Corren las apuestas contra las paridades cambiarias

Los inversionistas aseguran que las presiones inflacionarias obligarán a los gobiernos a dejar que sus monedas se aprecien

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mayo 27 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-27

Los fondos de cobertura y otros grupos de inversión ganaron cuantiosas sumas de dinero en los años 90 apostando a que los vínculos de monedas en todo el mundo se desvanecerían.

Hoy, su apuesta es por que las monedas se apreciarán. Entre los blancos principales están las naciones del Golfo Pérsico, que vinculan sus monedas con el dólar.

Un auge económico ha desatado una inflación rampante en esos países y eso está ejerciendo presión sobre las autoridades para que permitan que sus monedas se aprecien, algo que, dicen, no planean hacer. Sin embargo, algunos inversionistas son tan optimistas sobre el desempeño de estas economías que creen que sus monedas sólo pueden fortalecerse. Everest Capital Ltd., un fondo de cobertura de US$3.000 millones con sede en Bermuda especializado en mercados emergentes, escribió en un informe a inversionistas sobre el primer trimestre que estaba apostando a que Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos relajarían su control sobre sus monedas para permitir que se aprecien.

Apuestas como esas representan un gran cambio frente a la década de los 90. En ese entonces, países como México, Tailandia y Rusia ligaron sus monedas al dólar como una manera de generar estabilidad financiera. En la medida en que sus economías prosperaron, los inversionistas presionaron para que los gobiernos rompieran el lazo, lo que causó que las monedas se desplomaran y desataran crisis financieras incluso mayores.

Ahora, la situación se ha revertido. Everest fue fundado en 1990 por el suizo Marko Dimitrijevic, quien salvó a la firma de una muerte segura durante la crisis financiera de Rusia en 1998. Su fondo Everest Capital Global ha promediado una ganancia anual de 26% en los últimos tres años, a pesar de que registró pérdidas durante el primer trimestre de este año.

Everest les explicó a los inversionistas que a medida que aumenta la inflación en el Golfo, las tasas de cambio fijas "estarán bajo una presión significativa". Una jugada ya rindió frutos. El año pasado, el fondo apostó por el dinar de Kuwait, que se convirtió en la primera moneda de la región en abandonar su estricta vinculación al dólar.

Inmediatamente después que se eliminara el tipo de cambio fijo con el dólar en mayo pasado, Everest apostó a que el dinar se fortalecería al comprar contratos a futuro sobre la moneda, los que permiten adquirir monedas a un precio establecido en una fecha futura. El fondo protegió la apuesta con opciones para vender.

Las presiones en Medio Oriente están presentes de una manera menos radical en todo el mundo en desarrollo.

Ucrania, por ejemplo, anunció la semana pasada que fijará un nuevo nivel para su vínculo con el dólar de modo de fortalecer la moneda local, la hryvnia. La moneda se ha fortalecido
10% desde principios de abril.

Art Steinmetz, quien administra una cartera internacional de bonos de US$12.000 millones en Oppenheimer Funds, cree que las monedas ligadas al dólar se parecen a las balsas amarradas a un ancla pesada y que terminan por hundirse. "La cuerda está muy tensa y cuando se rompa, la balsa saldrá disparada a la superficie", dice.

Hace unos meses, Steinmetz empezó a apostar a que varias monedas ligadas al dólar o fuertemente controladas se fortalecerían, entre ellas algunas del Golfo Pérsico, el dong vietnamita, el rublo ruso y la hryvnia de Ucrania. Las apuestas se hicieron usando contratos futuros sobre monedas. El rendimiento del fondo de Steinmetz ha sido de 13% en los últimos 12 meses.

Los inversionistas adoran el yuan chino por razones similares. La moneda no está ligada oficialmente al dólar, pero hasta hace poco el gobierno se encargó de que se apreciara muy poco. Este año, ha permitido que el yuan se fortalezca a un ritmo más rápido, 5% hasta ahora, y los inversionistas creen que seguirá en aumento.

Debido a que estos países operan desde una posición de fortaleza económica, parece improbable que los fondos de cobertura puedan presionar a estos gobiernos para que abandonen sus sistemas cambiarios.

Ese no era el panorama en los años 90 cuando los mercados emergentes dependían de la financiación externa. En el Golfo Pérsico, la vinculación al dólar tiene también un propósito geopolítico mayor, una prioridad que puede ser superior a aliviar los pesares económicos.

Kevin Harrington, director gerente de Clarium Capital, un fondo de cobertura de San Francisco, explica que a los inversionistas les gusta la apuesta porque la pérdida es limitada y la ganancia potencial es muy grande. Pero cree que los argumentos económicos de que las vinculaciones de moneda se romperán pronto están equivocados.

De todos modos, el dinero que está entrando a los países anticipando el fortalecimiento de las monedas está causando presiones inflacionarias que las autoridades no pueden pasar por alto. A principios de este mes, Rusia anunció un cambio en la forma en que maneja el rublo frente al dólar y al euro, principalmente para desanimar a los inversionistas que apuestan a que la moneda se va a fortalecer.


Los gobiernos del Golfo también intentan socavar la especulación de que van a cambiar su régimen cambiario.

La mínima insinuación de un cambio puede provocar nuevas olas de capital. Dicha especulación se desató el año pasado. Utilizando datos del Fondo Monetario Internacional, Deutsche Bank calculó que una medida limitada de la oferta monetaria en los Emiratos Árabes se había triplicado en noviembre frente a un año antes y subido 58% respecto al mes previo, ambos signos de una inflación.

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