Consumidor del futuro será más difícil de atraer

El consumidor ya no es el mismo. Ahora está mucho más informado y ha emprendido una búsqueda de bienestar y felicidad, por encima del placer, que lo lleva a consumir otro tipo de productos y a preferir ciertas empresas, dependiendo si son socialmente amigables.

Archivo Portafolio.co

Internet

Archivo Portafolio.co

POR:
septiembre 27 de 2011 - 05:05 p.m.
2011-09-27

 

Edad, estrato social, educación, género, nivel de ingresos y estructura familiar.

A lo largo de las últimas cinco décadas, desde que apareció el marketing empresarial, estas seis categorías han dominado el diseño de las estrategias de mercadeo para que marcas y empresas se acerquen a los consumidores y apliquen sus campañas de comunicación.

Hoy, el escenario cambió.

El mundo de la información global, de las redes sociales y los nuevos patrones de comportamiento de las personas, se imponen dando una nueva forma al mercado.

Para empezar, las diferencias entre hombres y mujeres son cada vez menos. El mercado laboral es más igualitario en términos de género.

Ellas trabajan, ganan y se mueven por el mundo igual que los hombres, lo que también ha equiparado los roles en el hogar y dentro de la familia. Esto representa la revolución social, educativa y laboral más importante ocurrida en el mundo en la segunda mitad del siglo pasado.

Segundo, hay un despertar mundial en los temas de salud corporal, mental y espiritual: deportes, comidas, dietas, cursos, lecturas, viajes. El elemento común es la búsqueda de bienestar y felicidad; no de placer, como discotecas, que es parte del viejo esquema. Se trata de una búsqueda individual que ha llevado a millones de personas a encontrarse con la meditación, el yoga, el chi kung, el vegetarianismo.

Esto es una respuesta individual, de supervivencia y mejor vivencia, frente a los excesos del consumismo y el sufrimiento que produce basar la felicidad en elementos externos y no internos de la persona.

Es una nueva revolución social en la cual el cambio y la transformación de la sociedad ya no se da a partir de fenómenos externos (religiones o ideologías) sino que es a nivel de cada persona: si quieres cambiar el mundo, cambia tú mismo. Cada cual se hace responsable de sí mismo.

Esto hace consumidores más exigentes, independientes y sofisticados. Analizan y disciernen antes de su compra frente a elementos que trascienden el precio, calidad o servicio.

Preguntas como, ¿esto es bueno para el planeta? son usuales.

Son consumidores que incorporaron en su proceso de decisión de compra el tema de valores. Ya en EE. UU. existe el Natural Marketing Institute y la categoría de consumidores denominada de “estilo de vida sano y tolerable”, que pueden llegar a representar, según este instituto, la tercera parte de la población de ese país (cerca de 70 millones de personas).

Y hay más. Con el individualismo, así entendido, también se consolidó una nueva variable: la búsqueda de comodidad para vivir y viajar de forma práctica. Y la explosión de mascotas que son consideradas como un miembro más de la familia. Un enorme y nuevo mercado para atender las necesidades de millones de perros y gatos principalmente.

Esta es la tendencia.

Consumidores que ya no pueden ser entendidos dentro de las viejas categorías del mercadeo. Consumidores interesados en la tecnología, la moda, la cultura, la naturaleza. Y en términos de valores, defensores del medio ambiente y los derechos humanos. Hoy los consumidores castigan a las empresas que contaminan el planeta; y lo contrario: premian con su compra a quienes defienden el medio ambiente, promueven la educación o ayudan a quienes sufren.

Mercadeo relacional

Es importante tener en cuenta que el mercado es, también, un escenario de transformación social y no solamente un sitio donde los consumidores

van a buscar buenos productos a buenos precios, con garantía y servicio.

En resumen: hoy tenemos un consumidor más solitario, pero más consciente de sí mismo. Individualista, independiente y nómada, en el sentido que migra rápidamente

de un producto a otro en la medida en que se identifica con sus valores. Fieles, más a una causa que a una marca.

En lenguaje económico, consumidores volátiles. Esto hace que los planes

de fidelización de clientes sean un verdadero reto para los gerentes de mercadeo, en los cuales la clave está en los mecanismos de  interacción directa que se establezcan con el consumidor. Bienvenido el nuevo Marketing Relacional.

Ricardo Santamaría
Politólogo y periodista

Siga bajando para encontrar más contenido