Corteros serán jubilados de los ingenios; pasarán a desempeñar otras labores en otras fincas

Ofreciendo capacitación y entrenamiento a este grupo de trabajadores, los ingenios del país saldrán de ellos, al tiempo que mecanizan sus labores agrícolas. Es un proceso que no tiene reversa.

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julio 18 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-18

Esta actividad, considerada como uno de los oficios más extenuantes del mundo, pronto acabará en Colombia, para dar paso a la mecanización.

Un solo dato ilustra lo anterior. El corte manual de la caña es uno de las labores que exige el mayor esfuerzo físico de los trabajadores, pues, para cortar 10 toneladas de caña, son necesarios 9.700 golpes de machete, a un promedio de mil golpes por tonelada e igual número de flexiones del cuerpo.

Para dar paso a la tecnología, las empresas y el gremio azucarero han emprendido una campaña de capacitación y entrenamiento a los 12.200 trabajadores del corte.

La semana pasada 90 corteros de las cooperativas de trabajo asociado que prestan sus servicios a los ingenios Incauca y Providencia recibieron su grado de bachiller.

Sin embargo, no son los primeros en capacitarse, pues ya hacen parte de una lista de 230 corteros, 66 esposas de estos y sus hijos que han cursado la educación secundaria desde el 2005.

Además de estos, 3.300 personas, entre corteros y familiares, han llevado a cabo cursos para el aprendizaje de nuevos oficios como manejo de máquinas planas, modistería, ebanistería, soldadura, mecánica, albañilería, electricidad y pintura, entre otros.

Para sacar adelante este proyecto, el sector azucarero del país hace una inversión anual de 25.000 millones de pesos, en promedio.

Las acciones del proyecto están fundamentadas en un estudio elaborado por la Universidad Javeriana con las recomendaciones sobre las alternativas viables.

Un programa que destacan los empresarios es el llamado de Centros Regionales de Educación Superior (Ceres), una estrategia de desconcentración de la oferta y ampliación de cobertura de la educación superior.

Así, se aprovechó la capacidad instalada para capacitar a los trabajadores y sus familias de los municipios donde se ubican los ingenios y se constituyeron Ceres en los colegios de los ingenios Mayagüez y Riopaila-Castilla y el Centro de Formación Integral Providencia, del Ingenio Providencia.

Lo anterior, en alianza con los gobiernos departamental y local y la Universidad Autónoma. En estos se ofrecen programas como sistemas y electrónica y los relacionados con la agroindustria.
Frente al temor de los trabajadores de ser despedidos, Luis Fernando Londoño Capurro, presidente de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar (Asocaña), anotó que por cuenta de la mecanización no va a dejarse sin trabajo a la gente.

"Este proceso se ha hecho de forma gradual, asegurando el empleo y el bienestar de los trabajadores del sector -aseguró-. Los ingenios son conscientes de que, junto con la mecanización, deben adelantar acciones de reconversión social y laboral".

Así las cosas, en las 2.059 haciendas sembradas con 202.000 hectáreas de caña, materia prima de los 13 ingenios, en pocos años se espera usar máquinas cosechadoras que requieren dos operarios y otros dos acopiarán el producto en los trenes cañeros.

En la región, los mayores índices de mecanización se reportan en Argentina, con 65 por ciento del área; en Brasil, con 36, y en México, con el 16. Particularmente, en el estado brasileño de Sao Paulo, llamado 'el polo de desarrollo de los biocombustibles', las usinas (ingenios) estiman que en el año 2015 se habrá mecanizado el total de las áreas sembradas con caña.

En países como Australia, los de la Unión Europea y E.U., el corte de la caña es mecanizado en toda el área sembrada. En Colombia, apenas el 10 por ciento del corte se hace así.

JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ
REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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