Crecen las dificultades para buscar cupo en los colegios de primaria

Buscar cupo para un niño en un colegio de nivel académico aceptable se ha convertido en todo una odisea.

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julio 21 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-21

El problema no radica en la escasez de los mismos, sino en la cantidad de requisitos que exigen para aceptar un alumno nuevo e incluso en preescolar. Insisto en que no es que no haya colegios, sino en la desconfianza que los directivos tienen sobre la capacidad de pago de los padres de familia, incluso en algunas de las instituciones educativas públicas más representativas. Sorprende que para conseguir un cupo en un colegio sea necesario hacer trámites durante cuatro o cinco meses, pues en estos momentos, quien no haya definido dónde va a estudiar su hijo el año entrante, corre el riesgo de quedarse por fuera del colegio que los padres o el niño desea. En primera instancia, eso de que los bonos están prohibidos, no es más que una farsa, pues los colegios evaden esta prohibición bautizándolo con el nombre de contribución voluntaria. Las tarifas de este supuesto aporte que los padres de familia hacen al colegio, “porque les nace hacerlo”, superan los 10 millones de pesos. Este hecho se convierte en una discriminación, que otros llaman filtro, en el acceso a la educación de calidad. Pero digamos que así los padres de familia tomen la decisión de no buscar cupo en colegio que pida bono, tampoco encuentran el camino abierto para matricular a sus hijos en otro colegio menos oneroso. En cada centro educativo que se presentan reciben una hoja con un listado de condiciones de las que nadie se salva de tener un impedimento. Por ejemplo, que la acudiente es una madre soltera, que los padres no son casados por la Iglesia Católica, que los papás son separados, que uno de los dos no trabaja, que el niño supera o está por debajo de la edad exigida, o que uno de los papás no tiene preferencias por una u otra religión. Y qué decir de las restricciones a la hora de evaluar la capacidad de pago de los padres. Pareciera que la familia estuviera haciendo un trámite para obtener un crédito hipotecario, pues no solamente le examinan el nivel de ingresos, sino el endeudamiento, la capacidad para tomar un nuevo préstamo, el contrato de trabajo, la solidez de la empresa y hasta los gastos de la familia. Las cosas se complican si los papás son trabajadores independientes. La cantidad de documentos no se diferencia mucho a la que exigen algunas embajadas para otorgar una visa de turismo, estudio o trabajo a un colombiano. Sin embargo, existe una ventaja para quienes se someten a tramitar una visa, en comparación con quien busca un cupo en un colegio, pues en el caso de la embajada, aunque el usuario lleve un mamotreto de documentos, al final de ni siquiera se los voltean a mirar, bien sea porque le aprueben el ingreso al país o porque se lo rechacen. En el colegio, no le devuelven ni un solo documento y aparte de eso son examinados con lupa porque lo importante no es la educación del niño sino que pague cumplidamente con el pago de la pensión. Y cada vez es peor, ya que los colegios no han echado en saco roto la política aplicada por las entidades financiera de endurecer el otorgamiento de préstamos, ante las señales de desaceleración de la economía, pues saben que deben cuidar la cartera hasta donde dé lugar, por lo tanto, para ellos existen otras opciones de ganar dinero, como las inversiones de portafolio. En consecuencia, ante el menor ritmo de la economía, muchos niños colombianos que buscan cupo, seguramente van a ser rechazados por los colegios, porque sus padres no están en capacidad de demostrar que sus ingresos son suficientes para pagar la pensión. Pero falta otro filtro; el de las entrevistas. Los niños y los padres son sometidos a la dictadura de los sicólogos. El resultado de la entrevista solo se conoce en una lista que el colegio publica en las carteleras, y si el niño no aparece en ella, no hay forma de que alguien le dé razón de cuál fue la causas del rechazo, con el argumento de que el colegio es autónomo, a pesar de que la educación es un servicio público. Juan Rodríguez. '' Muchos niños son rechazados por los colegios, porque sus padres no tienen capacidad de pago.WILABR

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