‘La construcción en Bogotá genera angustia de gestión’

Andrés Arango, presidente de la constructora y desarrolladora de proyectos Ospinas S.A., reseña los planes claves para la compañía durante este año.

Andrés Arango, presidente de Ospinas S.A.

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Andrés Arango, presidente de Ospinas S.A.

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enero 21 de 2014 - 01:21 a.m.
2014-01-21

Ospinas S.A., una de las principales desarrolladoras de proyectos inmobiliarios del país, trabaja en la estructuración de un esquema financiero que les permita a inversionistas locales y extranjeros participar en sus diferentes iniciativas en varias ciudades.

“Allá vamos a llegar porque es la evolución natural del mercado inmobiliario en Colombia”, dice Andrés Arango, presidente de la compañía.

¿Cómo fue el año 2013 para sus proyectos?

Fue un año magnífico. Logramos con el equipo cumplir la meta en ventas. Tuvimos la particularidad de ir diversificando -por instrucción de la junta- y fortalecimos la unidad de vivienda.

Balanceamos la gestión comercial y de desarrollo de proyectos y, de una meta estimada de casi 300 mil millones de pesos, la participación fue de 50 y 50 por ciento: mitad vivienda y mitad comercio.

Los proyectos mezclados comparten beneficios.

El efecto más positivo es que si se hace bien la tarea de comercio, vende bien la vivienda.

¿En qué ciudades se dio este modelo de negocio?

Eso surgió por Zazue, en Santa Marta: son 252 apartamentos y un centro comercial de conveniencia, sobre la troncal del Caribe, abierto en noviembre pasado y que le cambió la vida a la ciudad.

Además, con la construcción de Plaza Bocagrande, en Cartagena, donde lo primero que abriremos será el centro comercial, en agosto de este año. Es una mezcla comercial con marcas como Armani, Hugo Boss, Versace y retail local de gama alta, adicional a las anclas (Bodytech y Cine Colombia). Será la apertura importante de Ospinas.

Plaza Bocagrande mezcla comercio de lujo, apartamentos vendidos exitosamente, que se entregarán en el 2015; un hotel que abre el próximo año y las residencias, en el primer semestre del 2016. Es una inversión total de 240 millones de dólares.

¿Qué otras aperturas tendrán este año?

Un proyecto muy importante que lanzamos en noviembre pasado, en Cúcuta: Tenis Park.

Se invertirán 230 mil millones de pesos. Urbanamente, bien ubicado. Estamos logrando el punto de equilibrio comercial, pero iniciamos la obra ya, independientemente de que vendamos o arrendemos, porque está previsto que cambiemos el chip: no hay que prevender para arrancar porque se pierde un año.

Ya está la licencia de urbanismo y estamos en los temas finales para iniciar construcción este primer semestre. Requiere un esfuerzo logístico de transporte de insumos, materiales y mano de obra calificada desde Bogotá y Bucaramanga. Estará listo para Navidad del 2015 o el primer trimestre del 2016.

Es evidente la descentralización de sus proyectos...

La junta y la compañía entendieron que tener todos los huevos en la misma canasta no era sano.

La estrategia de ver las regiones es clara: En Cúcuta, además del punto comercial, compramos un lote para vivienda de estratos medios.

En Cartagena, la ejecución Plaza Bocagrande, y mirando la ciudad al norte para un desarrollo de gran escala. Más de 200 hectáreas para vivienda.

En Santa Marta, dedicados a Zazue y evaluamos lotes. Es un mercado menos desarrollado, pero es parte del reto tomarle el pulso a cada región para formular el proyecto.

En Barranquilla podría haber un proyecto que comparta vivienda, hotelería, oficinas y comercio. Se concretará este semestre.

Buscamos una localización en estratos medios-medios (tipo Titán Bogotá) y otra en estrato medio-alto.

¿Cuál es el lío para construir en Bogotá?

Todos los proyectos en Bogotá generan angustia de gestión; la incertidumbre política no permite tomar muchas decisiones.

Un inversionista cuando piensa en Bogotá analiza: ‘esperemos a que esto se normalice, se calme, se organice’. Eso, según la Andi, puede deteriorar la inversión extranjera y la local en la capital.

La tierra es costosa porque un bien escaso siempre se aprecia. La administración cambió el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), y hay que entenderlo, para analizar las oportunidades y presentarlas a Planeación. Entre entender el POT, hacer los análisis de ocupación, las consultas y tomar decisiones, se va un año.

Esta ciudad tiene poca disponibilidad de tierra. El casco urbano no es tan grande, hay suelos que requieren cambio de uso y son trámites prolongadísimos.

LOS PROBLEMAS DE LAS OBRAS EN BOGOTÁ

“Lo que vive Bogotá, además de la transición política, es la transición normativa. Eso hace que el proceso urbano sea más complejo.

Administración que llega, piensa diferente, y hay que reconstruir la relación.

Lo que se tenía planeado ya no es igual. Con Titán nos demoramos 6 años gestionando plan de integración. Nuestros proyectos trascienden a las administraciones y deben cumplir requisitos.

Bogotá es nuestra casa.

En Plaza Imperial estamos vendiendo vivienda de estratos medios: terminando 700 apartamentos y prevendiendo otros 300. ¿Por qué es costosa la vivienda? Porque el metro cuadrado es bien escaso y costoso, y eso se lo tenemos que añadir al precio para no perder plata.

Se pone la valla de preventas y exitosamente vendemos el producto, porque la gente crece económicamente y sabe que la vivienda es su inversión”.

Jaime Viana Rojas

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