¿Crecimiento inferior a 4 por ciento?

¿Crecimiento inferior a 4 por ciento?

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septiembre 11 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-11

 El presidente Uribe ha recaído en su viejo hábito de desautorizar a sus subalternos. En la rendición de cuentas del Ministerio de Hacienda y el Departamento Nacional de Planeación, Uribe expresó su temor de que la economía crezca menos de 4 por ciento este año, lo que equivale a quitarle piso a la proyección oficial de 5 por ciento.

¿Será que la economía colombiana va a crecer menos de 4 por ciento este año? Lo primero que hay que advertir es que este es un round más en el debate que Uribe tiene casado con el Banco de la República. La sombría proyección presidencial estuvo acompañada de una nueva advertencia al Emisor sobre el freno que representan las altas tasas de interés para la actividad económica. Ahora que las encuestas muestran que la economía es la principal preocupación de los colombianos, el Presidente le está botando a la autoridad monetaria la papa caliente de la desaceleración.

Pero más allá de la jugada política, conviene evaluar si hay condiciones para que la economía pueda desacelerarse tanto como el Presidente teme. La revisión de las condiciones externas e internas arroja un balance complejo. En las últimas semanas el entorno internacional se ha deteriorado más de lo previsto. Hace unos días se conoció que en el segundo trimestre la economía europea se contrajo, lo que no sucedía desde 2001. De otro lado, Japón sigue cayendo y ya completa dos trimestres de crecimiento negativo.

Entre tanto, la salud de Estados Unidos no mejora. Aunque en el segundo trimestre hubo un sorprendente crecimiento de 3,3 por ciento, la alegría duró poco. La decisión del gobierno de intervenir a Fannie Mae y Freddy Mac, las dos agencias que soportan el mercado hipotecario, muestra que los problemas inmobiliarios no han sido superados. Esta situación arroja dudas sobre la economía estadounidense en dos sentidos. Por un lado, la Casa Blanca se jugó su último As al respaldar a Fannie y Freddie. El monto de las ayudas a las dos agencias es tan grande (puede llegar a ser dos veces el PIB colombiano), que si esta medida no resuelve el problema inmobiliario ya no habrá más recursos para intentarlo. De otro lado, este monto ha prendido las alarmas sobre el déficit fiscal que recibirá el próximo presidente estadounidense, lo que permite presagiar un alza en las tasas de interés después de las elecciones de noviembre, con sus consecuentes efectos negativos sobre el crecimiento.

Entre tanto, las cosas en Colombia siguen siendo complejas. Aunque la demanda interna se ha desacelerado (su crecimiento anual ha caído de más de 10 por ciento a alrededor de 8 por ciento en los últimos meses), la inflación no da tregua: en agosto el crecimiento de los precios llegó a 7,9 por ciento, casi el doble de la meta oficial. En esas circunstancias, no es razonable esperar una reducción de las tasas de interés en el futuro próximo.

En medio de tanto nubarrón, hay dos cosas favorables al desempeño económico: los precios de las exportaciones y el dinamismo de la inversión extranjera. Aunque en julio los precios internacionales de las materias primas registraron su mayor caída mensual de los últimos 28 años, el Fondo Monetario estima que se deben estabilizar cerca de los niveles actuales, que en todo caso son muy favorables para nuestras exportaciones. Por otro lado, si la inversión foránea sigue como va, es probable que ronde los 10 mil millones de dólares este año.

Y al fin qué... ¿crecimiento inferior a 4 por ciento este año? Cerquita, cerquita...

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