Crecimiento para América Latina

Muchos expertos en economía social han realizado estudios sobre la desigualdad en América Latina. Las conclusiones de estos coinciden al afirmar que los indicadores de pobreza y desigualdad son extremadamente altos.

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abril 27 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-27

Cuando analizamos las estadísticas, encontramos evidencia empírica suficiente que sustenta la anterior tesis; 40,6% de la población latinoamericana es pobre, lo que equivale a 213 millones de personas; además se estima que este 40,6% de pobres sobrevive con tan solo 2 dólares al día. De igual forma, estudios del Banco Mundial afirman que el 10% de la población rica agrupa el 48% de los ingresos, evidenciando así una alta concentración de los recursos. Esta desigualdad es más visible al observar el coeficiente Gini para América Latina (coeficiente que mide la desigualdad de los ingresos), el cual se encuentra en 51,5% (entre más cercano a uno mayor desigualdad). Al compararse con el coeficiente de los países europeos que es de 31%, se muestra cómo América Latina presenta serios problemas de desigualdad. Sin embargo, al panorama que exponen las estadísticas sobre indicadores sociales, el avance macroeconómico experimentado por los países miembros de la región es apreciable. En los últimos años se ha presentado crecimiento económico sostenido (4,3% en promedio para todos los países), reducción de las tasas de desempleo, reducción de la inflación, incremento de la inversión, así como una mayor apertura (esto último producto de los acuerdos comerciales que tienden a integrar más las economías mundiales). Ahora bien, ¿realmente este buen comportamiento macroeconómico se ha reflejado en la disminución de la desigualdad y la pobreza en América Latina? Este avance macroeconómico aunque no deja de ser satisfactorio no es suficiente. Ciertamente en teoría económica el desarrollo económico implica crecimiento económico, pero crecimiento económico no garantiza el desarrollo económico. El desarrollo va más allá, involucra mejoras al acceso y calidad de los servicios básicos como salud, educación, saneamiento básico, mayor equidad, instituciones fuertes, etc.; es decir, disminución de la pobreza y la desigualdad, lo cual con una cifra del 40,6% de pobreza no puede decirse que se ha logrado. Es necesario por tanto crear los mecanismos de política que permitan traducir la bonanza económica experimentada por América Latina en los últimos años en mejoras reales para los 213 millones de pobres, mejoras que en últimas no son más que generar el compromiso de los gobiernos con el bienestar social, de tal forma que todo no se quede en crecimiento sino más bien que la coyuntura se convierta en un impulso para lograr el desarrollo o por lo menos avanzar significativamente hacia él. Economista "40,6 por ciento de la población latinoamericana es pobre”.

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