Cómo consumir 100.000 palabras al día

Durante las vacaciones de fin de año me sometí a una terapia muy recomendable.

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enero 06 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-06

Me desconecté lo que más pude del correo electrónico y de un sinfín de herramientas de comunicación a las que me he vuelto adicto. Las cambié por una hamaca, un libro y mucho deporte. ¡Qué maravilla! Esto fue lo que hice. Primero, desvié una cuenta de e-mail secundaria adonde recibo noticias, boletines y correos no cruciales. Cuando ayer borré los 500 mensajes que había en esa casilla corroboré que eran interesantes pero no esenciales. Luego, como andaba viajando, desvié las llamadas de mi celular al sistema de correo de voz de vonage.com, que me permite revisar los mensajes cuando quiera y desde donde quiera. Finalmente opté por no participar de manera activa en Facebook, Twitter, LinkedIn y otras redes sociales a las que normalmente les dedico bastante tiempo y que con el paso de los años se han convertido en epicentro de mis comunicaciones personales y profesionales. El único aparato que sobrevivió las vacaciones fue el BlackBerry, autocensurado, adonde por fortuna sólo entraron unos pocos correos y mensajes importantes. Ese afán de filtrar la información tiene una respuesta. Los profesionales más conectados a las nuevas tecnologías corremos el riesgo de convertirnos en rehenes de los gadgets y de la inmediatez. Rehenes del correo, del messenger, de los mensajes de texto, del celular, de Skype y las redes sociales. Vivimos en la era de la sobrecarga informativa (information overload). Es fascinante y preocupante. Son tantos y tan diversos los mensajes que recibimos en un solo día, y tanta la información por procesar, que debemos cuidarnos. Tanta información, muchas veces innecesaria e indeseada, amenaza con nuestra capacidad de concentración en tareas realmente importantes. Es como un trancón. Hay tantos carros que el sistema ya no fluye. Un estudio dado a conocer en diciembre por la Universidad de California, en San Diego, revela que los estadounidenses consumen 100,000 palabras de información al día (mensajes auditivos y escritos), lo que representa un aumento del 6 por ciento con relación al año anterior. Esto significa que, en promedio, los estadounidenses consumen 11,8 horas de información al día, principalmente a través de la televisión, el computador, la radio, los medios impresos y el teléfono, en ese orden. ¿Cómo manejar entonces la sobreabundancia de información? Lo primero que tenemos que aceptar es que la producción de información va a crecer de manera desmesurada en los próximos años ya que cualquier persona puede publicar gratuitamente sus escritos, fotos o videos en la Internet. Por lo tanto, estamos forzados a poner en práctica métodos manuales o automatizados más eficaces para filtrar la información. Clay Shirky, académico de la Universidad de Nueva York, afirma que el problema no es el exceso de contenido sino que todavía no han sido diseñados sistemas que filtren la información de “calidad”. La clave sería poder concentrarse en responder primero los mensajes importantes. '' Lo primero que hay que aceptar es que la producción de información va a cre- cer desmesuradamente en los próximos años, pues cualquier persona puede publi- car sus escritos, fotos o videos en la Internet.’’WILABR

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