La creatividad marca la diferencia

Solo está abierto de marzo a octubre, únicamente sirve cenas, hay espacio para 45 personas y cada plato puede costar entre 150 y 200 euros. El Bulli, el mejor restaurante del mundo, tiene tres estrellas en la Guía Michelin y aparece en la mayoría de guías de sitios exclusivos. Pero, ¿cómo pasó de ser una empresa pequeña a convertirse en un fenómeno irreproducible en el planeta? Franc Ponti, consultor de empresas, especializado en proyectos de innovación, sostiene que todo se debe a la creatividad de su propietario, el chef Ferran Adrià, rompedor en diseño, en concepto y en la forma de presentar los platos. “Nuestros clientes no vienen a comer sino a disfrutar de un espectáculo, a través del cual además comen”, dice.

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mayo 17 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-17

Y es que El Bulli ha tergiversado, según Ponti, algunas de las normas básicas de cualquier restaurante. En sus mesas pueden degustarse helados salados, croquetas líquidas, espumas, como en un taller experimental que cuenta con la participación de químicos industriales, diseñadores y cocineros. “El éxito de El Bulli se debe a la clara voluntad de innovación que viven, sienten y comparten sus responsables”, anota Ponti en su libro Pasión por innovar. Y así como este, cita el caso del Circo del Sol , que reformó un sector apolillado y triste para hacer de él una de las empresas más exitosas. “Lo logró combinando el marketing, con el contenido social (no animales) y el mensaje de alegría”, sostiene. Pero, ¿qué significa ser creativo? Según Conti, es ver las cosas que los demás no ven. “Es una habilidad humana que todos tenemos y consiste en generar ideas originales y que aporten valor. Todas las empresas quieren ser innovadoras para ser rentables y competitivas y para eso se necesita capacidad de gestión y una estructura organizativa que tolere ideas nuevas”. Y una empresa es innovadora cuando logra convertirlas en estrategias de éxito. Para lograrlo, según el experto, es necesario que la organización tenga una estructura flexible, porque si las ideas tienen que pasar por demasiados filtros, vienen los obstáculos. “Hay que saber descubrir la creatividad y dar valor a todos los aportes desde los distintos cargos. Si bien es cierto que hay cargos más vinculados con la innovación, ¿quién dijo que una recepcionista no puede aprovechar la creatividad para hacer mejor su trabajo? Hay personas que se arriesgan ”. LAS COMPETENCIAS Los innovadores son personas que disfrutan probando cosas y desafiando los convencionalismos. Viven motivados y apasionados con lo que hacen. Los hemisferios cerebrales tienen que ver: mientras el izquierdo procesa la información lógica y ordenada, el derecho ve más la globalidad y saca provecho de la intuición y la imaginación. “Son personas que conocen cuáles son sus fortalezas, las aprovechan al máximo y tienen una vivencia positiva sobre la creatividad”. Por otro lado, son amantes del riesgo y la aventura, desafían los convencionalismos y las normas y se plantean que las cosas pueden ser de otra manera. Pero también hay que aclarar que la creatividad no depende de la genética, sino que se va desarrollando en la medida en que el cerebro salga de su lógica habitual. “Hay ejercicios sencillos como la asociación libre de ideas, que pueden dar resultados. La mente se desbloquea y entiende que las analogías generan ideas”. Ponti añade que existen dos fases de la creatividad: la divergente, que abre el espíritu de juego y combinación y la convergente que selecciona los puntos fuertes y débiles de cada idea. “Nada garantiza que sean las mejores, pero hay que explorar el camino”, sostiene. Y mucho más ahora, con el paso de la sociedad industrial a la de creadores. “Hay que valorar la innovación, especialmente los occidentales porque tenemos la amenaza de China e India que copian bien”, afirma Ponti. EN COLOMBIA María Lorena Gutiérrez, decana de la Facultad de Administración de la Universidad de Los Andes, sostiene que en el país se ha avanzado en innovación. “La investigación, el desarrollo y la generación de patentes han sido impulsados por el Gobierno y Colciencias. Y con el tema de la competitividad, las empresas han visto que la única manera de sobresalir es innovar. “Es la forma de buscar la diferenciación en el mercado o en un producto cuando hace parte de la estrategia”. Pero también es cierto que hay sectores y entornos en los que se puede ser más creativo. “Es más fácil en Google - una compañía que con todo lo que hace cambia el mundo- que en una empresa estatal, así mismo en las áreas de tecnología y biotecnología”, dice Ponti. Y también tiene que ver la actitud, que puede convertirse en un obstáculo. Hay personas que tienden a la rutina y no quieren que les compliquen la vida, o jefes intermedios que piensan que siendo creativos van a perder poder o a tener menos influencia sobre los empleados a su cargo. Es claro que demasiadas jerarquías causan dificultades para que las ideas circulen libremente. “Si los jefes no creen en el personal, ahí está la barrera”, concluye el experto. ''Solo el 25 por ciento de las empresas llevan a cabo políticas innovadoras y aprovechan a sus empleados. El resto no se atreve porque no sabe cómo hacerlo”. Franc Ponti LAS 15 HABILIDADES DE UNA PERSONA INNOVADORA CUALIDADES. Franc Ponti identificó las competencias. Psicológicas: • Tener la creencia de ser creativo. *Autoconocimiento. • *Introspección • *Automotivación elevada • *Curiosidad mental • *Pensamiento lógico más pensamiento lateral • *Intuición más razón. • Comportamientos: • *Formular problemas y convertirlos en focos creativos. • *Búsqueda regular de ideas • *Actitud transgresora • *Actitud aventurera • *Liderazgo creativo • *Pensamiento ingenuo • En las técnicas: • *Conocimiento de métodos creativos. • *Conocimiento de los procesos de innovación. La búsqueda permanente de idea es la clave Las personas creativas lo son de forma regular y persistente. Por lo menos eso dice el consultor Franc Ponti. “No son creativas en un momento particular y luego dejan de serlo, sino que convierten esa característica en un hábito y una forma de ser”, asegura. Como se trata de mentes curiosas, persiguen nuevas maneras de hacer las cosas y de obtener resultados. No hay nada que vaya más en contra de la creatividad que la rutina. Las personas creativas creen profundamente en el aprendizaje y el cambio y gozan haciendo las cosas de manera distinta. “Michael Michalko propone en su libro Thinkertoys un gran número de herramientas personales que pueden ayudar a la incrementar la creatividad personal”, dice Ponti. Entre ellas se cuentan: obligarse a tener una cuota de ideas (por ejemplo, imaginarse unas vacaciones creativas); registrar cada idea en un libro o libreta especial; tener cajas de ideas, reales o virtuales); viajar mucho, asistir a actividades distintas a las habituales, cambiar rutas, comer cosas distintas; intentar pensar como un niño a través de una imaginación desbordante; cambiar costumbres y hábitos y acostumbrarse a plantear los problemas correctamente y a no autoimponerse ningún tipo de freno para generar soluciones a los mismos. Lograrlo también implica ser transgresor, es decir, “querer, saber y poder ir más allá de los convencionalismos marcados por la realidad. Una persona creativa es, por definición, inconformista y aborrece vivir sujeta a las normas. Pero cuando se trata de liderar un equipo puede ser aún más difícil porque hay quienes lo que logran es causar confusión y estrés entre sus colaboradores. Así es como, según Ponti, la creatividad deja de ser un elemento positivo para convertirse en una aburridora tarea más que tiene cumplirse por obligación al interior de la empresa. '' Los adultos pierden la capacidad de los niños de fantasear. Son tan ortodoxos que se olvidan de que su mente puede funcionar de otra manera”.WILABR

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