La competitividad encabeza la agenda

La competitividad encabeza la agenda

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septiembre 18 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-18

Cuando se decide poner en el primer lugar de la agenda nacional una reflexión sobre dónde debe estar Colombia en diez o veinte años, hay que pensar en cómo preparar al país hoy. Y actuar. El Gobierno Nacional le ha apostado a una visión de largo plazo en materia de competitividad y comparte la noción de que es necesario un alto nivel de compromiso y de consenso público-privado para estructurar una visión estratégica, alcanzable, medible y evaluable en esta materia.

El primer esfuerzo en este sentido fue el proceso de construcción de la Agenda Interna, el cual permitió detectar acciones concretas (más de 4.700), necesarias para mejorar la competitividad de las regiones de Colombia y de buena parte del sector productivo. A partir de la priorización de las apuestas productivas de la Agenda Interna, el Plan Nacional de Desarrollo hizo explícito un camino adicional: los programas sectoriales de alto impacto. Se trata de que la política de desarrollo productivo, en sus manifestaciones más concretas, tenga la capacidad de focalizar sobre algunos sectores líderes en dos sentidos. Por una parte, impulsar sectores con capacidad de lograr, en un plazo relativamente corto, niveles de productividad reconocidos en el mundo. Por otra parte, impulsar sectores altamente generadores de empleo y creadores de demanda derivada; es decir, sectores con importantes eslabonamientos con otros sectores productivos.

Adicionalmente, se estructuró la Comisión Nacional de Competitividad, cuya función es coordinar las políticas nacionales y regionales encaminadas a aumentar la competitividad y la productividad. Este es un reto enorme que requiere compromiso, liderazgo, consensos y recursos. La presencia privada en la Comisión, entre otras razones, se concibe como el elemento que otorga y a la vez exige continuidad a los procesos. La Comisión ha tenido tres grandes resultados:

1. Se formuló la Política Nacional de la Calidad, encaminada al fortalecimiento de las actividades de expedición de reglamentos técnicos, normalización, acreditación, designación, evaluación de la conformidad y metrología. En el marco de esta política, se creó el Organismo Nacional de Acreditación, en línea con las mejores prácticas internacionales.

2. Se crearon las Comisiones Regionales de Competitividad como espacios de consenso a nivel local, que tienen como reto inicial la elaboración e implementación de los Planes Regionales de Competitividad y el desafío de poner a la competitividad en el primer lugar de las agendas regionales.

3. Se formuló la Política Nacional de Productividad y Competitividad, que propone una visión estratégica para el largo plazo, con la meta de hacer de Colombia uno de los tres países más competitivos de América Latina, con un nivel de ingresos medio-alto, que tenga la capacidad de cerrar brechas regionales y mantenga una dinámica productiva basada en la exportación de bienes y servicios de alto valor agregado.

Esta política define quince planes de acción concretos: sectores de clase mundial; salto en la productividad y el empleo; competitividad en el sector agropecuario; formalización empresarial; formalización laboral; ciencia, tecnología e innovación; educación y competencias laborales; infraestructura de minas y energía; infraestructura de logística y transporte; profundización financiera; simplificación tributaria; TIC; cumplimiento de contratos; sostenibilidad ambiental como factor de competitividad; y fortalecimiento institucional de la competitividad. Estos planes tienen responsables directos y mecanismos de rendición de cuentas que facilitan su evaluación.

Por otra parte, el Gobierno Nacional se encuentra elaborando una política para fortalecer las capacidades de generación, uso y transferencia de conocimiento, y está apoyando el proyecto de Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación que cursa en el Congreso de la República, mediante el cual se fortalece institucional y financieramente el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

En cuanto a la infraestructura de transporte, facilitador por excelencia de la competitividad de un país, la estrategia del Gobierno Nacional está enfocada hacia la consolidación de los corredores de comercio exterior e interior, con proyectos de alto impacto que generen las condiciones óptimas y necesarias para absorber las previsibles presiones que pueda ocasionar el creciente intercambio comercial. Para ello, se tienen programadas inversiones por cerca de $ 20 billones en estos cuatro años, con una importante participación del sector privado.

Se contempla la realización de ambiciosos programas y proyectos, entre los que se destacan la ampliación a doble calzada del corredor vial Bogotá-Buenaventura, el cual se encuentra concesionado casi en su totalidad y que incluye inversiones importantes de obra pública cercanas a los $ 3,4 billones. Por otro lado, se tiene previsto el desarrollo de la concesión vial de la Ruta del Sol, que permitirá unir a Bogotá con los puertos del Caribe en doble calzada, y demandará una inversión cercana a los $ 5 billones.

La consolidación de estos proyectos se complementa con el programa de Corredores Complementarios Arteriales de Competitividad, cuyo objetivo es facilitar la conectividad de las regiones con la infraestructura de transporte de comercio exterior e interior, y con los principales centros de producción y/o consumo. Este programa contempla la realización de 38 proyectos en el marco de un plan decenal, el cual en su primera etapa cuenta con el financiamiento para el desarrollo de 19 corredores viales estratégicos con inversiones que ascienden a $ 2,5 billones.

Estas obras viales se complementan con el desarrollo en el mediano plazo del modo férreo enfocado al impulso del Sistema Ferroviario Central y repotenciación del Tren del Pacífico. También están previstas inversiones para el aumento de la capacidad en las sociedades portuarias de Buenaventura por $900 mil millones, Santa Marta por $254 mil millones, Barranquilla por $356 mil millones, y la profundización de los canales de acceso a las zonas portuarias de Buenaventura y Barranquilla por cerca de $ 130 mil millones. A esto se le suma la entrega en concesión de los aeropuertos El Dorado, los de San Andrés y Providencia, y de un grupo de 6 aeropuertos, dentro de los que se encuentran Medellín, Rionegro, Carepa, Quibdó, Montería y Corozal, con inversiones estimadas que ascienden a $ 1.5 billones.

Todo este proceso estará apoyado en la promoción de un sistema de plataformas logísticas que articule y aglomere la oferta de infraestructura y servicios, con el objetivo de generar proyectos de impacto para el comercio exterior y para la distribución de mercancías de producción y consumo, así como promover y potenciar el uso de la infraestructura instalada.

Un reflejo de las mejoras que ha hecho el país y que ya empiezan a sentirse en competitividad, es que este año, Colombia mejoró su posición en el ranking de Doing Business, ubicándose en el lugar 53 de 181 países. Esto indica que Colombia tiene una regulación más favorable que el 71 por ciento de los países, mientras que en 2005 superábamos solo al 57 por ciento. Esto es el resultado de que Colombia sea uno de los diez países más reformadores y el primero en América Latina. En particular el país realizó mejoras en la regulación y en los procedimientos administrativos para el pago de impuestos, el comercio exterior, la apertura de empresas y los permisos de construcción.

Para que el país alcance dentro de veinte años las metas propuestas hoy, se requerirán innumerables acciones adicionales y mejoras a las iniciativas existentes. Sin embargo, los primeros grandes pasos están dados y uno de los más importantes es que la competitividad encabece la agenda.

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