Confianza en ahorro y crédito a través del sistema financiero descendió en 15 años

En 2000 y 2001 se sintieron los peores efectos de las alzas en las tasas de interés: muchas familias perdieron sus viviendas y varias empresas quebraron porque no pudieron pagar sus créditos.

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septiembre 12 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-12

Al mismo tiempo, el sector de la construcción y el financiero entraron en un ciclo descendente.

Sin embargo, la confianza de deudores y ahorradores no se recuperó al mismo ritmo de la economía, pues por un lado sintieron que ellos fueron los que tuvieron que pagar la crisis financiera, con el impuesto del dos por mil -que hoy ya va en cuatro por mil-. 

Pese a la reducción de los intereses para el crédito (que alcanzaron un promedio mínimo de 12,09 por ciento en junio del 2006), la gente estaba temerosa de endeudarse, en especial para vivienda, dado que los colombianos literalmente le cogieron miedo a los préstamos a largo plazo y además con tasas de interés variables.

La respuesta de los bancos fue ofrecer la posibilidad de endeudarse en pesos con cuotas fijas y a plazos más cortos. Esa alternativa comenzó hace cuatro años y hoy es la preferida de los compradores de vivienda.

En lo que toca a los ahorradores, la remuneración por guardar su dinero en el sistema financiero cada vez fue más baja (en el 2006, la DTF promedio fue de 6,27 por ciento), lo que llevó a un fuerte desprestigio del CDT y a la búsqueda de nuevas alternativas en el mercado de valores, e incluso en la informalidad.

De hecho, para muchos analistas, los bajos intereses del ahorro son unas de las razones que podrían explicar la insistencia de muchas personas de acudir a las famosas 'pirámides', pese a las múltiples advertencias.

Desde abril del 2006, el Banco de la República inició un nuevo ciclo de alza de tasas de interés con el que busca desacelerar el crédito y evitar que la economía se recaliente. Esto ha encarecido los préstamos y ha vuelto a darles vida a los CDT (este año la DTF promedio es de 9,59 por ciento), aunque las cuentas de ahorro siguen pagando muy poco, pues se convirtieron más en un medio de pago que un instrumento para hacer rendir el dinero.

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