El costo de la administración miope

El costo de la administración miope

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octubre 15 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-15

Natalie Mizik y Robert Jacobson Sometidos a presiones para alcanzar de inmediato objetivos de desempeño, muchos gerentes de compañías grandes o pequeñas inflan las ganancias, en ocasiones cortando gastos. En una encuesta reciente realizada a 401 altos ejecutivos del sector financiero, un 80 por ciento dijo que disminuiría los gastos en actividades discrecionales tales como mercadeo e investigación y desarrollo para cumplir con las metas impuestas para el corto plazo. (Ver nota al pie número 1). Pero hay que preguntarse cuan discrecionales serán esos gastos, dado que reducciones de presupuesto en esas áreas pueden tener grandes efectos negativos en desempeños futuros. Es cierto que ese tipo de miopía puede engañar de manera temporal a la bolsa de valores al hacer creer que las perspectivas, por lo menos durante un periodo de tiempo corto o casi inmediato, han mejorado. Sin embargo, en nuestro estudio, donde seguimos el de sempeño financiero de 2.859 compañías en el curso de cinco años, las firmas que redujeron sus inversiones en esas áreas terminaron perdiendo dinero en el largo plazo. Además de ello, sus acciones en el mercado mermaron más de un 20 por ciento después de cuatro años. Resultados que no deberían ser soprendentes. Nos concentramos en la conducta de las compañías y de los mercados financieros durante y luego de ofertas de valores (cuando las firmas públicas emiten acciones adicionales) en las tres décadas que iban de enero de 1970 a diciembre del 2001. Debido a que la cantidad de capital acumulado por una firma depende del precio de las acciones en el día en que son emitidos los valores de renta variable, los gerentes tienen un gran interés en el precio y tal vez por ello se sienten tentados para tener que darle a las acciones un impulso adicional inflando las ganancias a través de un recorte de gastos. Después de todo, los inversionistas se basan en las medidas actuales de ingresos cuando piensan en el desempeño futuro de las empresas y con base en ello es que otorgan gran valor a las acciones. Aunque los participantes en el mercado advierten que todas las compañías tienen incentivos para inflar las ganancias, no pueden decir con certeza cuales de ellas lo están haciendo realmente. Como resultado, tienden a dar menos credibilidad a las ganancias sobre las que se informa en esas épocas. Pero es sólo después que el recorte de los gastos deriva en ingresos inferiores para empresas individuales cuando las consecuencias se materializan en una cotización inferior de las acciones. Con el propósito de determinar qué firmas son más factibles de participar en este tipo de administración miope, examinamos las ganancias de las compañías y gastos de SG&A (siglas en inglés de ventas, administración y tareas generales) que cuentan entre sus componentes principales con el mercadeo, la investigación y desarrollo, en la época de los SEO (siglas en inglés de seasoned equity offerings, venta de acciones adicionales por parte de una compañía cuyas acciones se cotizan en bolsa). Durante la época en que los SEO fueron emitidos, observamos un aumento del 40 por ciento en la cifra de firmas que informaban de manera simultánea de ingresos de operación por encima de lo normal, y de gastos de SG&A por debajo de lo normal. (Cuando hablamos de normal aludimos a lo que se espera de una empresa dadas sus condiciones económicas y su desempeño anterior). Nosotros dividimos esas firmas en aquellas que tienen inversiones de cartera ‘potencialmente miopes’ y ‘no miopes’. Luego evaluamos los reintegros futuros de sus acciones en ambos grupos, tras hacer un ajuste de riesgos. Si los mercados financieros evalúan de manera apropiada las estrategias administrativas implementadas en el año en que una firma emitió un SEO, el precio de cada acción de la compañía no será ajustado en años siguientes. Ese fue esencialmente el caso en firmas del portafolio no miope, aquellas que no informaron de manera simultánea de un aumento en las ganancias y una disminución de los gastos en SG&A. Para esas empresas, reintegros anormales de stock (la diferencia entre reintegros reales y reintegros esperados) tenían un nivel constante en los años posteriores al SEO. No ocurrió lo mismo, sin embargo, con el portafolio potencialmente miope. Ese grupo engañó al principio al mercado, con reintegros promedio de un 15,7 por ciento en el año en que fue emitido un SEO. Pero, al año siguiente, los reintegros menguaron, y siguieron declinando en años sucesivos. Ya para el cuarto año tras ser emitidos los SEO, ese grupo de compañías potencialmente miopes tenían ‘reintegros’ desastrosos de -22,3 por ciento. Las compañías pueden reducir incentivos para la conducta miope aumentando los períodos en que se confiere un cargo, y demorando los pagos a ejecutivos que abandonan una firma. Las compañías deben mirar más allá de sus ingresos actuales y de los precios de sus acciones cuando establezcan estándares de evaluación de desempeño. Deben considerarse, para ello, una serie de factores, tanto financieros como no financieros. Los no financieros deben reflejar estrategias con implicaciones de valores de largo plazo. Por ejemplo, muchos de los principales aspectos del vigor de una marca, tal como diferenciación de la competencia o la manera en que los clientes perciben la marca como relevante para sus necesidades, pueden ser medidas a través de encuestas y luego vinculadas a la compensación. Medidas de desempeño orientadas al largo plazo harán que los ejecutivos administren orientándose hacia el futuro. Nota al pie: 1. John R. Graham, Campbell R. Harvey y Shiva Rajgopal, The Economic Implications of Corporate Financial Reporting, Journal of Accounting and Economics (diciembre de 2005).) Los inversionistas se basan en las actuales medidas de ingresos cuando piensan en el desempeño futuro”.

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