'La corrupción ha alcanzado una magnitud desconocida'

Pese a los esfuerzos que viene haciendo Colombia para combatir la corrupción, los resultados en este frente no son tan alentadores como se quisiera; es más, pareciera que la batalla por erradicarla se está perdiendo a la luz de los más recientes acontecimientos.

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julio 28 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-07-28

Al país y a sus gobernantes les espera una ardua tarea en esta materia, más ahora que acaba de expedirse el nuevo Estatuto Anticorrupción (Ley 1474 de 2011). Bajo esa nueva perspectiva, la Asociación Bancaria abordará el tema en el marco del 'XI Congreso Panamericano de Riesgos de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo', que comienza hoy en Cartagena y al que fue invitado el profesor titular de derecho penal de la Universidad de Salamanca Eduardo Fabián Caparros. Hay quienes señalan que sin el concurso del sector financiero en general, es casi imposible lavar dinero ilícito. ¿Comparte esa afirmación? Sin duda así es. Los mercados financieros del mundo han sucumbido con frecuencia a la tentación del rendimiento a corto plazo, ignorando la necesidad de crecer sobre bases sólidas. Por fortuna, las cosas están cambiando. Las medidas administrativas de control no deben ser valoradas como una caprichosa imposición que los bancos están obligados a cumplir, sino como un conjunto de medidas que tutelan al sector frente a la amenaza de posibles caballos de Troya. El incremento de la prevención en el sector financiero ha hecho que los lavadores reorienten sus actividades hacia otros ámbitos, generando a su vez la necesidad de que se amplíe el cuadro de sujetos obligados como los agentes de valores, abogados, notarios. La corrupción no es un fenómeno nuevo. ¿Por qué sólo hasta ahora se comienza a tener en cuenta como factor desestabilizador del desarrollo económico y social? Porque sólo ahora, en el contexto global, la corrupción ha alcanzado una magnitud desconocida hasta la fecha. La corrupción es una forma más de criminalidad, especialmente grave en atención a sus consecuencias, pero corre paralela a otras formas de delincuencia cuya evolución ha llegado a condicionar la política internacional de nuestros días. El delito siempre ha sido un medio idóneo para enriquecerse, pero nunca había alcanzado la dimensión empresarial que ostenta en la actualidad. Este es un flagelo casi siempre asociado con el funcionario público, ¿pero qué cuota de responsabilidad tienen los empresarios? No bailan dos si uno no quiere. La corrupción implica un intercambio, una oferta y una demanda que alcanzan puntos comunes de satisfacción. En consecuencia, igualmente responsables son el funcionario que acepta o percibe un soborno que quien lo ofrece o lo paga. Ello no impide que sea prudente adoptar ciertas medidas de orden político-criminal tendientes a la prevención de hechos futuros. ¿Una legislación drástica, con penas ejemplarizantes, es garantía para que los corruptos, llámense funcionarios, empresarios o ciudadanos del común, se abstengan de ejecutar prácticas ilícitas? Colombia ha experimentado una auténtica explosión legislativa conforme a la cual se han incorporado al Código Penal multitud de nuevas conductas, se han incrementado penas y se ha multiplicado el número de instituciones orientadas a combatir la corrupción. La Ley 1474, aprobatoria del nuevo Estatuto Anticorrupción, es el ejemplo más claro de ello. Con todo, a mi juicio, los resultados acumulados a la fecha no se corresponden con el esfuerzo desplegado. Probablemente sea deseable racionalizar el uso de tales medios. ¿Es posible medir el impacto de la corrupción en el desarrollo social y económico de una nación? No es fácil. Como ocurre con otras formas de crimen organizado, la corrupción forma parte de la economía informal de un país. No se conoce su exacta cuantía, pero sí se intuye su importancia cualitativa, que incide directa y muy negativamente sobre el desarrollo económico de las naciones. Sin duda, la corrupción daña a quienes menos tienen, a quienes más necesitan de la acción social del Estado, cuyos recursos escasean por la acción de las personas corruptas. Falta dar a conocer los avances de Colombia ¿Qué percepción tiene de Colombia en este frente? Me cuesta mucho trabajo responder a esta pregunta. Vine por primera vez a este país en 1996 y desde entonces he perdido la cuenta de las veces que lo he visitado. Comprenderá que mi perspectiva no es demasiado "externa"... De todos modos, he apreciado un evidente progreso a lo largo de estos 15 años que es probable que no se haya sabido transmitir al exterior. Resumiendo, entiendo que Colombia tiene mucho trabajo por delante, pero su línea es ascendente, hacia una progresiva normalización.HELGON

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