La confianza en decisiones de Estado

La confianza en decisiones de Estado

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mayo 25 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-25

En interesante artículo de opinión reciente del ilustre ex ministro de Minas y Energía, doctor Rodolfo Segovia, titulado “Ambrosía” (manjar o alimento de los Dioses, o, en general, manjar de gusto muy suave), al final del mismo, y en donde como buen historiador nos traslada en regresión histórica hasta 1697, reflexiona y se pregunta el ex ministro ¿depara el futuro ambrosías o acerbas pociones?, y metafóricamente conceptualiza (sobre el futuro político de Colombia) diciendo, “Por los indicios, hay mucho sobre qué meditar”. Personalmente creo que la universalización de la economía, la eliminación de fronteras geográficas, las tendencias mundiales del GNU (SUN, Linux) en informática sobre los códigos abiertos y libertad para emitir y recibir información, y las nuevas fuentes de información comparativas a través de medios como Internet, canales de televisión internacionales, banda ancha e inalámbricos le han permitido a todos los colombianos acceder a la realidad presente del mundo y del universo, a tal punto que en los foros de El Tiempo, donde se vive en tiempo-real, se corrobora ampliamente que siete (7) de diez (10) compatriotas confían en el presidente Uribe y su Gobierno. Esta actitud de confiar ‘en concenso’ en las instituciones, la describe Thomas Sowell, filósofo, historiador y economista (en su libro Knowledge and decisions). Los colombianos aprendimos a que la tendencia mundial en teorías económicas va en contravía de los antojos, ligereza e inconstancia del Partido Liberal oficialista, que con Joseph Stiglitz a la cabeza y con doctrinas social demócratas busca por doquier justificarse históricamente de que el Estado debe ser intervencionista y grande, para que genere empleo (oficinas públicas), para que invierta los impuestos en obras públicas (carreteras, universidades públicas -como la Nacional, educación en escuelas públicas, en salud -como el Seguro Social, etc.), para que el Estado posea las empresas públicas (Telecom, Ecopetrol, etc.). Sin embargo, cuando el Partido Liberal oficialista tuvo el poder absoluto del régimen por muchos años, se demostró que ni en Colombia ni en algún otro país el modelo de Estado gigante funciona porque el Estado “es de todos y de nadie”, genera burocracia, papeleo, ineficiencia, reformas tributarias para aumentar impuestos (para sostener el Estado). Lamentablemente aún hoy en día el liberalismo oficialista posee parte del poder político, económico, y de información (visto desde el punto de vista del filósofo Alvin Tofler, en su libro El cambio de poder). Jorge Enrique García Arce

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