No a corrupción en obras de acueductos

Escondiéndose en la complejidad de los sistemas de acueducto y alcantarillado, florecen riesgos de corrupción dando pie para que algunos se lleven un gran bocado de los recursos.

Finanzas
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abril 27 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-27

Escondiéndose en la complejidad de los sistemas de acueducto y alcantarillado, florecen riesgos de corrupción dando pie para que algunos se lleven un gran bocado de los recursos que les hacen falta a los colombianos que no tienen acceso a estos servicios básicos.

El Estado colombiano ha destinado una inmensa inversión para el sector de Acueducto y Saneamiento Básico, del orden de los 10 billones de pesos. De esta cifra, un porcentaje cercano al 25 por ciento está asignado a compra de tuberías y accesorios, elementos fundamentales para la construcción de las redes de conducción y distribución de aguas.

Es sobre esta enorme cantidad de recursos públicos donde se ha ensañado la corrupción. Escondiéndose en la complejidad de los sistemas de acueducto y alcantarillado, florecen riesgos de corrupción dando pie para que algunos se lleven un gran bocado de los recursos que les hacen falta a los colombianos, que hoy, no tienen acceso a servicios básicos de acueducto y alcantarillado.

Los únicos beneficiados de esta situación son los corruptos. En cambio, las empresas de servicios públicos pierden sostenibilidad, al país se le dificulta ampliar el cubrimiento en saneamiento básico, la consultoría pierde reputación, el Estado pierde eficacia en la inversión de recursos, las fábricas de tuberías no pueden competir de manera justa y transparente. Así pues, se hace vital reducir los espacios que aprovechan los corruptos para operar, y por tanto es absolutamente relevante revisar en detalle, desde el momento mismo del diseño, todo el proceso, para identificar esos riesgos de manera que se puedan prevenir.

A pesar de que en Colombia, aún hay casos aberrantes en los cuales se toman decisiones de inversión en el sector de agua y saneamiento básico sin hacer estudio ni diseño alguno, en general son los consultores los que deben hacer la recomendación sobre cuál es el tipo de tubería apropiada para utilizar en cada caso y cuál es el presupuesto asociado a cada proyecto.

Aunque las dos tareas anteriores no son las únicas responsabilidades de estos ingenieros, ambas implican las bases de la adquisición que, por lo general, llevan a cabo más adelante en el proceso las empresas de servicios públicos, las alcaldías, las gobernaciones, las corporaciones autónomas y en general todo administrador de recursos del sector de agua y saneamiento básico.

Es en el momento de la inversión de estos recursos durante el cual los riesgos de corruptela se convierten en estrategias ilícitas, que van desde lo simple hasta lo complejo, y terminan en un caso más de corrupción. Por ejemplo, una vez direccionada artificialmente la adquisición de tuberías con argumentos aparentemente técnicos hacia un determinado proponente, se crea alguna figura que busca que un adjudicatario corrupto le cobre al Estado los tubos y los accesorios a los elevados precios que utilizan los consultores para construir sus presupuestos, y al mismo tiempo los compre a las fábricas con el mayor descuento posible.

Los ahorros que supondrían procesos de compra basados en la libre y justa competencia entre varios proponentes elegibles, resultan en manos de esos intermediarios artificiales y no retornan nunca al Estado ni son invertidos en beneficio de los proyectos.

Sencillamente se pierden

A la corrupción le conviene no hacer pública la información relativa a los proyectos, manipular argumentos técnicos en los estudios, excluir injustificadamente opciones técnicas apropiadas, sobredimensionar los precios; muchas de estas prácticas ocurren desafortunadamente incluso desde la fase de diseño y conceptualización, por lo cual quedan legalizados detrás la firma de algún consultor espacios para que la corrupción opere.

Desde luego, también hay consultorías muy competentes y desarrolladas bajo la metodología de diseño que recomienda el Reglamento Técnico para el Sector de Agua Potable y Saneamiento Básico (RAS). Sin embargo, se dan casos en los cuales tales trabajos no son tenidos en cuenta deliberadamente por algunos administradores de recursos, puesto que no recomiendan el sistema de tubería de su agrado.

Incluso se planifican obras que no corresponden con las necesidades de una población, con el fin de direccionar desde fases tempranas las adquisiciones. Este tipo de fenómenos se analizan en el documento recientemente publicado por la Corporación Transparencia por Colombia: 'Riesgos en el proceso de conceptualización y diseño de acueductos en Colombia'.

Por supuesto, se hacen en el texto varias recomendaciones para cerrar esos espacios que hoy en día facilitan el accionar de los corruptos: elaboración de diseños objetivos, técnicamente sustentados y públicos; obligatoriedad de elaborar estudios de conveniencia basados en el criterio de maximización de la relación costo/beneficio; obligatoriedad de seguir el proceso metodológico de diseño previsto en el RAS; insistencia en los principios y regulaciones expresadas por el Programa Agua Transparente del Viceministerio de Agua; mayor publicidad y transparencia de la información del sector de agua y saneamiento básico y promoción del control social son, entre otras, son las sugerencias que desde el Acuerdo para prevenir prácticas de corrupción en las empresas fabricantes de tubería y accesorios se presentan de una manera clara y sencilla en este documento, que constituye un aporte valioso para reducir riesgos de corrupción relacionados con el proceso de diseño y conceptualización de proyectos de acueducto y saneamiento básico en Colombia.

Al Acuerdo pertenecen la mayor parte de las empresas productoras o comercializadoras de tuberías en Colombia: Pavco, Titan Manufacturas de Cemento, PVC Gerfor, Durman Esquivel, Colombiana de Extrusión, American Pipe and Construction, Celta, Tubox, Otek internacional.

Si se tiene en cuenta que entre estas fábricas se atiende cerca al 90 por ciento del mercado de tuberías en Colombia, se puede apreciar claramente la importancia de que un ejercicio voluntario de autorregulación, como el Acuerdo, envíe un mensaje tan claro al sector de acueducto y saneamiento básico de nuestro país: "No queremos seguirle haciendo el juego a la corrupción. Queremos cerrar los espacios que hoy en día facilitan las prácticas corruptas. Queremos competencia justa y transparente".

En este sentido, se exploran en el texto las características del actual sector de agua y saneamiento que podrían aportar para reducir efectivamente espacios a la corrupción: la aplicación seria y efectiva del Programa Agua Transparente, una orientación realmente proactiva en contra de la corrupción desde la Ventanilla Única y el Comité Técnico de Proyectos, y la oportunidad de tener trazabilidad en la inversión de recursos que se desprende de la estructura de los Planes Departamentales de Agua, son elementos importantes que sumados a la firme decisión de las fábricas de tuberías adheridas al Acuerdo configuran una situación de excepción y definen, como nunca antes, una valiosa oportunidad de lograr que por fin, los enormes recursos que ha destinado el Estado colombiano para mejorar las condiciones de acceso a agua y saneamiento básico de esa gran mayoría de colombianos que hoy no cuentan con estos servicios elementales, pueda ser realmente efectiva y no se pierda en manos de aquellos grupos que aprendieron con el tiempo a sacar provecho personal de las inversiones en este sector.