Crecimiento de película

Cuando muchos auguraban que la expansión de Internet y el auge del video ilegal acabarían con el viejo ritual de ir a cine, el sector cinematográfico colombiano ha demostrado ser uno de los más pujantes en el presente.

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septiembre 14 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-14

Así lo revela un estudio de Fedesarrollo que muestra el gran crecimiento que ha tenido el ramo en el país, y además confirma que se pueden diseñar leyes de fomento cultural con buen impacto económico. El estudio ofrece datos sorprendentes sobre el dinamismo del negocio cinematográfico en Colombia. La asistencia a cine en el país se duplicó en los últimos seis años, al pasar de casi 16 millones de espectadores en el 2005 a más de 33 millones el año pasado. Esta tendencia se ha mantenido en los últimos meses, al registrarse una expansión de 14 por ciento en la asistencia del primer semestre de este año frente al mismo periodo del 2010. De hecho, el sector cinematográfico colombiano tiene uno de los comportamientos más atractivos de América Latina, expansión que contrasta con el marchitamiento que el negocio está teniendo en los países desarrollados. Según el análisis de Fedesarrollo, tres factores explican ese dinamismo que ya quisieran tener otros sectores de la economía. El primero de ellos radica en la diferenciación del producto cinematográfico frente a sus competidores legales e ilegales. La exhibición de cintas en formatos de 3-D con calidad digital ha demostrado ser una excelente defensa frente al auge del video y la expansión de Internet. También ha tenido un impacto positivo sobre el negocio la colonización de nichos de mercado que estaban desatendidos como las ciudades intermedias, donde se ha dinamizado la construcción de nuevas salas con el consecuente aumento de la asistencia. No ha sido menos importante la reducción de los precios reales de las boletas, resultado de un sano proceso de competencia que se ha fortalecido con la entrada de nuevos exhibidores al país. Llama la atención que, a pesar de los menores precios, el resultado global de ventas ha sido sobresaliente, con un aumento de la taquilla de 60 por ciento en términos reales entre el 2005 y el 2010. Las buenas noticias no se limitan al sector en general, sino que además abarcan a las películas colombianas. El estudio muestra que el cine nacional ha crecido vigorosamente en producción, exhibición y asistencia. Mientras a fines de la década de los noventa se estrenaban en promedio tres filmes nacionales cada año, esa cifra se ha multiplicado por cuatro. Lo más significativo es que dicha expansión de la exhibición ha estado respaldada por el público. En el primer semestre de este año más de dos millones de personas fueron a ver alguna película colombiana, lo que representó más del 10 por ciento de la taquilla total del país, convirtiendo así al cine nacional en un producto muy atractivo para distribuidores y exhibidores. Este desempeño del cine colombiano no habría sido posible si no existiera la Ley 814 de 2003 (conocida como Ley del Cine), que ha marcado un antes y un después para el sector. Por supuesto que todavía hay muchos problemas por superar. Por ejemplo, la cantidad de estrenos colombianos aún es muy reducida a la luz de los estándares internacionales del negocio, lo que implica que la probabilidad de éxito sea irregular y que tras un año bueno en asistencia pueda venir otro mediocre. Además, las cintas que triunfan en taquilla todavía representan un porcentaje menor del total de los estrenos nacionales, lo que conlleva una recuperación incierta para muchos inversionistas. Con todo, sin duda hay que celebrar los resultados de una ley que ha permitido que en Colombia sea realidad una frase que para muchos suena a fantasía: "la cultura sí paga". HELGON

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