Crisis financiera, agricultura y pobreza

La crisis financiera de los Estados Unidos, por lo que la economía de ese país representa en el mundo (2,2 por ciento de la población y cerca del 20 por ciento del consumo), tendrá repercusiones en todos los rincones del globo y muy especialmente en la pobreza y en la disponibilidad de alimentos.

POR:
noviembre 19 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-19

Coincide esta crisis con una coyuntura mundial agropecuaria que podría agravar la situación. Por una parte, los precios de los alimentos a nivel mundial, que estuvieron en elevados niveles a principios de año, han venido bajando por la desaceleración global y por las expectativas de buenas cosechas. La FAO estima que en el 2008 la producción de cereales aumentará 4,9 por ciento y llegará a 2.232 millones de toneladas. Como resultado de lo anterior, se considera que para el 2009 la tendencia sería más a disminuir producción, lo que sumado a unas bajas reservas mundiales, podría desembocar en una tendencia alcista de precios en plena crisis, afectando la población vulnerable. La producción agropecuaria mundial, se puede ver afectada también por la renuencia de los bancos a prestar para la agricultura o a exigir mayores y mejores garantías. Por otra parte, la seguridad de la agricultura mundial depende en gran medida de los contratos a futuros, los cuales se han visto afectados por la incertidumbre existente y por la desconfianza en el sistema financiero. Los grandes damnificados de esta crisis financiera, que seguramente llevará a una nueva crisis alimentaria mundial, son los pobres. El aumento en los precios de los alimentos a nivel mundial, que se inició a principios de 2005 dejó la no despreciable cifra de 75 millones más de pobres. Está nueva crisis puede agravar esta situación, es por eso que el Director de FAO está solicitando a los gobiernos de los países desarrollados no reducir la ayuda a la agricultura de los 36 países más necesitados y no introducir medidas de corte proteccionista. Ante esta situación y perspectiva mundial surge el interrogante de cómo se afectará el sector agropecuario colombiano. Como resultado de la crisis financiera de 1929 una de las acciones tomadas por el Gobierno americano fue el proteger la producción nacional, lo que llevaría a pensar que podría suceder lo mismo y que no sería factible una aprobación del TLC con Colombia y tendríamos que continuar con la incertidumbre del Atpdea. Esta situación da nuevamente actualidad a un artículo de mayo de 2007 titulado ‘Sector Agropecuario sin TLC’. El principal efecto de la crisis se verá en los productos exportables, pues la apreciación del dólar en Colombia, como ya se viene presentando, aparentemente mejoraría la posición exportadora. Sin embargo, en momentos de crisis, los consumos disminuyen y posiblemente las exportaciones de productos agropecuarios decrecerán en volumen, pero aumentarán en valor interno. La baja demanda podría afectar empleo, lo que aparentemente no es el caso, por cuanto por causa de la revaluación del peso, lo productores de exportables ya hicieron ese recorte. Se podría pensar que Venezuela sería la salvación, pero la crisis está impulsando los precios del petróleo a la baja. Lo que tendrá como consecuencia una disminución de la demanda en ese país lo que definitivamente afectará el sector agropecuario. El volumen de exportaciones sectoriales hacia ese país ha venido creciendo sostenidamente, es así que entre 2004 y el 2007 pasaron de 446 millones de dólares a 989 millones de dólares y en julio de 2008 se ubicaron en 744 millones de dólares. Por lo tanto, se podría prever que este aumento sostenido no continuará. La desaceleración de la economía colombiana, que ya está mostrando algunos indicios, repercutirá indiscutiblemente en la demanda interna agrícola, lo que combinado con un incremento en los costos de producción como resultante de los altos precios internos de los combustibles, los altos precios internacionales de los agroquímicos y la devaluación del peso, podría llevar al traste el crecimiento del sector agropecuario y además aumentar los índices de pobreza y desnutrición en el corto plazo. Al anterior panorama surge algo positivo y es que, desde ya hace algún tiempo, Colombia se embarcó en una agricultura de cultivos permanentes como palma, cacao, caucho, entre otros, que por ser de largo plazo las proyecciones financieras incluyen crisis y bonanzas. Además, ante la actual situación es poco probable que las inversiones se afecten lo que le está dando una estabilidad a la agricultura colombiana. No obstante, para hacer frente a la situación y tener el menor efecto negativo en la agricultura y la pobreza, entre algunas propuestas, se debe considerar: - Promover el desarrollo rural (China ha demostrado su incidencia en la reducción de la pobreza). - El Conpes de Seguridad Alimentaria del 2007 es un gran avance para atender la población pobre y vulnerable pues está orientado a la generación de ingresos, pero se le deben concretar los recursos. Mientras tanto, si se requiere intensificar los programas asistenciales se debe hacer con subsidios al ingreso, pero nunca al alimento pues distorsionaría los precios. - Controlar el gasto público para evitar que la tasa de cambio conspire contra el sector agropecuario. - Bajar las tasas de interés e impedir que una falta de liquidez del sistema financiero en general y Finagro, en particular, resulte en una eventual contracción del crédito al sector agropecuario. - Incrementar los recursos para respaldar el FAG y promover su utilización. - Repensar la política de comercio exterior. En la eventual disminución del comercio agropecuario continuar con la búsqueda de nuevos mercados. Racionalizar las franjas de precios y bajar aranceles, inicialmente en una forma unilateral, hasta un punto que permita negociaciones bilaterales posteriores. Esto controla inflación y pone al país a tono con otras economías. - La crisis no es eterna, por lo que se debe seguir estimulando la ‘Apuesta Exportadora’. - Se deben incentivar las exportaciones sin caer en prácticas no permitidas por la OMC. - El AIS es un buen programa, pero se requiere una mayor inversión en la modernización del sector agropecuario, especialmente en ciencia y tecnología, irrigación y vías, principalmente terciarias. '' Pese a la actual coyuntura económica interna- cional es poco probable que las inversiones se afecten, lo que le daría una mejor estabilidad a la agricultura colombiana”. '' El AIS es un buen programa, pero se requiere una mayor inversión en la modernización del campo, especialmente en ciencia y tecnología. Luis Arango Nieto. Ex viceministro de Agricultura WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido