Crecimiento económico se ha convertido en principal preocupación del Banco Central Europeo

La economía de la zona europea continúa generando noticias negativas, que confirman cada vez más la recesión en dicha zona.

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noviembre 19 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-19

El viernes de la semana pasada, la Oficina de Análisis Estadístico de la Unión Europea (Eurostat) publicó la cifra preliminar de crecimiento del PIB durante el tercer trimestre del año.

Según la entidad, el PIB de la zona euro se contrajo 0,2 por ciento frente al trimestre anterior, cifra similar a la publicada previamente por la entidad para el segundo trimestre (-0,2 por ciento). Sin embargo, el crecimiento anualizado aún presenta tasas positivas (0,7 por ciento).

Según el comunicado de la entidad, la contracción del producto durante el tercer trimestre obedece en gran medida a las contribuciones negativas de países como Alemania (la mayor economía de la zona) e Italia, los cuales ya llevan dos trimestres con crecimientos negativos.

Lo anterior confirma las perspectivas negativas sobre el crecimiento en la zona euro y en las economías desarrolladas.

En los últimos meses, las condiciones económicas han continuado deteriorándose, las restricciones crediticias tanto al sector real como a los consumidores, los menores niveles de confianza y la caída en la actividad y en los precios del sector vivienda han sido factores críticos para el crecimiento económico de la región.

Adicionalmente, la menor demanda de países como Estados Unidos ha disminuido las exportaciones, hecho que ha afectado notoriamente a economías como la alemana.

Por otro lado, las presiones inflacionarias han comenzado a ceder. En días pasados, Eurostat publicó la cifra de IPC para octubre, la cual presentó una variación del 3,2 por ciento anual, 40 puntos básicos por debajo de la inflación de septiembre (3,6 por ciento).

Frente a las variaciones mensuales el IPC de la zona no presentó cambio, este comportamiento estuvo asociado a la caída en transporte (-1,8 por ciento) y recreación (-0,3 por ciento).

Se espera que en los próximos meses la inflación continúe presentando una tendencia a la baja. Mientras que las presiones inflacionarias, derivadas de los incrementos en el precio del petróleo y los alimentos se sigan disipando y persista la contracción en la demanda interna, la herramienta de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) recobrará efectividad.

El pasado 6 de noviembre, el BCE decidió reducir en 50 pbs la tasa de interés de referencia, dejándola en 3,25 por ciento. Sin embargo, esta decisión sorprendió al mercado, debido a que los analistas esperaban que la autoridad monetaria bajara más de 50 pbs, como parte de una posición más agresiva para ayudar a la economía de la zona.

Mientras que hace unos meses el BCE mantenía como su principal preocupación las presiones inflacionarias, hoy el panorama es totalmente diferente.

El crecimiento económico se ha convertido en la preocupación central del BCE, debido a que se ha comenzado a disipar el conflicto entre crecimiento e inflación para la autoridad monetaria, se advierte de una posible reducción en las tasas de interés.

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