Los cuatro mosqueteros

Las cosas finalmente se están decantando. La semana pasada pudimos ver a los cuatro representantes de la línea Castrista. Fidel, como en sus mejores tiempos, rodeado de sus pupilos Chávez, Evo y Ortega. Un viejo manager y un nuevo equipo. Fuerte pues cuenta con dos presidentes en ejercicio y uno con muchas posibilidades de serlo en el corto plazo y con unos recursos que superan con creces los que destinó en su momento la Unión Soviética para desestabilizar la región. El resultado de la reunión es claro: acelerar el paso y buscar la confrontación. Chávez sale inmediatamente a atacar rabiosamente, esta vez a Alan García y al gobierno peruano. Evo, 48 horas después, anuncia la nacionalización de los hidrocarburos, sorprendiendo a más de uno.

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mayo 04 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-04

Con ello ya queda claro que este grupo es diferente de los gobiernos de izquierda, democrática y civilizada, como los de Brasil, Chile, Uruguay y Argentina. No se podrá decir entonces que Latinoamérica está en manos de la derecha. Pero tampoco, que los representantes de la izquierda son los populistas no democráticos como Castro y sus mosqueteros. Realmente da lástima ver como Bolivia entra de lleno en esa farsa populista y se une a este grupo fanático que lo único que le traerá como resultado es un mayor atraso y aislamiento, alejando la inversión extranjera y la tecnología que tanto necesita, y en la medida en que avance el proceso de estatización de los medios de producción, en especial de la tierra, ya anunciado por Evo, se desaten presiones internas que puedan desembocar en una guerra civil. La agresividad y verborrea de Chávez no ha sido del todo mala. Por ahora va fortaleciendo a Alan García en el Perú y debilitando a su protegido Humala. En México podría decirse la misma cosa con relación a Calderón y López Obrador. Esto llevaría no sólo a que los ‘amigos’ de Chávez salieran derrotados sino a que resultaran elegidos candidatos totalmente opuestos a sus pretensiones ‘Bolivarianas’, con lo cual se alteraría su estrategia geopolítica. Preocupante el regreso de Ortega al poder en Nicaragua. No tanto por el efecto que pueda causar en Centroamérica, el cual se vería contenido por Calderón si gana las elecciones en México, sino por nosotros ya que la vieja confrontación limítrofe daría a Castro y a Chávez un arma más para acosar al gobierno de Uribe. Finalmente, el drama de Venezuela se acentúa. Mientras los indicadores sociales caen vertiginosamente y su infraestructura se desmorona, Chávez no sólo se ha echado a cuestas la economía cubana, sino que seguirá con la boliviana y la nicaragüense, de salir elegido Ortega. Para influir en el proceso electoral interno ya viene entregando petróleo subsidiado a las regiones con alcaldes sandinistas y, Daniel anunció recientemente la creación de un Banco de Fomento en Nicaragua con capital venezolano. No en vano la cuenta de los recursos utilizados por el régimen en el exterior para comprar apoyos o intervenir políticamente llega, según los entendidos, a la bicoca de17.000 millones de dólares. Consultor privado "No se podrá decir que América Latina está en manos de la derecha. Pero tampoco que los representantes de la izquierda son los populistas no democráticos como Castro y sus mosqueteros (Chávez, Evo y Ortega)”.

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