La crisis dificulta la misión de un hombre por visitar cada Starbucks

La crisis dificulta la misión de un hombre por visitar cada Starbucks

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mayo 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-28


 Por Julie Jargon
Un hombre que se ha propuesto visitar todos los Starbucks del mundo tiene un problema: Starbucks Corp. está cerrando muchos de los cafés a los que todavía no ha ido.
El programador de software, de 37 años, se hace llamar Winter.
En abril, estaba realizando un trabajo en Wisconsin en abril cuando se enteró que un Starbucks en Prince George, Columbia Británica, cerraría al día siguiente. Pagó US$1.400 por un pasaje de avión para desplazarse hasta el local y tomarse una taza de café ¿con azúcar, sin leche¿ y tomarse una fotografía.
"Si el establecimiento cerraba antes de que pudiera visitarlo, habría perdido otro trocito de mi alma", dice Winter.
Este hombre ha visitado más de 9.000 locales Starbucks en Estados Unidos, México, Japón, Líbano, Turquía y 13 países más en los últimos 12 años, una travesía que ha documentado en su página de Internet, starbuckseverywhere.net. Winter obtuvo cierta notoriedad a mediados de esta década, cuando la prensa reportó sobre él y fue protagonista del documental "Starbucking". Tengo "ligeras tendencias obsesivo compulsivas", admite, y "cierta adicción" al café.
Tratar de adelantarse a los movimientos de la empresa está agudizando esas tendencias.
En 2004, Starbucks tenía unos 8.500 locales en todo el mundo. A fines del año pasado tenía casi el doble. Luego, la compañía empezó a cerrar establecimientos. Primero anunció el cierre de 100, luego otros 500 en julio y 300 más a principios de este año. Para disgusto de cierto fiel cliente, la cadena no revela qué tiendas están condenadas al cierre hasta poco antes de servir el último café.
"Estoy en una carrera contra el tiempo", dice Winter.
Nacido Rafael Antonio Lozano Jr., Winter es soltero y no tiene hijos. Cuando no está viajando por trabajo, jugando en torneos de Scrabble o visitando Starbucks, vive con sus padres en Houston, donde guarda una colección de 10.000 cómics de superhéroes.
Su madre, Georgina Lozano, dice que ella y su esposo rezan porque abandone su misión. "Mi marido y yo creemos que es una pérdida de tiempo".
Winter responde diciendo que su vida tiene un propósito. "La gente debería estar haciendo algo en lugar de sólo existir o sobrevivir. Incluso si opinas que lo que yo hago no tiene sentido, al menos es un propósito", dice. Últimamente, añade, "no sólo siento satisfacción sino un alivio genuino cuando visito una tienda antes de que cierre".
Cuando empezó su cruzada en 1997, Starbucks tenía 1.400 locales y Winter combinaba sus visitas con conciertos y turismo. Ahora, el café prima sobre el resto. Winter dice que aprecia las diferencias entre los establecimientos. Vio uno en Bexley, Ohio, que tenía una lámpara de techo. Dice que le gustan más otros cafés pero agradece que el de Starbucks sabe igual en todos lados.
Deb Trevino, portavoz de Starbucks, dijo por correo electrónico que "Winter demuestra un gran entusiasmo por Starbucks y su pasión nos halaga".
Su pasión llegó al punto de ebullición el pasado julio, cuando recibió un correo electrónico de un amigo sobre los planes de cierre de la compañía. "Mi corazón empezó a latir rápido", recuerda.
Se lanzó a una carrera por visitar 40 establecimientos Starbucks que estaban por cerrar, conduciendo 40.200 kilómetros a través de los estados de California, Oregon, Arizona, Texas, Oklahoma y Louisiana. Cuando ese enteró de 61 cierres inminentes en Australia se sintió abatido. "Fue logísticamente imposible".
Winter dice que dedica 25% de sus ingresos y tres meses al año en viajes para tomarse un café, usualmente vestido en jeans y una camiseta negra con el emblema de Starbucks.
A principios de abril, Starbucks publicó una lista de 200 cierres próximos en EE.UU., incluyendo dos locales que Winter no había visitado ¿uno en la isla hawaiana de Oahu y otro en Calexico, California. Le dijo a su jefe en una empresa que suministra equipos para farmacias en Wisconsin que necesitaba ausentarse.
El 9 de abril se subió a su Honda Fit rumbo a Canadá, parando en varias docenas de Starbucks y durmiendo en su auto. Cinco días después estaba en Seattle y luego, tras pagar US$350 por un vuelo, en Hawai. Allí visitó cinco locales en tres islas y 30 horas, pero no pisó la playa.
Luego volvió a Seattle, y después de cuatro días más en los cuales visitó varios locales en Columbia Británica ¿con la excepción de uno en Prince George¿ llegó al Starbucks de Calexico.
Tras 18 días, 125 tiendas y galones de café, estaba de vuelta en Wisconsin. Tres días después, se enteró que el Starbucks en British Columbia que se saltó estaba a punto de cerrar. De inmediato compró un pasaje por US$1.400.
"Aunque parezca ridículo", dice Winter, quien planea seguir su cruzada en el Reino Unido esta semana, "una meta es una meta".
 

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