Crecen discrepancias entre socios de Llorente & Cuenca

Olga Cuenca, socia-Fundadora y presidenta Ejecutiva de Llorente & Cuenca, puso en venta sus participaciones con el fin de desvincularse de la compañía que fundó con José Antonio Llorente hace más de 15 años.

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mayo 17 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-17

la decisión fue adoptada debido a discrepancias sobre la gestión, la visión estratégica y la renuncia al proyecto y valores fundacionales. Llorente & Cuenca es una de las empresas líderes en comunicación en España y América Latina. Dispone de oficinas operativas en Madrid, Barcelona, México DF, Buenos Aires, Quito, Bogotá, Lima, Ciudad de Panamá y Rio de Janeiro y cuenta con una plantilla de 200 profesionales. Olga Cuenca, presidenta ejecutiva, y José Antonio Llorente, consejero delegado, mantienen diferencias. Desde enero pasado, el enfrentamiento ha llevado a la empresa consultora a una situación de bloqueo accionario al borde del enfrentamiento legal. Los dos socios fundaron la compañía en 1995 cuando, procedentes de Burson-Marsteller, decidieron emprender este proyecto profesional. Ahora, las visiones y estrategias profesionales y personales diferentes, los dos socios mayoritarios intentan poner fin a más de 15 años de trabajo en común. Olga Cuenca y José Antonio Llorente, socios fundadores, poseen cada uno el 40 por ciento del capital del Grupo; el 17,5 por ciento restante se reparte entre tres socios profesionales internacionales, mientras que el último 2,5 por ciento está en auto-cartera. Existen otros dos socios locales en las filiales de Argentina y Madrid. Sólo los socios fundadores pueden venderse entre sí sus participaciones o venderlas a un tercero, teniendo en este último caso derecho de tanteo durante cuatro semanas. Ante esa difícil situación, la presidenta ha intentado desprenderse sin éxito de su participación en un grupo que facturó 15,75 millones de euros el último ejercicio. Se ha cruzado con José Antonio Llorente tres ofertas de compra- venta. La discusión no está en el precio de su 40 por ciento, valorado por asesores financieros independientes en 8,5 millones de euros, sino en la imposibilidad de José Antonio Llorente de garantizar los pagos aplazados con un aval bancario de una entidad financiera de primer nivel, circunstancia habitual en este tipo de transacciones. HELGON

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