Crisis aumenta casos de fraude en empresas; recortes de personal afectan el control interno

Las áreas más susceptibles de ser objeto de algún tipo de delito por parte de los empleados son la financiera y de tesorería.

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mayo 13 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-13

Los recientes casos de defraudación en empresas como Bavaria, Federación de Cafeteros, Fidubogotá y el Fondo Porvenir, son apenas una muestra de la oleada de delitos de este tipo que se registran en el país y el mundo, y que se han incrementado en los últimos años como consecuencia de la crisis y de la masificación de las transacciones electrónicas.

Aunque el sector financiero presenta el mayor riesgo de fraude, cada vez son más los casos de desfalcos en las empresas industriales y de servicios, mientras que en las entidades del Estado se han incrementado la corrupción, al trascender los niveles de contratación pública y permear procesos claves a través de tráfico de información y documentos confidenciales, venta de bases de datos y robo de proyectos.

En el ámbito privado, el secreto industrial está expuesto a un mayor riesgo, pues la tecnología le permite a cualquier funcionario copiar información en una memoria USB cualquier documento, sin que quede registro de manipulación.

Según Ernesto Carrasco, Gerente General de Kroll en Colombia, una empresa dedicada a la consultoría sobre riesgos, los asaltos de bancos a mano armada prácticamente desaparecieron. "Ahora los atracos se hacen desde una oficina.

Los ladrones de cuello blanco se 'arman' de un computador, una conexión a Internet o una simple memoria USB, en la que copian información confidencial", señala Carrasco.

En su opinión, la actual turbulencia financiera y la amenaza de una recesión global han comenzado a generar un incremento en los delitos electrónicos así como grandes cambios en la forma de operar de los defraudadores, de acuerdo con el Informe global sobre fraude realizado por Kroll.

Carrasco sostiene que en tiempos difíciles hay más propensión al delito ya la corrupción corporativa.

Las áreas de las empresas más críticas y susceptibles de ser objeto de algún tipo de fraude son la financiera y de tesorería, en los cuales ocurren el 70 por ciento de los casos de fraude.

El 25 por ciento de los siniestros se registran en el sector financiero, y de ese total, el 50 por ciento de fraudes se cometen con tarjetas y movimientos electrónicos entre cuentas.

En el 2008, las entidades financieras colombianas reportaron robos con tarjeta de crédito por alrededor de 20.000 millones de pesos, en tanto que los siniestros con tarjeta débito fueron tres mayores.

Para los banqueros, aunque les preocupa la cifra, no la consideran alta comparada con el valor de las transacciones totales que se realizan a diario en el país.

Aunque las defraudaciones de carácter económico siguen siendo las más atractivas para los empleados deshonestos, en los últimos años se registró un incremento en el tráfico de información, plagio de proyectos, penetración en bases de datos, acceso a documentos confidenciales y robo de estadísticas y de resultados que pueden ser usados por los competidores en el mercado para sacar ventaja o diseñar estrategias comerciales.

Aunque los usuarios creen que las consecuencias económicas de estas defraudaciones las asumen las empresas, la realidad es que estas son pagadas por los consumidores de seguros a través del incremento de las primas.

Tesorerías, en alto riesgo

El país no ha sido ajeno al robo corporativo. La encuesta de Kroll concluye que en Colombia, el 70 por ciento de los fraudes se cometen en las áreas financiera y de tesorería de las empresas, rasgo común en los recientes casos de Bavaria, Porvenir
y Fidubogotá.

El fraude externo cometido desde fuera de la empresa pero en complicidad con empledos, también ha crecido en el país.

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