El ‘crowdfunding’, clave para la inclusión financiera

Sin embargo, Asobancaria advierte que es necesario que haya reglas claras y controles en materia de riesgos y regulación.

Inclusión financiera

Estados Unidos ha tenido un gran desarrollo.

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Portafolio
agosto 29 de 2017 - 09:32 p.m.
2017-08-29

El ‘crowdfunding’ es uno de los instrumentos de financiamiento alternativo que más rápido está creciendo. Y aunque es un mecanismo fundamental para la educación financiera, Asobancaria insiste en que es necesario que tenga reglas de juego claras en materia de riesgos y controles para que puedan cumplir con su rol.

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Como se sabe, este mecanismo ha ganado terreno en los últimos meses para financiar proyectos, empresas o personas que están desatendidos por la banca tradicional, pues hay plataformas en internet que recaudan dinero de individuos que están dispuestos a donar, prestar o invertir recursos.

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De hecho, según datos de ‘The Americas Alternative Finance Industry Report’, el año pasado hubo más de 35.000 millones de dólares en financiamientos alternativos en el continente, en comparación con 11.700 millones hace apenas dos años.

Aunque el grueso corresponde a Estados Unidos, ya se habla de 342 millones en Latinoamérica, y las cifras siguen creciendo.

Sin embargo, como toda actividad financiera, hay temas que deben seguirse de cerca. Según Asobancaria, y citando estudios internacionales, los “riesgos más comunes en el ‘crowdfunding’ son el riesgo de impago, el operativo, el de liquidación, el de lavado de activos, el de fraude y el de conflicto de intereses, entre otros”.

En ese sentido, el gremio de la banca considera que “entendiendo que el direccionamiento de recursos hacia poblaciones con poco acceso al crédito dinamiza la economía y genera mayores niveles de desarrollo, se hace fundamental tratar de conciliar los riesgos y controles inherentes a la actividad financiera con los intereses de este sector de la población, con el fin de que, a través de una actividad regulada y vigilada, puedan atenderse necesidades de financiación que hoy no son atendidas”.

Por eso, plantea que en vez de requerir una licencia, los establecimientos de crédito puedan prestar estos servicios.

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