Crimen de dos universitarios en parque el Virrey de Bogotá pudo ser venganza contra un coronel

Es una de las hipótesis que evalúan las autoridades tras el asesinato, el 14 de junio pasado, de Cristian Andrés Vacca Restrepo (19 años) y su amigo Iván David Bechara Lora (20 años).

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julio 10 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-10

Los dos universitarios fueron atacados a tiros a las 8:45 de la noche en el parque El Virrey, en el norte de Bogotá, aparentemente con un arma que llevaba silenciador. Eusebio Canabal, otro amigo que estaba con ellos, se salvó porque en el momento del atentado se había alejado unos metros de ellos.

Un vigilante de un edificio de la calle 87 con carrera 19, ubicado justo frente al sitio del atentado, le contó a EL TIEMPO que solo escuchó los gritos del joven, pero jamás disparos.

Además de la amistad que los unía porque los tres hicieron el bachillerato en Montería, Cristian (estudiante de finanzas y relaciones Internacionales en Cali) e Iván David (estudiante de derecho de la universidad de Montería) viajaron a Bogotá por cosas pendientes que debían hacer.

Las autoridades evalúan si el doble asesinato fue una retaliación contra el coronel del Ejército Miguel Arcesio Naranjo Nieto, quien hasta hace dos años se desempeñaba como comandante  operativo de la brigada 11 en Montería. El coronel Naranjo era padrastro de Cristian Andrés Vacca.

Tras regentar la brigada en Montería, el coronel Naranjo viajó como agregado militar al sur del continente.

Cristian Andrés vivió  toda su vida con su madre Luz Adriana Restrepo y con el coronel del Ejército, que era como su segundo padre. Así fue como conoció todo el país en el periplo de misiones militares.

Por esa misma razón, también inició estudios en diferentes ciudades sin una estabilidad académica. El año pasado hizo dos semestres de Ciencias Políticas en la Universidad de los Andes.

Iván David Bechara era hijo de una reconocida familia de juristas en Córdoba con negocios en ganadería.

Las autoridades investigan si eventualmente Bechara o personas allegadas a él habían recibido amenazas de grupos armados que tenían influencia en esa zona del país.

El día del crimen, los universitarios conversaron telefónicamente y se pusieron de acuerdo para encontrarse en el norte.

Los tres jóvenes comieron en un restaurante de la calle 85, en la Zona Rosa, y luego salieron para tomar el transporte a sus respectivas casas.

Pero a las 8:45 de la noche del sábado 14 de junio, cuando caminaban por las inmediaciones del parque El Virrey, los sicarios les convirtieron su encuentro en tragedia.

Cuando  pasaban cerca de una banca en el parque, Eusebio Canabal recibió una llamada en su celular. Era su mamá desde Virginia (Estados Unidos), quien lo llamó para ultimar detalles del viaje de él esa semana a esa ciudad.

El joven aspirante a abogado se alejó de sus amigos y caminó hasta un árbol. Se bajó la cremallera del pantalón, se aproximó más al árbol, pero siguió hablando. En ese momento Cristian y David fueron atacados a tiros.

Por ahora, los investigadores solo tienen preguntas que aún no tienen respuestas definitivas. ¿Qué hay tras el asesinato de  los jóvenes universitarios en la capital donde ni siquiera tenían arraigo? ¿Les seguían los pasos? Si así fue, ¿cómo les siguieron el rastro cuando llevaban tan poco tiempo en la ciudad?

Cristian iba a encontrarse con su mamá que recientemente había llegado al país y llegó a Bogotá el día anterior al crimen. David aprovechaba las vacaciones de mitad de año para practicarse una cirugía en el mentón y estaba desde hacía cuatro días en la capital.

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