Coyuntura/El presupuesto para el agro ¿caída de un castillo?

Lo más desalentador es que el agro es uno de los sectores donde el Gobierno ha propuesto mayores recortes. La inversión solo sería de 1,4 billones de pesos, incongruente con un sector que tiene alto potencial de generación de ingreso y empleo.

El agro recibió un fuerte recorte presupuestal.

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El agro recibió un fuerte recorte presupuestal.

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agosto 10 de 2015 - 02:58 a.m.
2015-08-10

Revisando las publicaciones sobre las crisis del sector agropecuario colombiano y los planes especiales del Gobierno por atender las reclamaciones de los productores, encontramos archivos de hace 23 años, cuando se abordó el tema en forma similar a lo que ha venido ocurriendo desde el 2013, al enfrentar una de las más crudas protestas campesinas de las últimas décadas, luego de lo cual destinó recursos especiales del 4 por mil para aumentar el presupuesto del Ministerio de Agricultura y anunció, de otra parte, con bombos y platillos, que el agro era el primer tema de las negociaciones de paz en La Habana.
En mayo de 1992 se habló de que “El agro sensibilizó al país”, cuando el documento presentado por los gremios al Gobierno sirvió para que la nación se sensibilizara con los productores de alimentos, según la información entonces entregada por el diario El Tiempo, la cual agregó que en momentos en que todos los sectores hablaban de la crisis en la agricultura, el presidente César Gaviria ordenó la creación de las comisiones de diálogo para analizar la situación y buscar soluciones.
Sin duda alguna, los temas que hace más de 20 años surgieron de los gremios de la producción agropecuaria fueron los que hace apenas dos años hicieron parte de la ya comentada protesta que tuvo grandes implicaciones sociales. El agro volvió a ponerse de moda y a ello contribuyó el hecho de ser el tema número uno en Cuba, tal como lo anunció el presidente Juan Manuel Santos.
Un cierto optimismo empezó a rondar cuando se logró que por primera vez el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural tuviera, para el 2014, un presupuesto cercano a los 4 billones de pesos, cuando un año atrás apenas sobrepasaba los 2 billones.
A esta favorable circunstancia, que fue presentada por el Gobierno como la demostración de su compromiso serio con el agro, le siguió el capítulo especial para la llamada transformación del campo en el Plan Nacional de Desarrollo y su papel dentro del esperado posconflicto.
Hasta ese momento parecía que las cosas tomaban el curso hacia el esperado objetivo de que el sector agropecuario fuera tratado con la importancia que se merece, y en contraprestación a la enorme deuda que se ha acumulado durante tantos años.
Sin embargo, este optimismo se ha visto truncado, luego del anuncio del Ministerio de Hacienda al presentar el recorte al presupuesto del 2016, sobre la base de la disminución de los ingresos por cuenta de la crisis petrolera.
Lo más desalentador es que uno de los sectores donde el Gobierno ha propuesto el mayor recorte es el agro; donde la inversión solo sería de 1,4 billones de pesos, según la información revelada en boletín de prensa por el Ministerio de Agricultura. Repasando las cifras del presupuesto general de la Nación en los últimos dos años, el 20%, sin incluir el servicio de la deuda, se ha dedicado a defensa y justicia, el 17% a educación, el 16% a trabajo, el 11% a salud, y para el campo no ha llegado al 2% del total presupuestado, y aun así lo piensan disminuir.
De ser así, como un castillo de naipes se caería todo lo que había empezado a construir el imaginario colectivo, pues con un monto como el propuesto, no se lograrán concretar los primeros programas que empezaban a tomar vuelo, y mucho menos pensar en que el campo pueda ser un actor en el posconflicto, más aún cuando el recorte se vería enfocado en el rubro de inversión, pues el referido a los gastos de funcionamiento (que asciende a más de 410.000 millones de pesos) se mantendrá, como ha sucedido en los 4 últimos años.
Bajo esta perspectiva, se verían afectados programas como los de asistencia técnica, financiamiento, investigación y transferencia, riego y drenaje, sanidad, los de asociatividad, apoyo a la comercialización, almacenamiento, ciencia y tecnología, capacitación del recurso humano, entre otros.
Una determinación como esta no solo es completamente inconsecuente con el protagonismo que se le ha dado al campo en el marco del proceso de paz y con el Plan Nacional de Desarrollo, cuando se habla de la transformación del campo, sino incongruente cuando, motivados por el desplome de una de las fuentes de generación de ingresos como es el petróleo, se pretenda recortar las posibilidades al sector que tiene el mayor potencial de generación de ingreso y empleo para el país.
Ojalá el legislativo retome las banderas de la sensatez frente al campo, y haga preservar la importancia que tiene en el concierto nacional asegurando, al menos, los recursos con que hoy se cuentan, pues de concretarse las intenciones de recortar el presupuesto al sector agropecuario para el 2016 como lo ha propuesto el Gobierno, de la locomotora agropecuaria no quedarán ni los rieles.

Rafael Hernández,
Presidente de Fedearroz.