Consejos a padres para manejar correctamente en hijos pequeños enfermedad respiratoria aguda, fiebre y otros

En manos de ellos está la responsabilidad de que una gripa no se complique. Así mismo, con un poco de precaución, se pueden evitar los accidentes en casa.

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mayo 23 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-23

Doscientos millones de niños no reciben atención médica básica, y de ellos, casi 10 millones mueren al año como consecuencia de enfermedades prevenibles. Así lo reveló la organización internacional de defensa de los derechos de la infancia, Save the Children.

Los adultos tienen en sus manos la posibilidad de prevenir y tratar adecuadamente esas patologías que se presentan, para garantizar una mejor calidad de vida a los niños.

Enfermedad respiratoria

Los síntomas de la gripa deben desaparecer progresivamente alrededor de los siete días de haber aparecido. Sin embargo, si el bebé tiene menos de tres meses de edad, se debe acudir al médico inmediatamente aparezcan signos de la enfermedad. En los mayores, si estos síntomas no desaparecen o surgen señales de complicación, los padres deben acudir al pediatra antes de que la condición del niño comience a complicarse y presente: 

  • Dificultad para respirar y las fosas nasales se mueven con esfuerzo en cada toma de aire. Se le hunden las costillas o hace ruidos extraños al respirar.
  • Los labios o las uñas se ponen morados.
  • La congestión nasal persiste por 10 días y la tos no desaparece después de una semana.
  • Dolor de oído.
  • La temperatura supera los 38,9°C y persiste por tres días.
  • No come ni toma nada y vomita todo.
  • Presenta convulsiones.

Frente a esta situación, no suspenda la lactancia materna que ayuda a controlar y proteger de la infección; no le dé jarabes contra la tos, porque su uso está contraindicado, y especialmente garantice que el menor tenga el esquema de vacunación completo.

Fiebre

La fiebre es un arma natural contra los gérmenes que amenazan la salud del bebé. Para la pediatra Ángela Camacho, "es un mecanismo de defensa generado por el sistema inmunológico para disminuir los agentes que ocasionan una infección y que, ciertamente, se destruyen a altas temperaturas".

Entre 80 y 90 por ciento de los casos de fiebre infantil se de a infecciones virales que no requieren tratamiento. Pero muchas madres corren a combatir cualquier aumento de temperatura (por leve que sea) pues creen, erróneamente, que si sobrepasa los 37,7 grados centígrados, el niño puede sufrir una convulsión o meningitis.

No hay de qué preocuparse; una convulsión febril depende más de factores genéticos, y no de cuán alta pueda llegar a ser la temperatura del menor. La falta de oxigenación en el momento del parto es otro factor de riesgo para que el bebé convulsione.

Cabe tener en cuenta que las convulsiones febriles no dejan secuelas como daños neurológicos o mentales en el niño, pero sí queda con un 30 ó 40 por ciento de probabilidad de repetir el episodio convulsivo.

Y en cuanto al desarrollo de meningitis, los expertos aseguran que esta infección, caracterizada por la inflamación de las membranas que recubren el cerebro, puede presentar altas temperaturas como síntoma asociado, pero nunca sucede lo contrario: que la fiebre elevada, por sí sola, cause meningitis; esta es causada por una bacteria.

La diarrea

Esta se presenta cuando hay un aumento en el número de las evacuaciones, con una frecuencia mayor a tres veces en 24 horas. "Y se caracterizan por tener una consistencia líquida y causar pérdida de agua y sales del organismo", explica Gonzalo Franco, director del Centro colombiano de nutrición integral y profesor jefe de Pediatría de la Clínica Corpas.

En ese sentido, se hace alusión a la enfermedad diarreica aguda cuando el episodio de diarrea dura entre 1 y 14 días, asegura Sandra Helena Paipilla, especialista en gastroenterología y nutrición pediátrica.

El pediatra Franco da las siguientes recomendaciones para su manejo:

  • Dar líquidos no azucarados, ofreciéndoselos al niño según la sed.
  • Si la diarrea es abundante, es necesario continuar con suero de rehidratación oral. Se debe suministrar con cuchara o jeringa directo en la parte lateral de la boca, pero lentamente para que no lo vomite. Hay que calcular más o menos media onza por cada kilogramo de peso y después de cada deposición líquida.
  • Si hay vómito repetido suministrando el suero de rehidratación, o diarrea con moco y sangre, vómito repetido con distensión del abdomen o imposibilidad para beber, hay que llevar al niño a un Servicio de Urgencias Pediátricas.

Niños seguros

Durante el 2007 murieron tres niños en emergencias relacionadas con incendios o explosiones en Bogotá; uno perdió la vida ahogado en un receptor de aguas lluvias, y 32 más resultaron heridos.

Para disminuir los factores de riesgo y las emergencias, la Unidad Administrativa Especial del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá creó el 'Club de Cobbito', un robot que facilitará su acercamiento con los menores y quien personifica a un hidrante héroe que, en compañía de sus amigos, lucha contra el fuego.

Este busca agrupar a los niños para enseñarles cómo prevenir y actuar en caso de incendio. www.bomberosbogota.gov.co, Teléfono: 3822782.

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