Constelaciones empresariales

Constelaciones empresariales

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febrero 27 de 2013 - 05:00 a.m.
2013-02-27

Entre tantas modas de consultoría, recientemente me ofrecieron una tendencia denominada constelaciones organizacionales. Supuse, escéptico, se trataba de alguna aplicación astrológica; sin embargo comprendí que son terapias para identificar estructuras de orden en las relaciones que influyen a las personas según su distancia y orientación, en torno a sus objetivos. Aunque no percibí valor agregado en esta metodología, comparada con los sociogramas y otras metodologías alternativas, el término indujo reflexiones y metáforas que considero útiles para ilustrar, comprender y conciliar algunas situaciones empresariales comunes. Recordemos que las constelaciones son abstracciones estelares, cuyos calificativos evocan figuras a las cuales se asocian creencias que, por efecto pigmalión, determinarían el destino. Aceptemos esta premisa, considerando que diariamente nuestro lenguaje y estilo de relacionamiento recrean mitos que satisfacen las dinámicas de poder organizacional, y contienen nuestra necesidad de certidumbre, a partir de la declaración de expectativas y rumores que se convierten en profecías, típicamente contraproducentes. Muestra de ello son las 'vacas sagradas', personas aparentemente ungidas, cuyo carácter pasivo-agresivo sabotea las pautas básicas que definen la cultura de los mejores ambientes laborales, tales como el respeto y el cumplimiento de compromisos, mientras manipulan un rol de víctima para 'legitimar' su actitud y contagiar a sus compañeros. No les tema a esos intocables. Neutralice su conducta administrando consecuencias, de forma oportuna, coherente y justa; en otro caso, sería cómplice por incentivar ese comportamiento destructivo. Alternan las 'vacas lecheras', las que ofrecen garantías, pero si no las cuida y las usa para disimular la negligencia y la desidia de otras, puede exponerlas a desgaste prematuro, debido a una intensa carga laboral que puede afectar su capacidad física, emocional e intelectual, exacerbada por la frustración y no ser reconocidas. Es paradójico que en una época donde teóricamente está abolida la esclavitud, se reconoce el talento y se promueve la excelencia, una de las justificaciones para ignorar la sobrecarga laboral, y la consecuente patología de adicción al trabajo, se oculte entre premios y castigos, la promesa de estabilidad y seguridad, y el ideal de productividad y competitividad. No se 'estrelle'. Supere esos triángulos de culpabilidad empresarial, donde las verdaderas estrellas eclipsan sus propios talentos, e incluso pueden anularlos y colapsar, cual supernova formando un agujero negro (antitalento, en este caso), consumidas por cubrir las deficiencias de los que se creen 'estrellitas'. Intervenga antes que sus 'vacas lecheras' se conviertan en estrellas fugaces, porque renuncian, o 'vacas flacas', por el desgaste. El modelo de esta dinámica es similar al constructor que sustenta la teoría de restricciones, condicionada por la presencia de factores y dependencias que limitan la capacidad de cualquier sistema y erosionan su potencial, en especial al momento de gestionar cambios. Por lo anterior, convengamos la responsabilidad que compartimos líderes y colaboradores para modelar, balancear y asegurar estándares de comportamiento y desempeño sostenibles, conscientes de que la cultura y el ambiente de trabajo los materializamos en el día a día, donde promover conductas ejemplares es tan importante como erradicar las contraproducentes. Germán E. Vargas G.* *Catedrático gevargas@gmail.com

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