La crisis revela el eslabón perdido de la cadena de suministro

Una falta de previsibilidad confunde al sistema

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mayo 22 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-22

Para un hombre que vende los chips que hacen funcionar millones de televisores, cámaras y otros aparatos, Levy Gerzberg se vio sorprendentemente perdido a fines del año pasado. En cuestión de unas pocas semanas, el negocio prácticamente se detuvo.

Todavía lo conmociona la rapidez del colapso. "Pienso en ello y me pregunto: '¿cómo pudo suceder tan rápidamente?", dice Gerzberg, presidente ejecutivo de Zoran Corp., una empresa de diseño de chips.

El motivo ahora empieza a resultar aparente. Las complejas y cronometradas cadenas mundiales de suministro les están haciendo cada vez más difícil a Zoran y a muchas otras partes en la cadena saber qué pasa tan solo unos eslabones más allá. A veces, la misma Zoran no sabe cómo son utilizados sus propios chips: un grupo que creía que era para reproductores de DVD acabó siendo para marcos digitales de fotos.

La recesión ha revelado un duro efecto secundario del sistema. Debido a que la industria moderna recompensa a los proveedores con los inventarios más pequeños y la mayor rapidez de reacción, cuando llegó la crisis económica, las compañías tecnológicas se contrajeron lo más posible con la esperanza de sobrevivir.

Forzadas a adivinar la demanda de sus productos en un mercado en colapso, todo el mundo pisó el freno. Una evaluación de la cadena de suministro de productos electrónicos ¿desde las tiendas hasta los fabricantes¿ revela que, en casi cada paso, las compañías estaban implementando recortes a ojo cerrado.

"Todavía no sabemos qué pasó", dice Angelo Grestoni, propietario de una empresa en California que produce partes de aluminio para máquinas fabricadoras de chips. Él está lejos de Zoran en la cadena, pero sus clientes también se evaporaron al mismo tiempo.
Actualmente, Grestoni emplea a 150 personas, de las 600 que tenía hace sólo 18 meses.

El resultado acumulativo: la contracción tecnológica podría haber sido exagerada.

A medida que la contracción se extendía a lo largo de la cadena de suministro, sus efectos se multiplicaron. Rick Tsai, presidente ejecutivo del fabricante de chips Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC), dice que, en el último trimestre de 2008, las ventas de productos electrónicos cayeron 8% en Estados Unidos, respecto al mismo lapso del año previo. Pero los envíos de productos cayeron 10% mientras los de los chips que forman parte de esos productos descendieron 20%.

La rapidez de los recortes difiere mucho de lo que ocurrió en crisis económicas anteriores. A principios de la década, las compañías compilaban pedidos de manera mensual o trimestral; ahora usualmente lo hacen cada semana. Sus rápidos reflejos mantuvieron sus inventarios a raya esta vez, no como la anterior, dicen los expertos.

Esto tiene consecuencias para la recuperación económica. Aunque el Producto Interno Bruto de EE.UU. cayó 6,1% interanual en el primer trimestre, casi la mitad de dicha disminución se debió a reducciones de inventario. Ya que el consumo en realidad aumentó 2,2%, algunas fábricas podrían necesitar aumentar la producción, dicen los economistas.

La producción empieza a recuperarse, al menos un poco. En marzo, TSMC aumentó su ganancia del primer trimestre, y el mes pasado Zoran mejoró sus perspectivas de pedidos.

Sin embargo, "es más fácil apagar el interruptor que volver a encenderlo", asegura David Pederson, subdirector de marketing corporativo de Zoran. Los pronósticos de crecimiento también se confunden porque varios de los clientes de Zoran podrían estar compitiendo por el mismo contrato de fabricación, dice.

Zoran es el tipo de firma especializada creada por una industria tecnológica global muy dispersa: diseña chips especializados para procesar video ¿y audio¿ para aparatos como cámaras, televisores y teléfonos celulares. Sus clientes son en general compañías asiáticas poco conocidas que fabrican los aparatos de marcas gigantes como Toshiba Corp.

La complejidad de la cadena global de suministro dificulta adivinar las tendencias generales del mercado, dice Randy Bane, economista de Applied Materials Inc., que fabrica maquinaria de fábrica usada para hacer chips como los de Zoran. Applied Materials perdió US$255 millones en su segundo trimestre fiscal, que acabó el 26 de abril, su primera caída trimestral desde 2003.
Hace tan sólo una década, la cadena tenía muchos menos eslabones, dice Bane. Las ventas de chips respondían esencialmente a la producción de computadores personales, y sólo un puñado de compañías controlaba la industria. Hoy en día, todo tiene un chip, algo que ha multiplicado la complejidad del mercado. El comportamiento de las empresas es "mucho más difícil de predecir", dice.

Cuando la crisis golpeó a Wall Street a fines del año pasado, el consumo en EE.UU. se contrajo de tal manera que sus efectos se sintieron hasta en Asia, donde varias fábricas chinas clientes de Zoran se replegaron y despidieron a gran parte de sus trabajadores. Pero Zoran tiene fe que las cosas van a mejorar.

"Probablemente ya hemos tocado fondo", dice Grestoni. "Ahora la pregunta es, cuánto tiempo nos quedaremos ahí".

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