Construcciones colombianas buscan certificación mundial Leed (Liderazgo en energía y diseño ambiental)

Entre ellas están la planta de la empresa Alpina, en Sopó; el Bioparque La Reserva, en Cota, la nueva oficina de la Agencia Nacional de Hidrocarburos y la tienda de Falabella Hayuelos, en Bogotá.

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mayo 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-30

Para entrar en la lista, las compañías enviaron sus requerimientos a The Spinnaker Group, que ha creado una cultura de arquitectura verde que poco a poco se ha convertido en prioridad gubernamental en varios países interesados en preservar y aprovechar los recursos naturales.

En el bioparque La Reserva, por ejemplo, se han logrado resultados interesantes. Según su director, Iván Lozano, "80 por ciento de los materiales usados en la construcción han sido reciclados, 90 por ciento del agua utilizada para el riego y los baños es agua lluvia manejada a través de humedales. Además, se han recuperado 3.000 árboles del Cerro Majuy, destruido por un incendio, y la madera quemada se ha utilizado en la construcción del bioparque".

Según Colliers International, que trabaja el tema en Colombia, Falabella Hayuelos incluye en sus espacios una alta proporción de materiales amigables con el medio ambiente, así como equipos de aire acondicionado e iluminación que cumplen con las normas internacionales.

En la operación del edificio se aprovechan ciento por ciento los materiales reciclables. Sus sanitarios, griferías, etc. tienen tecnología para ahorrar hasta 20 por ciento de agua; adicionalmente, tiene un sistema de recolección de aguas lluvia que permite ahorrar casi la mitad del consumo.

Para Aurora Turriago, directora de investigación de mercados de Colliers International Colombia (miembro del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible -CCCS-, creado en el 2007) "con esto se demuestra que la 'onda verde' permite hacer económicamente factible un proyecto de vivienda de todos los estratos, obras de entidades del gobierno, colegios, universidades, industria o cualquier tipo de construcción.

De hecho, más allá de una tendencia, poco a poco estas obras empiezan a regirse bajo normas y leyes, especialmente en los países desarrollados donde han entendido los beneficios de la regulación ambiental, los incentivos del gobierno y los ahorros que generan este tipo de proyectos.

"Las cifras son contundentes", anota Turriago, quien destaca una reducción de 72 por ciento en el consumo de electricidad, 40 por ciento en el uso de energía, 39 por ciento en emisiones de dióxido de carbono y 13,6 por ciento en consumo de agua potable.
Para Eliana L. Gallagher, directora de operaciones para Colombia de Leed, "es un error concebir este tema como una moda donde los constructores ponen una matica y creen que eso es arquitectura verde.

"El concepto supera eso y parte del diseño que aprovecha las ventajas del entorno y se traslada a las técnicas, a los productos y a nuevas tecnologías que, definitivamente, impactan la vida de un país y de sus habitantes" , agrega.

En ese sentido, Colombia apenas hace sus pinitos. La creación del CCCS es un gran avance, al que se suma la necesidad de que la academia se involucre y el gobierno busque fuentes de incentivos y una legislación que comprometa a la empresa privada.

A pesar de los ajustes que faltan, Gallagher es optimista y cree que Colombia se prepara para experimentar economías y aprovechamientos ecológicos de recursos que la ubicarán, en uno o dos años, en el proceso que hoy viven países desarrollados.

Por ahora hay que dejar atrás la idea errada del aparente costo alto de hacer este tipo de obras. Según Biagio Arévalo Chaves, director Leed de la firma colombiana Arquitectura e Interiores, "la experiencia muestra que a pesar de que un proyecto verdepuede tener un sobrecosto de 5 a 10 por ciento, los beneficios para los compradores, el entorno y el país van más allá".

Consejos de edificios verdes

Como cualquier tema de alto impacto, la tendencia tiene entes reguladores: los consejos verdes, que son entidades sin ánimo de lucro, autorizadas y nombradas por un consejo mundial (World Green Building Council), con el cual trabajan para fijar normas de calidad y compartir conocimiento en el mundo. El WGBC fue fundado en 1998 para coordinar y agrupar a los organismos que en cada país lideran la transformación de la industria de la construcción hacia la sostenibilidad.

Hoy, doce países se han unido a esta causa y ya tienen consejos nacionales y cinco adicionales están como consejos emergentes. Actualmente, hay cerca de treinta países conformando consejos y Colombia está en la lista de los que ya tienen uno, el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible. Colliers International, Holcim Colombia, Johnson Controls, Nalco de Colombia, Arquitectura e Interiores, Foster Ingeniería, CIG Geomática, Ciara Consultores y Constructores, Cecodes, Cotelco, Blau Ltda., Raíz, Insigma Asociados y el Grupo Contempo, entre otras, son las firmas fundadoras.

Certificación hecha en Colombia

La creación del Consejo Colombiano de la Construcción Sostenible hoy se suma al proyecto de reglamentar el Acuerdo 323 de diciembre del 2008, que genera una norma única de construcción sostenible. Se espera que en junio próximo el documento esté listo.

Además, los acercamientos entre los alcaldes de Miami y Bogotá para trabajar en el tema son clara muestra de la voluntad que existe en el gobierno distrital en generar procesos de desarrollo en arquitectura verde para el país, donde el Estado tiene un papel decisivo a la hora de apoyar e incentivar a los empresarios.

"La arquitectura verde es un buen negocio y puede generar para Colombia, con los materiales casi ilimitados que se tienen, una opción de concebir no solo un ambiente más limpio, sino desarrollo y mucho empleo", asegura Jason Biondi, acreditador profesional en Liderazgo en energía y diseño ambiental de la firma The Spinnaker Group.

Agrega que hace apenas cinco años nadie creía en la arquitectura verde; sin embargo, hoy en Estados Unidos se ha disparado la demanda de edificios con esas características lo que ha generado una nueva dinámica de 'econegocio' muy importante", concluye.
3.000 árboles del Cerro Majuy (Cota) destruido en un incendio y su madera quemada se usó para hacer el bioparque La Reserva.
20% más de la energía necesaria usan los edificios de oficinas comerciales: Consejo Estadounidense de Servicios Verdes.

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