Cooperativas de trabajo son otro inconveniente del TLC entre Colombia y E.U.

El Gobierno estadounidense dice que las CTA desestimulan el crecimiento de las organizaciones sindicales porque sus miembros no tienen el carácter de trabajadores.

POR:
mayo 11 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-11

El lunes de la semana próxima se cumplen cinco años del comienzo en Cartagena de las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia, Perú y Ecuador con E.U.

Desde entonces, las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA) que funcionan en Colombia estaban entre las inquietudes de los negociadores estadounidenses y que hoy, un lustro después, hacen parte de la lista de sus preocupaciones que deben ser superadas para empujar el TLC congelado por los demócratas en el Congreso de Estados Unidos.

El tema, aparentemente, ya había salido de las exigencias del Partido Demócrata, ahora en el Gobierno con Barack Obama, cuyas críticas para no permitir el avance legal del acuerdo comercial bilateral se centraban en los crímenes contra líderes sindicales y la impunidad en que ha venido quedando la mayoría de ellos.

Sin embargo, la liebre de las CTA volvió a saltar inesperadamente en los encuentros que ha sostenido el representante comercial de Estados Unidos, Ron Kirk, con el gobierno colombiano.

Lo hizo primero en la Cumbre de las Américas realizada el mes pasado en Trinidad y Tobago y luego, en la cita de finales de abril en Washington tendientes a elaborar una agenda de trabajo para buscar el visto bueno del Congreso al TLC.

Las autoridades colombianas estaban confiadas en que con el trámite y aprobación de la Ley 1233 del 2008 y la expedición del decreto 3553 del mismo año se acataba lo estipulado en las largas negociaciones del acuerdo comercial relacionadas con el cumplimiento de las normas laborales vigentes en Colombia y los convenios suscritos con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pero al parecer esto no es suficiente para la administración Obama y hay que hacer más.

¿Cuál es el problema con las CTA que hizo que el tema se pusiera sobre la mesa desde antes de que en mayo del 2004 comenzaran las negociaciones del TLC, y luego durante el proceso por parte del equipo dirigido por Regina Vargo y por funcionarios de la embajada de E.U. en Bogotá?

El objetivo de las CTA es procurar y mantener el trabajo de sus asociados, quienes aportan sus habilidades, destrezas y talento en la producción de bienes y servicios contratados por terceros, con autonomía y autogobierno.

No obstante, desde comienzos de este siglo, más de una empresa impulsó la creación de CTA con el claro propósito de abaratar los costos de la mano de obra en la producción para incrementar su competitividad, desconociendo no solo la naturaleza de esos organismos cooperativos sino, lo que es peor, los derechos laborales y prestaciones sociales de los trabajadores.

Cientos de CTA nacieron o se convirtieron en simples intermediarias del mercado laboral sin que sus asociados estuvieran cubiertos por la seguridad social (salud, pensiones, riesgos profesionales) y demás derechos consagrados en el código del trabajo (cesantías, intereses sobre estas, vacaciones, primas) y sin el pago de los aportes parafiscales (Sena, Icbf, cajas de compensación familiar). En síntesis, una verdadera ganga laboral para los contratantes.

Las CTA se expandieron como una pandemia por el territorio colombiano: de 356 que existían en el 2000 aumentaron a 1.500 en el 2004 y contaban con 150.000 asociados: muchas de ellas actuaban como intermediarias y muchos de los asociados fungían realmente como trabajadores, pero sin derechos laborales (extraoficialmente se hablaba de muchísimas más CTA y alrededor de 2 millones de asociados, que no solamente desvirtuaban el espíritu cooperativo sino que ni siquiera operaban con la apariencia de legalidad).  

En el país hay más de medio millón de asociados

Segú la presidenta ejecutiva de la Confederación de Cooperativas de Colombia (Confecoop), Clemencia Dupont, luego del pico de CTA del 2003, ahora se aprecia una disminución en el número de las nuevas, lo que puede ser atribuido a la saturación de la demanda de trabajo, el trabajo gremial para sensibilizar sobre el cooperativismo asociado y un marco regulatorio más estricto orientado a reducir, hasta eliminarla, la indebida utilización de este modelo cooperativo.

Al aumentar los costos laborales para el contratante de las CTA, se disminuye la brecha competitiva tanto con las empresas nacionales que no acuden a esta figura como con las firmas estadounidenses cuyos productos entran al mercado colombiano.

Según la Confederación Colombiana de Cooperativas (Confecoop), al finalizar el 2008 se reportaron 3.903 CTA, que tenían 537.859 asociados, 37.409 más que en el 2007.
Siga bajando para encontrar más contenido