Córdoba completó cinco meses con el agua al cuello

Enviado especial*La pequeña Rosa María duerme tranquila sobre una hamaca de colores que se mece de lado a lado en el salón 6B del colegio San Francisco de Asís, en San Bernardo del Viento (Córdoba).

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noviembre 15 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-15

A dos metros está el tablero, donde reposan varios frascos de jarabes para la diarrea y la tos, que ella y sus dos hermanos toman hace varias semanas. Están enfermos. También hay una nube de zancudos rodeando un pedazo de coco y varios limones cortados a la mitad. Rosa María nació el pasado mes de agosto, cuando sus padres y sus dos hermanos ya llevaban cuatro semanas refugiados en el plantel, después de que el río Sinú inundara su rancho. Otras 61 familias vecinas los acompañan. Así que el aula donde antes estudiaban 25 niños es lo único que la bebé ha conocido. Juana, su madre, cuenta que no han podido regresar a casa porque el agua no ha bajado su nivel. Y porque, de cierta forma, ya no tienen nada allí. El río se llevó sus pertenencias, las matas de yuca y plátano, y cinco gallinas. Ahora, que el invierno ha cesado, la familia de Rosa María, al igual que el resto de damnificados, debe retornar a casa. Pero temen que vuelva a llover, porque no quieren salir corriendo otra vez. El temor no es infundado. Desde junio no ha parado el invierno en la zona. Los cordobeses han tenido que soportar tres temporadas invernales seguidas: en junio y septiembre, y la más reciente, la de octubre, que aún no termina. Según el Comité Regional de Prevención y Atención de Desastres de Córdoba (Crepad), 21 mil familias de 17 municipios (unas 92 mil personas) han resultado afectadas. La mayoría no ha podido retornar a sus hogares porque siguen anegados. Del total de damnificados, cinco mil han sido llevados a colegios y escuelas que han desplazado a sus estudiantes a pequeños establecimientos, a iglesias e, incluso, a discotecas. Esto último sucede en el corregimiento de San Sebastián, en Lorica, donde 240 niños deben recibir clases en la discoteca Girasol porque su escuela está llena de damnificados. Según el Crepad de Córdoba, unas 11.500 hectáreas sembradas con arroz, yuca, hortalizas y frutas fueron arrasadas. Según Eduardo Gallardo, oficial de ayuda humanitaria de Unicef Colombia, los niños son los más perjudicados en emergencias como estas. En Córdoba son cerca de 35 mil los afectados por el invierno. * Invitación de Unicef Colombia.

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