Coyuntura/ La competitividad avícola depende hoy del Estado

Coyuntura/ La competitividad avícola depende hoy del Estado

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Coyuntura/ La competitividad avícola depende hoy del Estado

Finanzas
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abril 04 de 2013 - 11:08 p.m.
2013-04-04

Es alentador, en medio de la incertidumbre de la economía internacional y los mercados mundiales, recibir el dato de crecimiento de la economía colombiana divulgado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) en días pasados. Un 4 % en medio de semejante tormenta, y considerando el desempeño de otros países, es más que satisfactorio.

Sin embargo, el entorno que rodea al país y las condiciones internas no hacen ver un futuro optimista, principalmente porque las variables que determinan la tendencia de crecimiento del consumo no generan buenas expectativas, así como por otra razón mayúscula: una cosa es lo que nos dicen los indicadores oficiales y otra muy distinta la realidad que afrontan los empresarios. Esta brecha está presente no solo en materia económica, sino también en otros campos como la seguridad, factor fundamental para que el primero, es decir, el desempeño económico, tenga un dinamismo favorable.

Lo anterior no es diferente si hablamos de manera específica del sector avícola. No obstante el ingreso per cápita del país viene creciendo, el proceso de urbanización sigue concentrando una mayor cantidad de colombianos en las ciudades, lo que mejora la tasa de desempleo, variables que deberían resultar en un incremento del consumo per cápita de pollo y huevo, indicador que está estancado hace más de tres años. La única razón que parece explicar semejante contradicción es que si bien el ingreso per cápita de los colombianos se incrementa, la distribución del ingreso es cada vez más inequitativa. En otras palabras, los ricos cada día son más ricos y los pobres cada vez son más pobres.

Ante este escenario, bajo el cual el crecimiento del mercado de pollo y huevo es incierto, y por lo tanto el crecimiento de las empresas es también limitado, la única alternativa para mantener el ritmo que ha llevado casi a duplicar el tamaño del sector en los últimos diez años es la demanda internacional. En otras palabras, tenemos que salir a exportar si queremos seguir creciendo como lo hicimos durante la última década, además porque la competencia externa ya está presente en nuestro país.

Ahora bien, el principal requisito para acceder a los mercados externos es ser competitivos, y esto abarca todas las dimensiones del negocio avícola. Haciendo una rápida revisión de las variables por mejorar, encontramos el estatus sanitario y la fortaleza institucional de las entidades que regulan esta materia; también, la alta informalidad que subyace en el sector y que incluso pone en riesgo la salud de los consumidores; el contrabando, que se ha convertido en un flagelo que nos hace perder cantidades ingentes de dinero ante la mirada impávida de las autoridades, que a su vez están plagadas por una epidemia incontrolable de corrupción; la falta de infraestructura en puertos y carreteras, razón por la cual el costo de la logística en Colombia es la más alta del mundo, lo que afecta de manera directa la competitividad de precios y, por último, una política agropecuaria dirigida al minifundio como solución a la problemática campesina, pero sin futuro para hacer una agricultura rentable y sostenible a largo plazo.

No es coincidencia que prácticamente todos los factores que determinan la competitividad del sector estén del lado del Gobierno. Los avicultores se han preparado para enfrentar el reto de la competencia internacional derivada de los tratados de libre comercio que ha suscrito el país en los últimos años. Pero hay que decirlo: la política comercial ha sacrificado al sector avícola en beneficio de otros sectores, mientras que en materia fiscal no solo se legisla en contra de la avicultura, sino que la incapacidad operativa de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) tiene asfixiado el flujo de caja de las empresas, pues el Estado les tiene retenidos cientos de miles de millones de pesos en devoluciones de IVA que no ha tramitado.

Mientras esto ocurre, el Gobierno hace mesas de trabajo con gremios que representan a otros sectores y excluye de manera deliberada al avícola y hace caso omiso de las innumerables comunicaciones enviadas a Palacio en busca de una audiencia.

El sector avícola, víctima de la falta de gobernabilidad y de seguridad en el campo, reclama una política pública que corresponda a su importancia en materia de la seguridad alimentaria de los colombianos y a su tamaño relativo frente a los demás sectores.

Andrés Moncada,

Presidente Ejecutivo de Fenavi.