En Cuba, San Judas Tadeo es el mejor ‘tramitador’ de visas Aunque no es el santo de mayor devoción entre la población, a él se le encomiendan los imposibles.

En Cuba, San Judas Tadeo es el mejor ‘tramitador’ de visas Aunque no es el santo de mayor devoción entre la población, a él se le encomiendan los imposibles.

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noviembre 10 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-10

La Habana. San Judas Tadeo, el santo de los imposibles, famoso por su competencia como ‘servidor celestial’ para miles de fieles en América Latina y Europa, ha sido lentamente rebautizado entre los cubanos como el ‘patrón de las visas’, un milagro por el que cada año los devotos de la isla le buscan con mucha devoción. Salud, amor, trabajo, vivienda, son plegarias comunes a San Judas o a cualquier otro de los santos considerados milagrosos en Cuba, pero al ‘abogado de los imposibles’, desde hace 40 años, los cubanos también comenzaron a rogarle con especial interés por la concesión de visas para salir del país. Cuentan los fieles más antiguos a la parroquia de San Judas, ubicada en el centro de La Habana, que al principio de la revolución, en la década del 60, un hombre pidió al santo ayuda para conseguir una visa, emigró a los Estados Unidos y fomentó un culto que también tiene iglesia en Miami. El templo habanero, el único dedicado a San Judas en Cuba, acogió con los años un fervor singular y se abarrota cada 28 de octubre con miles de visitantes de toda la isla, un síntoma que según el padre Ángel Cuevas, al frente de la parroquia desde hace siete años, “funciona como índice sociológico de lo que vive el país”. Español, de 62 años, y miembro de la orden de los Escolapios, el padre Cuevas piensa que la masiva asistencia a la iglesia es la respuesta a “las crisis o situaciones que el pueblo está teniendo”. El párroco afirma que la búsqueda de consuelo religioso, “de esperanza, ayuda o algo a lo que acogerse”, queda demostrada con la afluencia desbordante de fieles y devotos a la iglesia para pagar promesas o pedir favores muy diversos. CONTAR LOS MILAGROS La fe popular asegura que San Judas es cumplidor, pero necesita que se cuente lo que ha hecho, una creencia que justifica todas las historias de milagros a desesperados que rondan su templo. Este año, en la celebración de su día en Cuba, una familia entera asistió a agradecerle porque unos amigos cercanos acababan de marcharse a los Estados Unidos; un niño le pidió reunirse con su madre en España; una mujer buscaba consuelo en la oración pues su hermano abandonó la isla de forma peligrosa. Generalmente los fieles llevan gladiolos, velas, y peculiares ofrendas como un mechón de cabello, una cruz, una cadena o un vestido. Hay relatos de personas que lo visitan antes de asistir a una entrevista en la Sección de Intereses para viajar a Estados Unidos, o de presentarse por una visa en alguna embajada, o de solicitar un permiso del Gobierno cubano para salir del país. En internet también se pueden encontrar mensajes de cubanos que le agradecen al santo su intervención o con pedidos más politizados, como el cambio de régimen en la isla. FERVOR RELIGIOSO A partir de la década del 90, coincidiendo con la profunda crisis económica y social que vivió el país tras la caída del bloque socialista, Cuba experimentó una especie de destape religioso que abrió nuevos caminos en la compleja relación que se estableció entre religión y revolución. Según investigaciones del departamento de Estudios Socio Religiosos, adscrito al Ministerio de Ciencia y Tecnología de la isla, un 85 por ciento de la población cubana, de 11,2 millones de habitantes, tiene algún sentimiento religioso. Por su parte, la iglesia católica cubana estima que alrededor del 60 por ciento de la población está bautizada, pero el número de practicantes es difícil de precisar en una sociedad donde el sincretismo religioso, mezcla entre el culto yoruba y el católico, es común en el país. La realidad es que a sus santos católicos, a sus orishas (dioses) africanos, o a su dios particular, los cubanos han aprendido a pedirles favores: desde una casa hasta una visa. El padre Ángel Cuevas resalta que “más que la búsqueda de milagros, cada uno de nosotros tenemos unas ansías religiosas que no podemos negar y necesitamos asirnos y sujetarnos a algo, ante situaciones de conflictos familiares, sociales, de inestabilidad”. Sin embargo, la efervescencia religiosa de los últimos años en Cuba resulta peculiar, precisamente, porque integró el convencimiento espiritual con el amplio espectro de necesidades materiales de la sociedad cubana. EFE por ciento de la población cubana, de 11,2 millones de habitantes, tiene algún sentimiento religioso. 85

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