El compromiso empresarial

Las iniciativas empresariales buscan satisfacer la función de bienestar de individuos que quieren procurarse desde bienes y servicios básicos hasta lujos y caprichos. Ni la riqueza ni la ambición son pecados, pero una de las dificultades que enfrentan nuestros empresarios es de origen cultural. A diferencia de otras sociedades, en nuestro medio todavía subsisten modelos mentales que condenan la ambición, menosprecian la creación de riquezas y ven con sospecha el triunfo individual.

POR:
agosto 25 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-25

El emprendimiento empresarial está ligado a las inversiones privadas que las naciones requieren para su crecimiento y desarrollo. Si se analizan los países que han prosperado económicamente, y socialmente, en los últimos años, se encuentra que más allá de diferencias culturales, de formas de gobierno y demás, siempre se destaca la inversión como un elemento esencial que explica su progreso. El éxito económico individual y colectivo no puede ser motivo de pena ni de condena sino de orgullo, como en muchas culturas en las que lo empresarios exitosos se constituyen en modelos para las nuevas generaciones. Claro está, que la diversidad de los empresarios es tan amplia como la diversidad de los individuos, pero es muy importante que en esa diversidad, todos entendamos cabalmente ciertos aspectos fundamentales de nuestro papel en la sociedad. La humanidad evoluciona, la sociedades evolucionan y los empresarios deben evolucionar. Estos cambios, especialmente los más recientes, tienen al ser humano como su eje central. Son sus necesidades, sus angustias, sus anhelos, sus sueños, sus preferencias lo que hace que el entorno cambie. Los contratos y las relaciones se modifican y hoy son muy distintos; por esos creemos, en el entendimiento de éstos nuevos vínculos, relacionarnos adecuadamente con la sociedad y que aún en la diversidad éstos hagan parte de nuestros postulados. Si de todas las definiciones, de desarrollo la que nos parece mejor es la de SEN que dice: que este es darle la capacidad y la libertad a las personas para hacer las cosas que valoran entonces estamos de acuerdo en lo que debe ser nuestra actitud y compromiso frente a asuntos que tienen que ver con esta definición, relacionada estrechamente con el tipo de sociedad que queremos: libre, incluyente y equitativa, advirtiendo que pretender que en una sociedad capitalista haya total igualdad es un sueño difícil de alcanzar; pero sí podemos aplicar principios de justicia social que hacen parte de nuestro contrato voluntario de la sociedad. Presidente Junta de la Andi "El éxito económico individual y colectivo no puede ser motivo de pena ni de condena sino de orgullo”.

Siga bajando para encontrar más contenido