El conejo millonario

El conejo millonario

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octubre 23 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-23

El Gobierno y los gremios le han caído al Procurador para criticarlo por su concepto en el que pide a la Corte Constitucional declarar inexequibles los artículos de la pasada Reforma Laboral (Ley 789 de 2002) que redujeron los ingresos de los trabajadores, supuestamente para incentivar a las empresas a crear más puestos de trabajo. Pero el Procurador tiene toda la razón, y si algo es criticable de su pronunciamiento es que es muy tardío, pues ha debido hacerlo hace por lo menos dos años, cuando el Gobierno tenía la obligación legal de revisar los resultados de la Reforma. En efecto, en el debate al proyecto de Ley, el Partido Liberal exigió que se creara una ‘Comisión de Seguimiento y Verificación’, la cual fue establecida en los Artículos 45 y 46 de la Ley 789 con estas funciones: “Solicitar a todos los sectores empresariales la información de cada empleo adicional generado en su planta de personal”, y “Rendir informes trimestrales de la disminución de la tasa de desempleo como consecuencia de la generación de empleo prevista en la presente ley” . Además, la misma ley ordenó que en diciembre del 2004 el Gobierno debía presentar un “proyecto de ley que modifique o derogue las disposiciones que no hayan logrado efectos prácticos para la generación de empleo”. El informe que presentó la Comisión no cumplía los requisitos por la ley, y el Gobierno pasó de agache sin reconocer el fracaso de la Reforma para generar los 160.00 empleos por año prometidos. La Reforma Laboral de Uribe I sí tuvo éxito en su propósito de reducir los ingresos de los trabajadores. El estudio de la Universidad Nacional que sustenta el concepto del Procurador analiza el caso de cuatro sectores: Comercio, Hotelería, Salud y Vigilancia privada, y concluye que en los cuatro años de vigencia de la Reforma los menores ingresos de estos trabajadores por concepto de horas extras, recargo nocturno y dominicales y festivos asciende a 2,6 billones de pesos. Por supuesto esta pérdida de ingresos laborales tiene su contrapartida directa en mayores utilidades de las empresas. Para justificar este asalto al bolsillo de los trabajadores ahora se argumenta que sí tuvo éxito porque la tasa de desempleo ha caído. Aquí caben tres precisiones. La primera es que no es lo mismo la disminución del desempleo que la generación de empleo: por la definición estadística de desempleo es posible que éste baje sin que aumente el número de personas ocupadas, porque hay menos gente buscando empleo. La segunda se refiere a la calidad del empleo, porque la mejora de los índices estadísticos en Colombia fue simultánea con un gran aumento del empleo informal. Finalmente, no se debe atribuir a la Reforma del 2002 la creación de empleo que se ha dado por la aceleración del crecimiento económico en los dos últimos años. Para ver lo que realmente sucedió en los primeros años de vigencia de la Reforma es útil recordar los informes de la Superintendencia de Sociedades, que mostraban, por ejemplo, que en el 2003 las 9.049 empresas más grandes del país (cuyas ventas equivalen al 61% del PIB) duplicaron sus utilidades, pero solo crearon 5.923 nuevos puestos de trabajo. Por esta evidencia incuestionable, el diario PORTAFOLIO decía en un editorial de esa época que “Desde el más allá el ministro Juan Luis Londoño debe estar lamentándose del gran conejo que le hicieron los patronos: se quedaron con la reducción de costos, redujeron los pagos de los trabajadores por horas extras y nocturnos, y aumentaron su producción sin crear nuevos empleos”. El Procurador tiene la razón y corresponde ahora a la Corte enmendar ese conejo millonario. Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado La Reforma Laboral de Uribe I sí tuvo éxito en su propósito de reducir los ingresos de los trabajadores”.

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