Corte avala salarios diferenciales Personas con limitación argumentaban discriminación salarial y exigían equiparar los sueldos.

Corte avala salarios diferenciales Personas con limitación argumentaban discriminación salarial y exigían equiparar los sueldos.

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octubre 16 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-16

No toda diferencia en el trato es discriminatoria. Con esa sentencia la Corte Constitucional avaló el menor salario que devengan personas con limitación, que son reincorporadas a una actividad a través de talleres especializados en ese servicio. La demanda fue presentada contra el artículo 32 de la Ley 361 según la cual: “Las personas con limitación que se encuentren laborando en talleres de trabajo protegido no podrán ser remuneradas por debajo del 50 por ciento del salario mínimo legal vigente, excepto cuando el limitado se encuentre aún bajo terapia, en cuyo caso no podrá ser remunerado por debajo del 75 por ciento del salario mínimo legal vigente”. Los jueces, al estudiar el caso, señalaron que la igualdad formal consagrada en el artículo 13 de la Constitución, no exige la equiparación matemática absoluta encaminada a que todos sean iguales en todo, sino que busca que los iguales sean tratados del mismo modo y que los diferentes lo sean de manera diversa. En este caso esos talleres se ocupan de personas con severas limitaciones, que por razón de su grado de limitación no pueden desempeñar labores en el trabajo competitivo, que desarrollan algunas labores en estos lugares como parte de una preparación para la readaptación laboral y a título de estímulo reciben una remuneración que no es salario. En esos talleres el régimen laboral es totalmente flexible, pues las personas no pueden cumplir horario estricto debido a su limitación, como también requieren de permisos especiales para sus respectivos tratamientos y terapias, por ello la norma permitió mínimos de remuneración. Sin embargo, los magistrados condicionaron la exequibilidad de la norma a que se entienda que el objeto de dichos talleres se circunscribe a ofrecer a las personas con limitación la oportunidad de desarrollar actividades formativas de integración social o de rehabilitación sin ánimo de lucro para el organizador del taller, como también que entre esas personas y el taller no exista una relación laboral. En la sentencia C-810/07 la corte reiteró que no toda diferencia en el trato es discriminatoria, pues para que haya discriminación, se requiere que el diferente trato sea arbitrario y carente de justificación. Así, en el caso de las personas con limitación, por tratarse de parte del proceso de readaptación, su ingreso no constituye una discriminación.

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