El cuerpo físico y los pensamientos están conectados, modificarlos ayuda a evitar enfermedades

Según el neurólogo Joe Dispenza, olvidarse de los patrones repetitivos con los que se ha vivido durante años, que deprimen y estresan a las personas, ayuda a cambiar la insatisfacción con la vida.

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mayo 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-16

Para el experto, mente y materia no están separadas. "Los humanos podemos usar la mente subjetiva para influir en el mundo objetivo.

Siempre lo hemos hecho, mas no hemos utilizado la mente deliberadamente, sino de acuerdo con lo que la sociedad nos dice y esto ha enfermado nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestra situación económica.

Requerimos curar en la mente al cuerpo. Y si curamos en la mente aquello que esta fuera de armonía o no es lo que queremos en nuestra realidad, esta cambiará".

Y es que la llamada psiconeuroinmunología está demostrando la conexión entre la mente y el cerebro para ayudar a entender las relaciones entre pensamientos y sentimientos.

Los primeros producen una reacción bioquímica en el cerebro que libera señales químicas que se transmiten al cuerpo, donde actúan como mensajeras de los pensamientos. De esta manera, los pensamientos que producen estas sustancias químicas en el cerebro hacen que el cuerpo se sienta tal y como ellos mandan.

Según el experto, cuando se tienen pensamientos positivos, el cerebro fabrica sustancias químicas que hacen que una persona se sienta feliz, inspirada o elevada.

Por ejemplo, cuando se busca una experiencia placentera, el cerebro genera el neurotransmisor llamado dopamina, que hace que él mismo y el cuerpo se conecten antes de producirse la experiencia y hace que se sienta excitación. "Si tenemos pensamientos de odio o inseguridad, el cerebro produce sustancias a las que el cuerpo responde de manera similar y hace que sintamos enfado o infravaloración", dice.

Otra sustancia química que produce el cerebro, llamada ACTH, hace que este emita secreciones químicas a través de las glándulas adrenales que hacen sentir a una persona amenazada o agresiva. Y es así como aparecen las enfermedades.

Y como no siempre se puede cambiar el entorno, es mejor empezar a hacerlo desde el interior. Solo así llegará la satisfacción.

Este, precisamente, será uno de los temas que Dispenza tratará en el seminario 'Aprende la ciencia de cambiar tu mente', los próximos 20 y 21 de junio en el Centro Cultural William Shakespeare.

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