En crisis, adelgace su empresa

Resajustar las expectativas en ventas, mejorar la calidad del producto y reducir o simplificar procesos son algunas de las medidas que deben tomar los gerentes.

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mayo 29 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-29

La actual crisis internacional es la más grave de los últimos 60 años y las empresas colombianas están enfrentando nubarrones muy oscuros, situación ante la cual los gerentes deben orientar sus estrategias hacia un objetivo principal: sobrevivir durante los próximos dos o tres años.

Actualmente, las empresas se enfrentan a una fuerte disminución en sus ventas, condición con la cual deben lidiar durante un periodo relativamente largo. Por ello se requiere ajustarla a las dimensiones que mostrarán los mercados en el futuro.

El adelgazamiento es una de las estrategias que han seguido algunas compañías cuando se han enfrentado a situaciones de crisis, sin embargo, algunas han fracasado porque pierden de vista los principios básicos para llevarlo a cabo.

Lo primero que debe hacer un empresario es revaluar sus expectativas en ventas y ajustar sus proyecciones. Debe tener claro que durante los próximos dos años venderá muy poco, lo cual no significa que deba hacer recortes de personal en su fuerza de ventas, por el contrario, en lo posible debe conservarlos, pero estableciendo metas realistas.

En segundo lugar, cada empresario debe mejorar la calidad de su producto o servicio y pensar en la posibilidad de reducir sus precios.

Las empresas que han sobrevivido a las crisis tuvieron que hacer un sacrificio temporal en sus márgenes de ganancia y posteriormente fueron recompensadas con la lealtad de sus clientes. Por lo tanto, 'consentir' a los clientes es un activo que puede redundar en mayores ganancias en el mediano y largo plazos.

Ajustar el presupuesto de ventas implica, a la vez, ajustar el prepuesto de operación. Un adelgazamiento en éstas debería ser una de las estrategias a considerar con mayor detenimiento.

Una reducción significa evaluar qué procesos pueden ser asumidos por la empresa y cuáles pueden ser objeto de subcontratación. Áreas como contabilidad o algunos procesos de recursos humanos son necesarios, pero en el mercado se encuentran outsourcing para dichas áreas de la organización.

Igualmente, las formas de contratación de personal se convierten en un factor que puede contribuir al ajuste del presupuesto de operación.

En el mismo sentido, si la empresa tiene entre sus planes la adquisición de máquinas, no necesariamente tiene que asumir gastos financieros permanentes, ya que cuenta con la posibilidad de hacerlo a través del arrendamiento de equipos con opción de compra (leasing).

Aunque esta alternativa le permitirá al empresario utilizar nuevos equipos y máquinas, debe tener claro que esto solo puede hacerse en la medida que lo demanden las ventas y con la posibilidad de prescindir de ellos cuando decaigan los pedidos de los clientes.

Esta opción beneficia al empresario porque paga únicamente por el arrendamiento, en lugar de cancelar una cuota financiera, como ocurre con los créditos para adquisición de maquinaria y equipo.

Paralelamente al ajuste del presupuesto de ventas y de operación, es necesario tratar de mantener efectivo en las épocas de crisis.

Esto se logra renegociando las formas de pago y los plazos con los proveedores y los clientes. Utilizar el crédito de los proveedores beneficia el flujo de caja y procurar que los clientes paguen en efectivo agrega mayor flexibilidad a la empresa.

Los bancos pueden ayudar a los empresarios para lograr este propósito con servicios como el factoring, que les permite contar con efectivo, aún cuando sus clientes paguen con cheques posfechados.

Adelgazar la empresa es una estrategia útil para las épocas difíciles y tiene como beneficio que lo último en lo que se piensa es en la posibilidad de despedir personal, ya que los trabajadores con experiencia son 'activos' valiosos para las organizaciones.

El adelgazamiento involucra también la evaluación de los salarios de los directivos. Obviamente, muchas empresas atan la remuneración de sus gerentes al cumplimiento de las metas, pero el ajuste implica darle una mirada detallada a la base de la cual parte la remuneración.

Si el salario de un directivo en los últimos dos años rondaba los 10 millones de pesos mensuales, más una bonificación por el cumplimiento de metas, sería necesario revaluar esa misma base para los años venideros.

El mensaje es claro: salarios altos en épocas de 'vacas gordas', pero en periodos de 'vacas flacas' la gerencia debe hacer un sacrificio para lograr la perdurabilidad de la organización.
El sacrificio presente tiene recompensas en el futuro.

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