Comparación del modelo de desarrollo chino con el indio

Comparación del modelo de desarrollo chino con el indio

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noviembre 25 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-25

Aunque hay algunas características en común, tales como grandes poblaciones que cubren vastas áreas geográficas, diversidad regional y ritmo relativamente alto de crecimiento en el período reciente, las condiciones institucionales en China e India son muy diferentes.

India tenía una economía en desarrollo tradicional 'mixta' con participación significativa del sector privado (incluyendo gran parte del sector corporativo privado) desde la Independencia en adelante y aun durante el período de planeación central, se ponía el énfasis en la regulación del capital privado. Las reformas económicas iniciadas en la fase de globalización han ampliado mucho más el alcance de la actividad privada y han reducido la regulación.

En India las políticas macroeconómicas se han ejecutado en contextos similares a aquellas de otras economías capitalistas, donde el desempleo involuntario es rampante y tienen que usarse medidas fiscales y monetarias para estimular la demanda efectiva.

China, por el contrario, ha tenido una estructura muy diferente durante la mayor parte del período, donde los elementos básicos de una economía sometida a un mando central han estado más en evidencia.

Aun después de las tremendas reformas económicas que han sucedido desde 1979, el control estatal sobre el equilibrio macroeconómico permanece como algo fundamental. Éste ha sido más significativo en el sector financiero.

En India, el sector financiero era típico de una 'economía mixta' y aunque la nacionalización de la banca no llevó a un control gubernamental completo sobre el sistema financiero; la liberalización financiera de los años 90 ha traído desregulación y mayor pérdida de control sobre las asignaciones financieras estatales, mientras que el sistema financiero en China se mantiene bajo estrictos controles del sector público. Cuatro bancos oficiales de mayor importancia manejan el grueso de las transacciones económicas y por eso se han requerido menos políticas fiscales y monetarias de tipo indirecto.

El crecimiento del PIB en China ha sido mucho mayor que en India. La economía China ha crecido a una tasa promedio anual de 9,8 por ciento durante dos décadas y media, mientras que la economía india, lo ha hecho a cerca de 5,7 por ciento en el mismo período. Esto se debe a las mayores tasas de inversión en China:
La inversión allí (como participación del PIB) ha fluctuado entre 35 y 44 por ciento en los últimos 25 años, mientras que en India ha sido del 20 a 26 por ciento de su PIB. La inversión en infraestructura registró en promedio el 19 por ciento del PIB en China, comparado con solo 2 por ciento en India desde comienzos de los 90.

En cuanto a diversificación económica y cambios estructurales, China ha seguido un patrón clásico de industrialización, moviéndose de actividades primarias a industrialización en los últimos 25 años.

El sector manufacturero ha duplicado su participación en puestos de trabajo y la ha triplicado en cuanto a su aporte a la producción, lo que ha hecho que China se convierta en la 'fábrica mundial'.

En India, por el contrario, el cambio ha sido principalmente de agricultura a servicios en cuanto a participación en la producción, sin ningún incremento sustancial en manufacturas, y la estructura de empleo ha sido tercamente resistente al cambio.

La contribución del sector primario a los ingresos nacionales ha decrecido de 60 por ciento en los primeros años de la década de 1950 a 25 por ciento en el período que va de 2001 a 2003, pero la participación del sector primario en cuanto a empleo continúa siendo de más del 60 por ciento, indicando una persistencia preocupante de bajo empleo productivo para la mayoría de la fuerza laboral.

Las mayores tasas de inversión en India a lo largo de las dos últimas décadas no han generado mayor participación de la industria en el PIB y, en cambio, se han asociado aparentemente con una explosión de los servicios.

Otra diferencia importante se relaciona con la política de comercio y los patrones comerciales. El crecimiento de las exportaciones chinas ha sido mucho más rápido. No solamente se basa en una mano de obra barata sino también en una excelente infraestructura subsidiada.

Adicionalmente, desde que el Estado chino se ha interesado en proveer productos básicos en términos de vivienda, alimentos y facilidades de transporte barato, esto ha jugado un rol importante en la reducción de costos laborales para los empleadores.
En India, el trabajo barato se ha debido más a bajos salarios absolutos que a suministro de recursos públicos o asumir costos laborales, además de que el desarrollo de infraestructura ha sido mínimo.

Por lo tanto, no es ninguna sorpresa que India no haya sido considerada como un espacio atractivo para la inversión orientada a las exportaciones, su nivel de crecimiento de las ventas al exterior ha sido mucho menor que las de China y las exportaciones no fueron allí un motor de crecimiento sino hasta hace relativamente poco.

En términos de desigualdad, en ambos países los patrones de crecimiento recientes han sido inequitativos. En China las desigualdades espaciales a lo largo de las regiones han sido muy agudas. En India también, las desigualdades verticales y la contradicción ciudad-campo se han agudizado. En China, como respuesta a esto se tomaron algunas medidas recientemente de arriba hacia abajo para reducir la desigualdad, por ejemplo, por medio de cambios en las tasas de impuestos, mayor inversión pública en regiones orientales y del interior y mayores beneficios de seguridad social. En India, los cambios políticos por medio de veredictos electorales son los que han forzado una mayor atención del Gobierno para hacerle frente a las desigualdades, aunque el proceso es aún muy incipiente.

En términos de prospectos futuros, sorpresivamente ambas economías terminan asumiendo características similares a pesar de sus grandes diferencias.

Existen dudas con respecto a la sostenibilidad del patrón actual de la expansión económica de China, ya que está basado en un modelo de altos índices de acumulación con base en las exportaciones, que requiere incrementos constantes de participación de mercados mundiales y muy altos niveles de inversión.

De modo semejante, el deseo de algunas organizaciones dedicadas a diseñar políticas en India para que los servicios capacitados de tecnología de la información -que puedan convertirse en el motor de crecimiento para la totalidad de la economía- es algo que aumenta las inquietudes de sostenibilidad, bastante independiente de la incógnita de si será suficiente para trasladar la enorme fuerza laboral de India hacia actividades de mayor productividad.

Los problemas recientes en las dos economías son entonces bastante similares y tienen que ver con la crisis agraria y con la necesidad de generar más empleo. Tanto en China como en India, los sectores sociales no han sido tenidos muy en cuenta por parte de la intervención pública.

En ambos países, por lo tanto, a pesar de las condiciones institucionales tan opuestas y las diferencias aún en la forma como se han comportado las tendencias recientes, la inquietud crucial política sigue siendo la de asegurar la generación de empleo productivo sostenible para la mayoría de la fuerza laboral.

*La economista india Hayati Ghosh es profesora Titular de Economía en la Universidad Jawaharlal Nehru (JNU) de Nueva Delhi. Tiene un doctorado en Economía de la Universidad de Cambridge. Posee una amplia trayectoria como consultora de la OIT, OMS, Unifem, Unicef, Unctad. 

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