Crisis costosa

La noticia pasó casi inadvertida. Según los cables internacionales, esta semana tuvo lugar en Panamá una reunión entre los Vicecancilleres de Ecuador y Colombia, con el fin de examinar las relaciones entre los dos países, rotas al nivel diplomático desde el pasado 3 de marzo. Como se recordará la decisión fue tomada por Quito en retaliación al ataque contra el campamento guerrillero ocupado por ‘Raúl Reyes’ con el desenlace conocido.

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mayo 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-02

Desde ese entonces, el tema ha sido analizado en diferentes escenarios internacionales, pero la frialdad entre las capitales andinas sigue siendo la norma. Tanto los esfuerzos de la OEA, organizadora de la cita panameña, como de otros mensajeros de buena voluntad, han caído en terreno estéril. La responsabilidad, sin duda alguna, le cabe a los presidentes de ambas naciones, quienes de tiempo en tiempo intercambian agravios a través de comunicados oficiales o en declaraciones a los medios. Según Rafael Correa, Álvaro Uribe no merece confianza, mientras que el mensaje proveniente de Bogotá es que el Gobierno ecuatoriano tiene actitudes sospechosas frente a las Farc. A todas estas, lo demás parece normal entre dos países que comparten una frontera y una larga historia común. Los turistas y los viajeros de negocios que van de un territorio al otro afirman que no hay tensiones evidentes y que el paso de personas y mercancías sigue los mismos protocolos de siempre. Sin embargo, esa aparente falta de relación entre la crisis diplomática y la vida diaria no debería llamar a engaños. La razón es que cualquier persona informada sostiene que las consecuencias del clima actual acabarán sintiéndose sobre los negocios. De hecho, la información estadística más reciente revela ya tendencias preocupantes. Según el Dane, mientras el crecimiento de las exportaciones totales de Colombia fue de 52 por ciento en el primer bimestre del año, las ventas al Ecuador permanecieron en la misma cifra del 2007: 186,7 millones de dólares. En contraste, y para decirlo con nombre propio, en el mismo período, el país logró aumentar su presencia comercial en Venezuela, Perú, Bolivia, Brasil, Argentina y Chile, para mencionar algunas naciones suramericanas. Alguien podría decir que la razón es que la economía vecina no está transitando su mejor senda pues, al fin y al cabo, tuvo las menores cifras de crecimiento regional el año pasado. No obstante, las estadísticas del Banco Central del Ecuador muestran que en enero y febrero las importaciones totales crecieron 25 por ciento, pues allá tampoco hay problemas de divisas gracias a las buenas cotizaciones del petróleo. Más preocupante, además, es constatar que los productos colombianos han perdido presencia en forma acelerada. De acuerdo con el BCE, la participación de la Comunidad Andina en las compras ecuatorianas pasó de 40 a 30 por ciento del total entre un año y otro y, dentro de ellas, el peso de Colombia se redujo de 82 a 72 por ciento. Puesto de otra manera, el país tiene una porción más pequeña de una torta cuyo tamaño se ha reducido. En cambio Brasil, Perú o Venezuela tienen una tajada más grande. Lo ocurrido no necesariamente está ligado a la crisis entre el Palacio de Nariño y el de Carondelet, pero constituye un campanazo de alerta. No se necesita ser un experto para concluir que es mucho más difícil competir con una mano atada a la espalda, pues sin Embajada ni oficina comercial en funciones es imposible ayudarles a los productores colombianos que desean expandir sus mercados. Así las cosas, hay que hacer votos para que cesen las provocaciones mutuas y regrese la normalidad perdida. Si en el caso de Venezuela fue posible ignorar los agravios de grueso calibre de Hugo Chávez y establecer una relación cordialmente distante, no hay razones para que en Ecuador no ocurra lo mismo. De lo contrario, habrá que prepararse para seguir perdiendo terreno en materia comercial con el tercer socio del país pues, así como van, las cosas continuarán pasando de castaño a oscuro. '' A primera vista el rompimiento de las relaciones con Ecuador no ha tenido consecuencias, pero el país ha perdido participación en las compras de la nación vecina”.WILABR

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