¿Coordinación o interferencia?, el dilema de la banca central

Analista Investigaciones Económicas En días pasados, la Reserva Federal, Fed, de Estados Unidos anunció cambios relacionados con su política de comunicación, en pro de una mayor transparencia. Entre estos cambios, a partir de ahora, la Fed publicará sus proyecciones cuatro veces al año y no dos, como lo hacía anteriormente, y volverá a incorporar a éstas sus estimaciones de la inflación subyacente del gasto personal de consumo.

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noviembre 22 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-22

Aunque los cambios señalados implican un avance en la política de comunicación de la Fed, para algunos analistas estadounidenses, ésta continúa relativamente ‘oscura’ cuando se compara con los principales bancos centrales del mundo. Y continúa oscura, porque a pesar de la mayor capacidad por parte del público de “estimar” un nivel de inflación confortable para la autoridad monetaria, aún no se alcanza un estadio superior de transparencia, donde la Fed anuncie una meta explícita de inflación. El cambio en la política de comunicación revive el debate sobre el nivel óptimo de transparencia de un banco central; transparencia definida como la ausencia de asimetrías de información entre la autoridad monetaria y el público. Hasta ahora, el único consenso existente en la academia es que los elevados niveles de transparencia permiten incrementar la efectividad de las acciones de política monetaria. Algunos autores sugieren incluso, que un nivel óptimo de comunicación permite tener un mayor control sobre las expectativas, por lo que es posible llegar al punto de sustituir las acciones de política por la comunicación. Parte fundamental de este proceso de búsqueda de una mayor transparencia es la estrategia de comunicación de los bancos centrales. Un estudio reciente de Ehrmann y Fratzscher (2004) compara las estrategias de comunicación de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra y su impacto sobre la capacidad de predecir las acciones de política por parte de los mercados. El estudio encuentra diferencias importantes en las estrategias de los tres bancos centrales: la Fed presenta una política de comunicación que hace énfasis en la transparencia de los miembros individuales del Comité Federal de Mercado Abierto, mientras que al otro extremo se encuentra el BCE, donde se hace mayor énfasis a su característica de ente colegiado. En el punto medio, se ubica el Banco de Inglaterra. Como conclusión principal, el estudio señala que, a pesar de estas marcadas diferencias en la política de comunicación, la respuesta de los mercados y su capacidad de predecir las decisiones de política es igual de buena en los tres casos. Lo anterior sugiere entonces que no hay una política única ni mejor de comunicación. La efectividad de una estrategia de este tipo depende del entorno en el cual opere el banco central. En el caso particular colombiano, el Banco de la República ha adoptado una estrategia de comunicación que toma aspectos de los principales bancos centrales. En primer lugar, al igual que el Banco Central Europeo, el Banco de la República sigue una estrategia de comunicación en un contexto colegiado. Es decir, el grado de consistencia entre los miembros de la Junta Directiva es mayor. Sus decisiones son presentadas al público a través de comunicados. Su visión del panorama económico se presenta en el Informe trimestral de Inflación. Y como avance significativo, se realizan reuniones periódicas con gremios, analistas económicos y empresarios, en donde todos los miembros de la Junta Directiva expresan su visión relativamente “unificada”. En segundo lugar, adoptando algunas características de la política de comunicación de la Reserva Federal, el Banco de la República decidió este año publicar las minutas de sus reuniones. En éstas, a diferencia de los comunicados (que se publican inmediatamente después de la reunión), se amplía un poco más los argumentos detrás de las decisiones de política monetaria y se dan luces sobre el grado de consenso al interior de los miembros de la Junta Directiva. A pesar de los importantes avances que en materia de comunicación, transparencia e independencia ha tenido el Banco de la República en los últimos años, un grupo de observadores económicos ha criticado fuertemente algunos aspectos operativos de la política monetaria en Colombia. La crítica más frecuente ha sido la presencia del Ministro de Hacienda en la Junta Directiva. Se argumenta que el estar ahí pone en riesgo la independencia del Banco de la República. En Corficolombiana vemos de gran utilidad la asistencia del Ministro de Hacienda en la Junta Directiva del Banco de la República. Parte integral de una política monetaria óptima es la coordinación existente entre dicha política y la política fiscal. Es por esto que la presencia del Ministerio en las decisiones de política monetaria es de gran importancia. Si bien es posible que existan algunos intereses particulares del Gobierno que puedan presionar la postura del ministro, éste solo significa un voto y, por lo tanto, su comparecencia en la Junta no debería ser tema de preocupación. Recientemente, otros han empezado a hablar de la falta de interacción entre la Junta, los gremios y otros analistas económicos reconocidos en el país. Argumentan que en algunos casos las decisiones que toma la Junta parecen no estar en línea con la realidad económica del país. Es importante no confundir transparencia con interferencia. Es muy diferente que un banco central permita el pleno acceso a la información, que se reúna periódicamente con gremios, empresarios y analistas y ponga atención a sus solicitudes, a que permita que intereses particulares interfieran en la política monetaria, que en últimas busca la estabilidad de precios y de productos, objetivos en pro del bienestar general del país.

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