La cruzada de un corredor al interior de Morgan Stanley

Dana de Windt notó irregularidades en el valor de unos bonos vendidos por su firma y no ha descansado en su esfuerzo por encontrar justicia

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mayo 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-30

En agosto pasado, Morgan Stanley y uno de sus principales corredores acordaron pagar US$6,1 millones en multas e indemnizaciones en relación al presunto cobro excesivo a clientes que habían hecho 2.800 compras de US$59 millones en bonos. Las autoridades a cargo del caso contaron con la ayuda de una fuente interna en el baco de inversión: Dana de Windt, un corredor en la sucursal de Morgan Stanley en Stuart, Florida.

Por cuatro años, De Windt, de 60 años, ha venido librando por su cuenta una guerra contra su propia fi rma. Convencido de que Morgan Stanley había engañado a sus clientes, De Windt denunció al banco ante las autoridades, ayudó a reclutar clientes dispuestos a solicitar una reparación civil e intentó en varias oportunidades cuestionar a sus jefes. "Estas fi rmas son tan intimidantes que creen que si son evasivas, uno terminará por darse por vencido", dice De Windt. Morgan Stanley se negó a comentar sobre la versión del corredor.

Lo que hace a De Windt un adversario inusual es el hecho de que luchó bierta y agresivamente en contra de Morgan Stanley, apesar de seguir trabajando en la fi rma. Su jefe en la ofi cina de Stuart le dijo que se olvidara del asunto.

De todas formas, la firma toleró la rebelión del corredor. Un vocero de Morgan Stanley dice que el banco sabía de los contactos de su empleado con las autoridades pero no tomaron represalias. "Defi nitivamente pagó un precio", afi rma Cullen, hijo de De Windt. "Es difícil trabajar... cuando está luchando contra los que tienen el poder...".

Parte de la ira de De Windt era personal.

Entró a Morgan Stanley en 1992 después de trabajar en E.F. Hutton & Co. y Prudential Securities. En 2001, Morgan les vendió a clientes en Florida y otros lugares US$59 millones en bonos emitidos por Lumbermens Mutual Casualty Co., una unidad de Kemper Insurance Cos. Pero los bonos perdieron su grado de inversión en 2002 a causa del deterioro de las fi nanzas de la aseguradora y su valor cayó 90% o más. De Windt se enteró de que su padre, de 87 años, tenía US$65.000 en esos valores.

Otros corredores de Morgan Stanley también empezaron a hacer preguntas. Michael Blankenship, quien trabajaba en la ofi cina de Florida, había comprado casi US$700,000 en esos bonos para siete u ocho clientes. Pero notó que el valor de mercado de los bonos era casi 20% menor a su valor de compra una vez que eran puestos en las cuentas de los clientes. A Blankenship le dijeron que los precios estaban equivocados, según documentos presentados en un arbitraje.

En una reunión de 2003 sobre los bonos, según fuentes familiarizadas con el encuentro, Blankenship se enfrentó por teléfono con un abogado de Morgan Stanley. Cuando el abogado le preguntó qué era lo que normalmente hacía cuando caía el precio de una inversión, el corredor respondió acalorado que no había "nada normal" con los bonos Kemper que rápidamente se habían convertido "en polvo", aseguran las fuentes.

Diez días después, Morgan Stanley despidió a Blankenship, argumentando que el corredor no había cubierto adecuadamente las pérdidas de un cliente después de una transacción confusa. Blankenship aseguró que había sido despedido en represalia a sus quejas sobre las pérdidas con los bonos.

De Windt, el principal productor en la sucursal en 2003, heredó algunos de los clientes de Blankenship. En el curso del año siguiente, De Windt presionó para obtener respuestas de los altos ejecutivos de Morgan Stanley.

En 2004, uno de los clientes de De Windt presentó un pedido de arbitraje para recuperar sus pérdidas de los bonos Kemper. De Windt reconoce que animó a otros clientes para que se sumaran al pedido. Cinco de los seis clientes llegaron a un acuerdo en 2005 para que les devolvieran un 50% de sus pérdidas. En un arbitraje aparte, una pareja obtuvo el 94% de su inversión original.

De Windt no quedó satisfecho.

Acudió a la Asociación Nacional de Agentes de Valores de Estados Unidos con sus quejas. En 2006, De Windt testifi có en un arbitraje en contra de Morgan Stanley por el despido de Blankenship. Allí dijo que creía que su colega había sido despedido por su discusión con el abogado. Durante el arbitraje, un abogado del banco confrontó a De Windt por reclutar inversionistas que se quejaron sobre las pérdidas de los bonos. Blankenship perdió el caso pero el esfuerzo de Morgan Stanley para recuperar dinero del corredor tampoco prosperó. En agosto pasado, la queja ante la Asociación Nacional de Agentes de Valores fue respondida. Las autoridades fallaron que Morgan Stanley cobró en exceso y tuvo un sistema de supervisión inadecuado para monitorear los precios de los bonos vendidos a los clientes.

Morgan Stanley señala que no admitió ni negó haber obrado mal en el acuerdo para resolver las acusaciones y agrega que las autoridades no acusaron a la fi rma de prácticas de ventas inadecuadas. De Windt asegura que todavía cree que los márgenes ayudaron a Morgan Stanley a engañar a los clientes sobre el riesgo de los bonos.

Así que sigue peleando. De Windt ha presentado un nuevo pedido de arbitraje a nombre de su padre. El mes pasado, sin embargo, se retiró de Morgan Stanley diciendo que no podía animar sin remordimiento a clientes a que hicieran nuevas inversiones a través de la firma.

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