Consejo de Economía y Finanzas de UE (Ecofin) plantea someter a registro a agencias de calificación crediticia

La intención es reforzar la buena gestión y la transparencia del mercado financiero, en ese bloque económico. Las modificaciones se aprobarían el martes.

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julio 04 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-04

La reflexión en torno al papel de estas agencias (Standard & Poor's, Moody's, Fitch, entre otras) se ha intensificado en Europa como consecuencia de las turbulencias financieras provocadas por la crisis de las hipotecas de alto riesgo en E.U.

La principal actividad de las agencias de calificación crediticia consiste en emitir dictámenes periódicos sobre la solvencia -capacidad de cumplimiento de las obligaciones financieras- de un emisor o de un instrumento financiero.

Estos dictámenes o calificaciones, que se basan en los flujos de ingresos, la estructura de los balances y los resultados financieros de la entidad evaluada, clasifican a los emisores en distintas categorías o grados según el mayor o menor riesgo de incumplimiento.

Los gobiernos europeos se inquietan por la falta de transparencia de los procesos de calificación, el riesgo de conflictos de interés en relación con los modelos de remuneración de las agencias y la calidad de las calificaciones.

"El Consejo comparte el punto de vista de la Comisión de que las iniciativas actuales no bastan para responder por completo a los desafíos planteados, de que son necesarias otras medidas y tal vez la introducción de cambios en la regulación", se lee en el borrador de conclusiones del Ecofín.

El texto, acordado ya por el Comité Económico y Financiero de la UE, "apoya un planteamiento europeo reforzado y el objetivo de intensificar la cooperación internacional para garantizar una aplicación rigurosa de los principios acordados internacionalmente".

El error que cometió Moody's

El martes de la semana pasada, la agencia Moody's aceptó que había cometido errores en la calificación de varios títulos europeos. El error se refiere a derivados por un valor global de 1.000 millones de dólares, según la propia agencia.

La calificadora estadounidense precisó que estos títulos se vieron favorecidos con la máxima nota posible (Triple A), cuando su verdadera nota debería haber sido "alrededor de Doble A, es decir, por lo menos un peldaño más abajo".

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