Comunicación y codicia, detrás de altos salarios y bonos de compensación a altos ejecutivos de E.U. y Europa

Altos gerentes en Estados Unidos y en Europa han sido criticados por sus enormes salarios y sus bonos de compensación. ¿A qué se debe el problema, a una mala comunicación, o simplemente a la codicia?

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julio 03 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-03

Pregunta hecha por Stefan Eiselin desde Zurich (Suiza).

Responden Jack y Suzy Welch, autores del libro 'Winning'.

Tanto la mala comunicación como la codicia tienen algo que ver con la acalorada controversia sobre la compensación a los ejecutivos. Algunas compañías seguramente no son claras o lo bastante francas para explicar por qué los ejecutivos ganan esos salarios. Y algunos ejecutivos en altas posiciones posiblemente desean ganar más de lo que se merecen. Pero también sugerimos otra razón por la cual se discuten los salarios de directores generales: las ideologías enfrentadas.

Eso es correcto: pensamos que el debate sobre los salarios de los ejecutivos es exactamente como aparece: como una línea divisoria filosófica. Por un lado, hay accionistas activistas (y gran cantidad de personas comunes y corrientes) que creen que los directores generales ganan demasiado dinero si se compara con el promedio de los trabajadores y su relativo valor en relación a la organización.

Y la opinión es que alguien, ya se trate de los accionistas o de reguladores del gobierno, deben cerrar la brecha. La idea de ese grupo es que pagar enormes salarios a los directores generales es malo para la sociedad y equivocado a nivel moral.

Por otro lado, hay personas que generalmente no dicen lo que piensan, pues eso es políticamente incorrecto. Pero vamos a dar nuestra opinión porque compartimos ese punto de vista.

Sí, la mayoría de los directores generales hacen una tonelada de dinero, y en ocasiones ganan salarios excesivos. Pero, en una economía de mercado los salarios son fijados por la oferta y por la demanda. Las compañías que tienen los mejores equipos ganan y, debido a la competencia global, los mejores equipos suelen ser muy costosos.

Ahora bien, ¿es perfecto ese sistema de pago en un mercado libre? Por supuesto que no. Y es por eso que en ocasiones algunos directores generales que no rinden un buen servicio reciben enormes sumas de dinero solo para ir a sus hogares.

Aunque esas situaciones enfurecen a muchos, dada la dinámica del mercado, muy difícilmente puedan ser eludidas.

Algunos directores generales, como la ex presidenta de Hewlett-Packard Carly Fiorina, obtuvieron una gran suma de dinero como indemnización por despido. Eso se debió a que la junta directiva, al carecer de un sucesor interno, le garantizó un gran incentivo a cambio de que se incorporara a la empresa.

Otros, como el ex presidente de CitiGroup Charles Prince y el ex presidente de Merrill Lynch Stanley O'Neal, abandonaron sus atribuladas empresas con más dinero del que algunas personas hubieran deseado gracias a las acciones y compensaciones obtenidas en años más exitosos. Eso a muchas personas les parece que está mal.

Y, de manera comprensible, las excesivas compensaciones ofrecen a los críticos una plataforma de denuncia. Pero desde nuestro punto de vista, no hay mejor sistema de establecer salarios que el mercado libre. Por cierto, una de las mejores cosas que hace es que recompensa a compañías por su buen desempeño. Y esas empresas suelen ser imanes de talentos que pagan bien a todos, desde el director general hasta el último empleado.

Además, no existe una alternativa mejor. La participación del gobierno no conviene. Eso será un tremendo alboroto. No faltaran los políticos fanfarrones luchando por superar a sus colegas con promesas de poner a los directores generales en asilos para indigentes, y con directores generales (y sus abogados) presentándose cada año en el Congreso para explicar sus modelos de negocios, describir sus situaciones competitivas y defender sus salarios. No es precisamente la manera más productiva de aprovechar el tiempo!

En cuanto a la idea de que los accionistas fijen los salarios, el problema tiene que ver menos con la ideología que con la logística. Cómo es posible que miles de personas decidan los salarios de una empresa? En fecha reciente, la empresa de seguros Aflac acepta permitir que los accionistas voten anualmente sobre los salarios de los cinco principales gerentes. El voto no es obligante, pero tal vez satisfaga las necesidades de quienes exigen algún tipo de aporte.

Y cierto sentido de aporte es lo que los accionistas recibirán. Porque, en definitivas cuentas, es la junta directiva de una empresa, cuyos representantes son electos, la encargada de fijar salarios a los ejecutivos. Pues sus miembros son los que más se acercan a los desafíos de la compañía y conocen el desempleo de su equipo de ejecutivos. Y eso sin mencionar el costo y viabilidad de reemplazar al director general o a otros ejecutivos.

En otras palabras, ellos están al tanto del panorama de los recursos humanos en un mercado libre. Por cierto que el compadrazgo es un problema cuando una junta directiva intenta determinar los salarios de los ejecutivos. Pero por suerte hay un sistema de contrapesos en el desempleo financiero de la compañía y en el precio de las acciones.

Una junta directiva tal vez pague con exceso a un director general, pero no para siempre.

En cambio, el debate sobre los salarios de los ejecutivos puede prolongarse eternamente. Un sector quiere que sea la comunidad, o algún sector de ella, que fije los salarios de los directores generales. Otro sector cree que las fuerzas del mercado deben desempeñar un papel, a través de la oferta y de la demanda.

Tal vez, como usted sugiere, también se combinan la codicia y la mala comunicación. Pero en materia de debates ideológicos, este se prolongar por los siglos de los siglos.

Jack y Suzy Welch son autores del libro 'Winning'. Pueden enviarles preguntas por correo electrónico a winning@nytimes.com.

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