Costo sin beneficio

Algunas de las cifras contenidas en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, acentúan las preocupaciones sobre las consecuencias de la generosa política de sacrificios fiscales que ha caracterizado al Gobierno en los últimos años. Por ejemplo, señala el informe que para el año gravable 2007, el costo fiscal de los beneficios fiscales solicitados por los contribuyentes ascendió a $5,7 billones, con un incremento cercano a 22% con relación al año anterior. De este total, más de 3 billones corresponden al costo de la deducción por compra de activos fijos de personas jurídicas, que tuvo un incremento de 75%.

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julio 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-24

Este beneficio es uno de los más criticados por todos los expertos nacionales e internacionales, quienes no se explican por qué se permite la recuperación del 140% del costo de un activo, y en algunos casos más de la mitad de este valor en el primer año. Un reciente informe del Banco Mundial señala que: “…este incentivo a la inversión se ha diseñado en forma inapropiada y es así excesivamente generoso, ya que la base impositiva del activo no se reduce para que refleje el gasto parcial inmediato…”. El Gobierno ha atribuido buena parte de la nueva inversión a esta renuncia fiscal, pero hasta ahora no se ha demostrado que así sea; por el contrario, las cifras de desempleo no parecen avalar esa tesis. Así mismo, la compra de activos no implica reinversión, en un régimen del impuesto sobre la renta diseñado para estimular la distribución de utilidades. Una de las grandes desventajas de las renuncias fiscales consiste en que nadie sabe dónde terminan, en especial cuando se mide el efecto combinado de las normas. Siguiendo con la deducción por compra de activos, gracias a la milagrosa fórmula tributaria que convirtió prácticamente todos los contratos de leasing financiero en arrendamiento operativo, son los financiadores, no los usuarios, quienes disfrutan del jugoso beneficio fiscal, sumado a la depreciación acelerada del bien. Pero, además, los usuarios o locatarios pueden amortizar el costo total financiado dentro del término del contrato, de manera que el sacrificio fiscal se multiplica. Ante tal derroche, es inevitable preguntarse, por qué los demás financiadores de activos no gozan de las mismas prebendas. Similares situaciones se presentan en otras actividades, como la explotación de recursos naturales y las concesiones a largo plazo, donde la deducción especial por compra de activos se combina con la amortización acelerada de las inversiones. Se dice también, que otra de las actividades claramente favorecidas con la deducción especial son los gimnasios. Ejemplos como estos fuerzan la necesidad de preguntarse si se están cuantificando en forma adecuada los beneficios reales de estos sacrificios fiscales. ¿Cuál es la contribución al desarrollo económico y social del país, por ejemplo en materia de empleo, de estas actividades tan favorecidas fiscalmente? El Gobierno tiene la obligación de explicar y cuantificar los beneficios que para el país ameritan tan grandes sacrificios, porque al final seguramente tendrán que ser compensados por los demás contribuyentes. En materia de recursos naturales no renovables, por ejemplo, ¿por qué requieren ventajas tributarias especiales, si son tan preciados y tan apetecidos? La situación fiscal puede llegar a ser realmente seria, no porque se miren con desdén los comentarios de los expertos, sino porque el dadivoso régimen que mina los ingresos tributarios, además se está blindando en forma gradual y creciente, para los próximos cinco o siete períodos presidenciales, a través de contratos de estabilidad jurídica y de zonas francas. horacio.ayala@etb.net.co '' Una de las grandes desventajas de las renuncias fiscales consiste en que nadie sabe dónde terminan.WILABR

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