Constantes robos a redes podrían dejar un millón de usuarios sin servicios públicos en algún momento este año

Más de la mitad de las empresas prestadoras reportaron que los delitos aumentaron sustancialmente de acuerdo con una encuesta interna de Andesco.

POR:
julio 20 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-20

Y es que, según la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos Domiciliarios y Actividades Complementarias, el robo de materiales y consumos de servicios públicos continúa rampante. Tanto que, entre noviembre y abril, se reportaron 35,9 por ciento más delitos que en el semestre anterior.

Las empresas calculan que, si se conserva la tendencia de los primeros meses, este año las pérdidas serían de 43.000 millones de pesos (en el 2007 fueron de 16.877). Esta cifra incluye pérdidas por los servicios dejados de prestar y la infraestructura que debe reponerse.

"Las pérdidas en las empresas de telecomunicaciones, energía y gas fueron de 1.200 millones de pesos en el 2001 y se proyecta que en el 2008 sean de 36.500", dijo el presidente de Andesco, Gustavo Galvis.

Claro, la cantidad de usuarios afectados también va en aumento. Mientras en el 2007 fueron 663.000, este año la cifra superará el millón. Precisamente por ello han optado por soluciones preventivas como contratar vigilancia especial, usar fibra óptica e instalar acometidas inalámbricas para evitar el robo de cableado.

Sin embargo, la delincuencia avanza. "Los grupos delictivos llegan a extremos de llevarse los transformadores de un circuito, incluyendo el cable, sin cortar el servicio; esto impone una alta tecnificación del delito", agregó Galvis.

"Sólo por este tipo de hurtos, el sector eléctrico perdió 18.000 millones de pesos, el doble del registro del 2004", indica el dirigente gremial.

Sin embargo, los delitos como el robo de agua tampoco son nada despreciables. En acueducto y alcantarillado pasaron de 2.800 millones en el 2004 a 8.000 millones en el 2007.

Según las investigaciones de Andesco, este fenómeno no es resultado exclusivo de los robos 'al detal' que antes hacían especialmente los indigentes. "Por el contrario, hay una verdadera red de delincuencia organizada con división de funciones y de zonas territoriales y manejo de enormes cantidades de recursos económicos", denuncia.

Bogotá, un caso especial

La Capital de la República mantiene la mayor cantidad de delitos. Se calcula que las pérdidas fueron superiores a los 20.000 millones de pesos de 2007 para energía, telecomunicaciones y gas; incluso, solamente los materiales para reparar los daños ascienden a 11.500 millones de pesos.

Mientras tanto, en el caso del acueducto la suma se acerca a los 3.000 millones de pesos. La rapiña en la infraestructura de telecomunicaciones es la más alta. Pasaron de 367 cables multipar hurtados en el 2001 a 6.741 en el 2007.

Así mismo, las líneas de acometida empezaron con algo más de 10.000 en 2006 y esperan 174.000 para este año.  Solamente a marzo pasado se tenían casi 43.000 líneas de acometidas hurtadas.

Otro ejemplo es el de Punta Larga (Boyacá), donde  a Colombia Comunicaciones le han robado seis veces el mismo tendido de cable.

¿Conexión con exportaciones de metales?

Lo que queda claro es que el incremento de los delitos está motivado por "el alza desproporcionada del precio de los metales (especialmente cobre y aluminio) que es causada por la altísima demanda que hacen países como China, India y Brasil. Obviamente, las redes e instalaciones de los servicios públicos domiciliarios constituyen una valiosa fuente de material", añade.

Según cifras de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), en el 2004 se exportaron 14.500 toneladas de cobre; en el 2005, 23.500; en el 2006, 46.000; y en el 2007, casi completó las 50.000 toneladas con un 8 por ciento de crecimiento.

"Llama la atención que las exportaciones han crecido considerablemente sin que el país sea un productor neto de cobre. Los mayores destinos son China y Corea, aunque Brasil comienza a tener un porcentaje interesante", señala.

Algo similar sucede con la chatarra de aluminio pues el incremento de las exportaciones del 2006 al 2007 fue del ocho por ciento para llegar a 30.000 toneladas. Allí, los principales importadores son Brasil, China, Corea y Taiwan.

Aunque Galvis insiste en que "no se quiere estigmatizar la exportación de chatarra no ferrosa y ferrosa, llama la atención la evidente correlación casi directa entre el hurto de cable y elementos de infraestructura de las empresas de servicios públicos y el incremento de las ventas fuera del país".

Durante el congreso del gremio, el Ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, ratificó que el país está exportando mucho más cobre que el que realmente produce y dijo que "al exportador hay que exigirle un certificado de origen para el metal puro y que no se debería permitir la exportación de chatarra".

Ante esto, mientras exportadores y empresas de servicios públicas llegan a un acuerdo, el Presidente Álvaro Uribe respondió que este tema debe tratarse prioritariamente con el Ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, con dos alternativas: "negociación exclusiva a través de la Bolsa o prohibición de la exportación".

INGRID MABEL MORA
REDACCIÓN DE  ECONOMIA Y NEGOCIOS

Siga bajando para encontrar más contenido