La crisis financiera también afecta a la economía real

Algunos pequeños inversionistas se aprestan a retirarse del mercado; otros mantienen relativo optimismo y ven oportunidades

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septiembre 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-16

Las últimas y lúgubres noticias provenientes de Wall Street empiezan a repercutir en la economía real de Estados Unidos.

Jonathan Kelly, vicepresidente de una compañía de juguetes de Los Ángeles, faltó al trabajo el lunes por la mañana y se dirigió con su mujer, Sigal, a la sucursal de Merrill Lynch en Beverly Hills. Cerraron dos cuentas por un total de US$200.000 destinadas
a la educación de sus hijos.

"Cuando la Fed no rescató a Lehman sabíamos que era tiempo
de retirarnos", dice Kelly, de 40 años. Agrega que los caos de Lehman Brothers Holdings Inc. y Bear Stearns Cos. lo incentivaron a él y su esposa a trasladar su dinero a bancos que no estaban involucrados "en el embrollo de los bienes raíces y las hipotecas".

Jonathan y Sigal Kelly acaban de abrir una nueva cuenta en Bank Leumi, un banco israelí cercano a su domicilio.

"Lo importante ahora es tratar de sentirse seguro", dice Kelly.

En Kalamazoo, Michigan, Shirley Larkins, de 64 años, dice que está demasiado nerviosa para ver su cuenta de jubilación, invertida en gran parte en fondos mutuos. Ella y su marido, Darrell, un vendedor jubilado de General Motors Corp., están preocupados por su nivel de gastos. Han retrasado sus planes de viaje y comprar un carro. No invertirán más dinero en los mercados, al menos por ahora. Larkins, quien se jubiló de un banco en junio, decidió no traspasar su plan de pensiones privado a fondos mutuos.

Mantendrá el dinero en efectivo y gradualmente volverá al mercado cuando se sienta más confiada. "Este es un punto bajo como no había visto en muchos, muchos años".

Para personas como los Larkins, es difícil mantenerse al tanto de las quiebras en la industria financiera y mucho menos entender las razones.

Pero el avance implacable de la debacle financiera hace que personas como ellos se sientan entre la espada y la pared.

La última dosis de malas noticias es la más preocupante porque firmas establecidas y respetadas de Wall Street se están viniendo abajo. Don Phillips, director ejecutivo de Morningstar Inc., firma de investigación sobre inversiones, predice que el colapso de algunas de las principales firmas "afectará la psicología de los inversionistas".

"Lo que se está cayendo a pedazos son las cosas que se creían conservadoras", dice, añadiendo que "eso hace que uno se cuestione en quién poder confiar". Los pequeños inversionistas, añade, observan los problemas de los inversionistas más sagaces, los que dirigen las firmas financieras, y piensan "si ellos no consiguen salir adelante, ¿cómo voy a hacerlo yo?".

En otros lugares de Estados Unidos, las reacciones han sido mixtas. Algunos cambiaron sus inversiones, otros las mantuvieron.

Algunos opinan que se necesitaba un colapso y que esto traerá estabilidad. "El día de la verdad se esperaba hace mucho", dijo Tom Bonnel, director de una empresa de climatización en un suburbio de Chicago.

Otros permanecían relativamente optimistas, poniendo la retahíla de malas noticias de Wall Street en perspectiva.

"Esto no es el crash del 29", dice Dan Ariens, propietario de una empresa familiar de podadoras de césped de Wisconsin que emplea a 1.300 personas. Su empresa no ha tenido problemas para obtener crédito. "Si tienes activos reales y una buena marca y vendes en todo el mundo, estás en una buena situación", dice.

Ariens también detecta una oportunidad para invertir. "Hay que encontrar los lugares donde la valoración sea muy baja".

Otros inversionistas están temerosos, pero no lo suficiente como para cambiar sus inversiones o su gasto. "Lehman, Merrill, todo eso asusta, pero lo que realmente asusta es que empiece una tendencia donde todo el mundo caiga en la trampa de creer que todo el mercado financiero colapse, y yo eso no me lo creo", dice Arnie Harris, propietario de una firma de abogados de Chicago especializada en recolección de deuda. Harris dice que no ha cambiado su portafolio personal, cuyo 80% está destinado a valores.

En Nueva York, empleados de Merrill Lynch se presentaron a sus trabajos en horas regulares el lunes, y tuvieron una reunión a las 11 a.m., que algunos vieron por teleconferencia.

El presidente ejecutivo de Merrill Lynch, John Thain, habló sobre el futuro de la empresa, la incertidumbre del mercado y la turbulencia sin precedentes del sector financiero. Algunos empleados se mostraron decepcionados por la venta a Bank of America, otros opinaron que era la única opción.

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