Cuando se crece más de la cuenta siendo un adulto

Hace unos 12 años, Jaime Méndez calzaba zapatos número 38. “Ahora estoy en 43 y ya voy para 44 porque me están quedando apretados los que tengo”. Esto sería normal en un adolescente que está en edad de crecimiento, pero no en un adulto como él que ahora tiene 50 años.

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agosto 09 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-09

“Hace dos años me operaron de las hemorroides y cuando iba para la sala de cirugía una doctora me preguntó que si había consultado por tener los pies, las manos y el tórax tan grande”, cuenta Méndez. Él le contestó que sí, pero que le habían dicho que podía ser reumatismo, artritis o que tenía mucho hierro. Decidieron indagar más y encontraron que sufría de acromegalia, una enfermedad producida por el aumento anormal de la hormona del crecimiento. Esta enfermedad es muy poco conocida entre la población, por eso dieron tantas vueltas antes de diagnosticar correctamente al señor Méndez. La acromegalia afecta gravemente la apariencia física de una persona. Se caracteriza por el crecimiento anormal del cuerpo producido por un tumor de la glándula hipófisis. El del señor Méndez lo localizaron a través de una resonancia magnética, después de confirmar que había un aumento de la hormona de crecimiento. A pesar de que en el país no existen estadísticas oficiales sobre las personas que padecen acromegalia, se estima que la enfermedad se desarrolla en seis de cada cien mil adultos. Quienes la padecen sufren de un agrandamiento de las facciones del rostro, las manos y los pies. Las articulaciones aumentan de tamaño y en casos de mayor progresión, los órganos internos, como el corazón, los riñones, crecen más de lo normal y puede causar la muerte. CONSULTAR A TIEMPO Para Erick Hernández, presidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología, es necesario hacer un diagnóstico temprano de la enfermedad con el fin de poder controlarla. De lo contrario, el paciente puede volverse diabético, tener graves problemas cardíacos y corre el riesgo de desarrollar cáncer en el estómago, colon o intestino. Una vez detectada la enfermedad, se puede tratar de tres maneras: con cirugía, para eliminar el tumor; tratamiento con medicamentos, y radioterapia. Rojas asegura que “si al operar el tumor nos damos cuenta que mide menos de un centímetro, la probabilidad de curación es del 70 por ciento. Pero si el tumor es mayor de un centímetro, la probabilidad de curación con cirugía no llega al 50 por ciento. En ese momento comenzaría la etapa de tratamiento con medicamento, el cual puede durar toda la vida, dependiendo de la respuesta del paciente”. Lo ideal para hacerle frente a la acromegalia, según el médico Erick Hernández, Presidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología, es “un diagnóstico precoz que evite las graves complicaciones futuras de la acromegalia, tales como hipertensión, diabetes, pólipos, cáncer de colon y corazón gigante”. La función principal de la cirugía es reducir el tamaño del tumor o removerlo por completo, pero esto sólo se logra cuando el diagnóstico ha sido temprano. El tratamiento con medicamentos pretende preservar la glándula pituitaria, la cual es algo así como la torre de control de las hormonas del cuerpo. HAY QUE PREVENIR La Asociación Colombiana de Endocrinología impulsa una campaña en el país y en la región andina, con el fin de que la población conozca de primera mano las causas y efectos de la acromegalia. “Si logramos detectar a tiempo la enfermedad, podremos curar al paciente en la mayoría de los casos. De lo contrario, aún después de la extirpación del tumor vendría un tratamiento con medicamentos que puede durar toda la vida. Si el medicamento se suspende, la acromegalia puede volver”, sentenció el doctor Hernández. Para mayor información comunicarse al teléfono 410 26 83 (Bogotá). 1 inyección al mes debe aplicarse Jaime Méndez para controlar la acromegalia, aún cuando le fue extirpado un tumor de la cabeza. Tuvo que poner una tutela para recibir la medicación. Con un diagnóstico a tiempo se puede hacer un mejor control de la acromegalia ¿Cómo detectar a tiempo un caso de acromegalia? La primera fase de la enfermedad comienza cuando una persona nota que sus pies y manos están creciendo. Luego, ese crecimiento se experimenta en la cabeza y en las facciones del rostro. A veces es tan lento, que el paciente puede comenzar a perder su dentadura sin saber la causa. De acuerdo con el médico endocrinólogo William Rojas, ante esta situación se realiza una serie de exámenes que permite detectar los niveles de la hormona de crecimiento con curva de glicemia y un segundo examen que se conoce con el nombre de Somatomedina C. De ser necesario, se hace una resonancia magnética o una tomografía computarizada de la Silla Turca, para establecer si hay o no un tumor. “En el 99 por ciento de los casos, el tumor que causa la acromegalia se localiza en la silla Turca, la cual está situada justo detrás de los ojos, lo que origina serios problemas de visión a los pacientes que padecen la enfermedad”, dice Rojas. Una vez realizado el diagnóstico, el paciente pasa a manos de un neurocirujano, especialista en hipófisis, con el fin de extirpar el tumor. Si los controles médicos posteriores a la cirugía demuestran que el tumor no ha sido extirpado completamente, el paciente tendrá que recibir tratamiento farmacológico.

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