Crimen y castigo

Con natural molestia ha recibido el público colombiano las noticias sobre la existencia de un preacuerdo entre los abogados del ex jefe paramilitar y narcotraficante, Salvatore Mancuso, con la justicia de los Estados Unidos.

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julio 23 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-23

Varios casos en el pasado, cuando importantes capos, que aceptaron someterse a las autoridades norteamericanas, pasaron apenas unos pocos años en prisión antes de proceder a una vida de lujos bajo protección de Washington, sirven de antecedente incómodo y justifican estas inquietudes. Sin embargo, el tema de Mancuso hay que mirarlo con más detenimiento. Saben los fiscales y jueces del país del norte que no están ante un capo menor, sino ante uno de los hombres más importantes en la producción y distribución de cocaína en las dos últimas décadas. Además, son conscientes de que llegó a ser uno de los más poderosos comandantes de la salvaje organización que asesinó a decenas de miles de colombianos, y que a órdenes directas suyas son atribuidos algunos de los crímenes más atroces de los años noventa y del comienzo del nuevo siglo. Así las cosas, lo primero que urge señalar es que la justicia estadounidense no solo se va a ocupar de los delitos de tráfico de estupefacientes. Según se deduce del hecho de que el preacuerdo tenga en cuenta la colaboración prestada por Mancuso a la justicia colombiana, parece claro que los crímenes cometidos por el ex jefe paramilitar en desarrollo de la guerra sucia, serán tenidos en cuenta, como debe ser, pues entre otras cosas estos fueron fundamentales para que el ex comandante de las denominadas Autodefensas y sus socios, pudieran reinar en la ilegalidad. Esto allana una preocupación de quienes criticaron la extradición de los capos de las AUC hace algunas semanas: que se les juzgase solo por narcotráfico y que los crímenes de lesa humanidad quedasen en la impunidad. Otro elemento importante del preacuerdo es el compromiso de Mancuso de revelarle a los fiscales estadounidenses, un listado completo de sus bienes y de sus testaferros. Para la justicia nacional, se trata de una información trascendental sobre la cual Mancuso había evadido pronunciarse de manera integral ante los tribunales. Ahora será posible identificar esos activos, como también a quienes actuaban como sus propietarios y eran en realidad cómplices del capo. Con la confesión, la Fiscalía colombiana podrá caer sobre esa enorme riqueza, casi toda ubicada en tierras y otros activos en el país, extinguir su dominio y proceder con esos recursos a compensar a las víctimas. Si esto llega a ocurrir, significará un gran avance en materia de verdad y reparación, que era justamente lo que los críticos de la extradición temían que no sucediera. En cuanto a la pena que pagará Mancuso, poco se sabe. Todo indica que la negociación arrancaría en 27 años de prisión, que es casi una sentencia de por vida para una persona que ya se acerca al medio siglo de edad. De las rebajas no se conoce mucho, pero en Estados Unidos éstas casi nunca superan el tercio del castigo. En cualquier caso, será más tiempo del que habría pagado en el país. Es bueno recordar que, bajo las normas de Justicia y Paz, la pena máxima rondaba los ocho años, de los cuales había que reconocerle casi cinco desde su desmovilización, lo que dejaba al capo a pocos meses de quedar en libertad. De todos modos, hay mucho pendiente aún en este caso. Y es recomendable que tanto la Fiscalía como la Cancillería, que está estrenando titular, dediquen todos sus esfuerzos al seguimiento del acuerdo de Mancuso con la justicia del Tío Sam, de manera que no solo haya certeza en cuanto a una pena importante, que haga algo de aplicación de la ley frente a la atrocidad de los crímenes, sino que la información sobre bienes y testaferros llegue a Colombia de manera oportuna y garantice un alto nivel de verdad y de reparación. Eso, por cierto, aliviaría las finanzas públicas ante la necesidad de compensar a las víctimas y sería una demostración más de que los mecanismos judiciales funcionan, algo que también le interesa a los inversionistas nacionales y extranjeros. '' El preacuerdo con la justicia de Estados Unidos, al que habría llegado Salvatore Mancuso, debe venir junto a una pena importante y a información sobre bienes y testaferros.WILABR

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