Cuatro alcaldes

Ha pasado ya algo más de un semestre desde cuando un millar de alcaldes y gobernadores tomaron posesión de sus cargos a lo largo y ancho del país. Y tal como ha sido la tradición en estos casos, parte de los mandatarios regionales y locales han correspondido a las expectativas del electorado que les favoreció con su voto, mientras que otros se han quedado cortos en sus realizaciones. Si bien es cierto que todavía es muy temprano para emitir juicios definitivos sobre gestiones que apenas comienzan, los resultados de los sondeos disponibles sirven como herramienta para tomarle la temperatura a lo que ocurre en las principales ciudades. Ese es el caso del ejercicio adelantado por Gallup Colombia que, además de medirle el pulso a la situación nacional, auscultó la opinión de los habitantes de las cuatro urbes más grandes del país.

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julio 11 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-11

Así, en el sondeo salta a la vista que hay una percepción muy positiva sobre la realidad general, indudablemente influenciada por el éxito del operativo que condujo a la libertad a Íngrid Betancourt y a 14 secuestrados más. Aunque hay luces amarillas respecto al costo de vida y el desempleo, el repunte de la confianza es impresionante, al igual que el prestigio del Presidente de la República y de diversas instituciones, entre las que descollan las Fuerzas Militares y de Policía. No obstante, en el plano municipal afloran diferencias que llaman la atención. Ese es el caso de Bogotá, en donde la aprobación de la labor del alcalde Samuel Moreno muestra una tendencia preocupante, pues la proporción de ciudadanos que califica mal su desempeño pasó del 16 al 37 por ciento entre marzo y comienzos de julio, mientras que un 49 por ciento le da una nota positiva. En respuesta, el inquilino del Palacio Liévano asegura que ha desempeñado a cabalidad sus funciones, desechando las críticas sobre su falta de visibilidad y demostrando con cifras que los indicadores de seguridad han mejorado. Sin embargo, el giro de la opinión debería ser un campanazo de alerta para un mandatario que parece estar a la defensiva, y que le ha apostado mucho al tema de la movilidad, sin que haya habido avance real en el tema. Por su parte, Alonso Salazar en Medellín tampoco las tiene todas consigo. En contraste con lo que es tradicional en la capital paisa, en donde los dignatarios disfrutan de una larga luna de miel, el sucesor de Sergio Fajardo ha visto cómo la buena percepción sobre su labor cae y la negativa aumenta, a pesar de que el saldo neto todavía le es favorable. Según los conocedores, temas como el pico y placa, el repunte en la criminalidad y el deterioro de la economía en el Valle de Aburrá le han pasado la cuenta de cobro. A pesar de que nadie pone en duda su honestidad y el conocimiento del territorio, hay quienes le piden ser más proactivo y asequible. El caso del Alcalde de Cali es complejo. De una opinión positiva que llegó al 70 por ciento, el burgomaestre ha bajado hasta el 52 por ciento. Entre tanto, su calificación negativa saltó del 6 al 32 por ciento. Asuntos como la demora en la entrada en operación del sistema de transporte masivo, o MIO, que sigue siendo fuente continua de escándalos, le están generando desgaste. Pese a su cercanía con la gente, hechos como su relativa inexperiencia y el manejo de los asuntos con el Concejo le han salido costosos en una ciudad que tiene problemas inmensos y urgentes. Pero como no todo es malo, Barranquilla es motivo de esperanza. Después de derrotar a la ‘trinca’ que le habían montado los políticos locales, Alex Char ha encabezado una transformación sin precedentes en un plazo muy breve, desmontando prácticas corruptas de todo tipo. Debido a ello, su índice de aprobación es de 83 por ciento, la cifra más alta en una década, un optimismo que tiene su expresión en la febril actividad del puerto y en el ritmo de los negocios. Aunque todavía falta tiempo, el caso barranquillero demuestra que la calidad de la administración local es clave para crear prosperidad. Solo queda esperar que lecciones como esa cundan en todos los municipios de Colombia. ''Las calificaciones recibidas por los mandatarios de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, muestran realidades divergentes en las principales ciudades del país”.WILABR

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